Salmo 32:8: "Te guiaré por el mejor camino para tu vida. Te aconsejaré y velaré por ti".
El liderazgo, más que ser una
profesión, es una cualidad o un talento dado por Dios a una persona. Algunos
dicen que el líder nace, otros dicen que también se hacen.
En el mundo, los líderes tienden
a ser más tiranos que otra cosa; muchos intimidan, meten miedo, mienten,
liderizan con su fuerza, siendo autoritarios, groseros y abusivos; la verdad,
no son todos, pero hay una gran mayoría que ha conseguido lo que tiene a partir
de un liderazgo atemorizante y represivo o de pura manipulación, llevándose por
el medio a quien se le atraviese.
Dios usó hombres comprometidos e
íntegros, pero también mujeres en el proceso de liberación de su pueblo. De
diferentes maneras; la más nombrada es Débora, una mujer con poder de Dios,
autoridad, inteligencia, fuerza, destreza, sabiduría, que escuchaba a Dios, lo
honraba y vivía para él.
Ser líder en el mundo y ser líder
para Dios son dos extremos totalmente diferentes, porque Dios nos manda a
servir, no a ser "servidos". Nos manda a dar, a ayudar, a predicar
con el ejemplo. Usamos su poder y autoridad, no la nuestra. Debemos ser
amables, darlo todo por el prójimo, no buscando mi beneficio, sino el beneficio
del que necesita, no buscando recompensa, premios y elogios, sino servirle a
Dios.
Veremos 7 características
principales que debe manejar o tener una mujer con liderazgo propio:
1. Usa la disciplina y no usa
su poder: Es disciplinada en todo lo que hace, está siempre preparada. Es
una persona de orden; usa bien su tiempo, es responsable en sus actividades. No
es un líder de poder, con mano dura, que lideriza con gritos, mala expresión,
malas palabras, odio, etc. Esto puede señalar un conflicto interno; se hace ver
fuerte, dura, inteligente, pero realmente es débil, está indefensa y a la
defensiva; eso no es un liderazgo sano.
2. Anima, motiva, comprende,
no insulta. Está pendiente de las necesidades de las personas que lideriza;
ella sabe que todos tenemos problemas, que nadie es perfecto, que con su ayuda
puede hacer que cambie la forma de pensar de muchas personas. Es agradable
estar y compartir con ella; sabe escuchar, motiva a producir como un equipo,
les hace saber a su gente que está allí para cualquier situación. Ahora, si te
maltrata y te insulta para que hagas tu trabajo, es una líder abusiva, que
quiere pagar con los demás sus problemas. Así lo hacen con los que creen que
son vulnerables ante ella.
3. Está interesada en ayudar a
las personas: Los buenos líderes con valores de Dios desean siempre ayudar
a las personas y seguir los pasos del "Maestro". Un buen líder es de
corazón humilde y sensible; siempre desea estar al pendiente de las
necesidades, problemas y situación de las personas que le rodean, para
brindarles su ayuda y su apoyo. Ayudar a las personas le produce satisfacción y
regocijo; es de dar y le importa poco si recibe, porque sabe que a Dios le
agrada lo que está haciendo y eso le hace feliz.
4. Está firme ante las
críticas: Si un líder no está sano internamente, bien cimentado en su
postura, una crítica puede derrumbarlo. Tener los oídos puestos para escuchar
lo que se dice de él o de su proyecto puede ser un arma de doble filo; si
escucha un piropo, estará encantado y crecerá, pero, si escucha un insulto o
una crítica destructiva, estará acabado. Mejor olvidarse del qué dirán, porque
la gente hoy día está más preparada para destruir que para edificar. Si lo
estás haciendo para Dios, ten seguridad. Olvídalo, jamás podrás complacerlos a
todos.
5. Radia confianza y no miedo:
Hay personas que tienen una gracia de Dios especial y radian confianza y amor.
Son personas que saben escuchar y son sabias a la hora de dar un consejo; no se
van a la ligera, sino que muestran el deseo de expresar una palabra que pueda
ser de ayuda a las personas. No obstante, jamás un líder debe infundir miedo o
terror, sino confianza.
6. Es espontánea y no fingida:
No es falsa, sino que liderizar, ayudar, motivar, enseñar es su naturaleza, es
lo que mejor sabe hacer en la vida; no está inventando o improvisando, se le
hace tan fácil y le produce placer y alegría, porque fue para eso que Dios la
diseñó, para ser líder y servir.
7. Depende de Dios, o de un
superior, y no de su "yo": Hoy en día, el "yo" es como
un dios. Un líder siempre debe tener a alguien a quien rendirle cuentas; no es
el "Llanero solitario" autosuficiente, es una persona que está
dispuesta a ser corregida, ayudada, enseñada, dirigida.
Su mayor y más importante
prioridad es depender al 100% de su creador; recibe de él para poder dar.
Aprende de él para poder enseñar; se da a él para llenarse y darse a los demás;
él es su fuente, quien la ayuda, la sostiene, la cuida; está en completa comunión
con Jesús, recibe dirección de Dios antes que, de los hombres, pero está sujeta
a su superior y honra a Dios como sierva.
El líder comprometido con Dios lleva a las personas a la presencia de Dios. Los líderes del mundo llevan a la gente a las cosas del mundo.Jesús busca líderes o "siervos" esforzados y valientes, capaces de negarse a sus propios deseos y seguir al maestro, obedientes, que soporten las tormentas, que tengan bien definida su identidad, su fe, de corazón humilde, dispuestos a luchar por los sueños de Dios.
El líder sometido a Dios tiene un
carácter afable y depende solo de Dios y se apega a su Palabra; él sabe hacia
dónde se dirige y sabe a dónde dirige al pueblo de su Señor. Hay que buscar la
sabiduría de Dios para liderizar.
Marcos 9:35 "Entonces él
(Jesús) se sentó y llamó a los doce, y les dijo: Si alguno quiere ser el
primero, será el último de todos, y el servidor de todos".
