lunes, 26 de octubre de 2015

SIN SANTIDAD NADIE VERÁ AL SEÑOR


Hebreos 12:14 "Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor"

¿Y cómo soy santa? Muchas palabras en las escrituras nos pueden dejar pensativas, asustadas, impactadas, extasiadas, boquiabiertas o con un signo de interrogación en la cabeza. Quizás feliz, fortalecidas, bendecidas, agradecidas, alegres, restauradas, motivadas, santificadas, libres. Meditando en la Palabra, con promesas en nuestro espíritu y con ganas de saber más del Señor, entre otras. Veamos estos significados según el diccionario:

Santidad: Cualidad del que es santo o de lo que es santo. (Apartado)

Paz: Situación o estado en que no hay guerras ni luchas entre dos o más enfrentados. Es un estado de tranquilidad y quietud. Salmos 34:14: "Apártate del mal, y haz el bien; busca la PAZ y síguela".

Ahora prestemos atención; cuando a nosotros nos hablan de guerra, lo primero que nos viene a la cabeza son las grandes guerras entre países. ¿La solución? Llegar a un acuerdo de "paz". También asociamos: "paz" con tranquilidad, silencio, con la iglesia, "La paloma de la paz", con Dios.

Ahora, cuando hablamos de santidad: “y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor". Ya nos imaginamos; el santo, la vela, el altar, la iglesia, la ropa. Esta santidad de la que habla Dios no puede ser proveída por nosotros mismos, ni por obras ni actitudes. Jesucristo llama a sus seguidores: "mis santos". Santo es apartarse para Dios, vivir para Dios, seguir a Jesucristo, cumplir los mandamientos de Dios, obedecerle, ser purificado y estar sellado con el Santo Espíritu de Dios. Y aunque lo intentemos, nunca llegaremos a ser "santos", por nuestros propios medios.

Nosotros tenemos una tendencia a pecar ante Dios y hay que estar poniéndose a cuentas con él y pedirle perdón. No es que sea santa, es que cuando recibimos a Jesús como Señor y Salvador de nuestras vidas, él empieza a purificarnos para que llevemos una vida donde se vea a Jesús en nosotros, y el día que partamos podemos entrar a la morada Celestial de Cristo. Él es Santo y por eso nos dice que nosotros debemos ser santos, apartados para él.

1 Pedro 1:15-16: "Sino, como aquel que os llamó es SANTO, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: sed SANTOS, porque YO SOY SANTO"

Dios por el Espíritu nos guía a vivir en santidad. Haz tú lo mismo y apártate para el Señor y deja que sea Jesucristo quien te llame: "mi santa" y es la única manera de que algún día puedas ver a tu Señor cara a cara. Es por su amor y por su misericordia, por su guía y enseñanza. No es por mérito propio, porque a la verdad nada nos merecemos, así que gracias al sacrificio de Jesucristo en la cruz somos sus hijos santos.

Recuerda que no se trata de seguir religiones, se trata de recibir a Jesucristo como Salvador personal y ser sellado con su Espíritu para ser purificado y santificado por su presencia en ti.

Él te quita todo lo malo y siembra lo bueno en ti. Conságrate para a él, agrádale y conócele de verdad, tendrás la paz de la salvación, la paz que sobrepasa el entendimiento y la santidad sin la cual nadie verá al Señor. Eres privilegiada hija del Dios Altísimo.

Juan 17:17 "Santificalos en tu verdad; tu palabra es verdad"