Hebreos 12:14 "Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor"
¿Y cómo soy santa? Muchas palabras en las escrituras nos
pueden dejar pensativas, asustadas, impactadas, extasiadas, boquiabiertas o con
un signo de interrogación en la cabeza. Quizás feliz, fortalecidas, bendecidas,
agradecidas, alegres, restauradas, motivadas, santificadas, libres. Meditando
en la Palabra, con promesas en nuestro espíritu y con ganas de saber más del
Señor, entre otras. Veamos estos significados según el diccionario:
Santidad: Cualidad del que es santo o de lo que es santo. (Apartado)
Paz: Situación
o estado en que no hay guerras ni luchas entre dos o más enfrentados. Es un
estado de tranquilidad y quietud. Salmos 34:14: "Apártate del mal, y
haz el bien; busca la PAZ y síguela".
Ahora prestemos atención; cuando a nosotros nos hablan de
guerra, lo primero que nos viene a la cabeza son las grandes guerras entre
países. ¿La solución? Llegar a un acuerdo de "paz". También asociamos:
"paz" con tranquilidad, silencio, con la iglesia, "La paloma de
la paz", con Dios.
Ahora, cuando hablamos de santidad: “y la santidad, sin
la cual nadie verá al Señor". Ya nos imaginamos; el santo, la
vela, el altar, la iglesia, la ropa. Esta santidad de la que habla Dios no
puede ser proveída por nosotros mismos, ni por obras ni actitudes. Jesucristo
llama a sus seguidores: "mis santos". Santo es apartarse para Dios,
vivir para Dios, seguir a Jesucristo, cumplir los mandamientos de Dios,
obedecerle, ser purificado y estar sellado con el Santo Espíritu de Dios. Y
aunque lo intentemos, nunca llegaremos a ser "santos", por nuestros
propios medios.
Nosotros tenemos una tendencia a pecar ante Dios y hay que
estar poniéndose a cuentas con él y pedirle perdón. No es que sea santa, es que
cuando recibimos a Jesús como Señor y Salvador de nuestras vidas, él empieza a
purificarnos para que llevemos una vida donde se vea a Jesús en nosotros, y el
día que partamos podemos entrar a la morada Celestial de Cristo. Él es Santo y
por eso nos dice que nosotros debemos ser santos, apartados para él.
1 Pedro 1:15-16: "Sino, como aquel que os llamó
es SANTO, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito
está: sed SANTOS, porque YO SOY SANTO"
Dios por el Espíritu nos guía a vivir en santidad. Haz tú lo
mismo y apártate para el Señor y deja que sea Jesucristo quien te llame: "mi
santa" y es la única manera de que algún día puedas ver a tu Señor cara a
cara. Es por su amor y por su misericordia, por su guía y enseñanza. No es por
mérito propio, porque a la verdad nada nos merecemos, así que gracias al
sacrificio de Jesucristo en la cruz somos sus hijos santos.
Recuerda que no se trata de seguir religiones, se trata de
recibir a Jesucristo como Salvador personal y ser sellado con su Espíritu para
ser purificado y santificado por su presencia en ti.
Él te quita todo lo malo y siembra lo bueno en ti. Conságrate
para a él, agrádale y conócele de verdad, tendrás la paz de la salvación, la paz
que sobrepasa el entendimiento y la santidad sin la cual nadie verá al Señor.
Eres privilegiada hija del Dios Altísimo.
