Juan 11:25: "Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá."
La resurrección de Jesús no es un evento histórico, es el fundamento de nuestra fe cristiana.
Sin resurrección, no hay esperanza ni hay vida eterna; pero con
Cristo resucitado, todo el panorama cambia porque ahora la vida y el dolor
tienen propósito, la muerte pierde poder en el creyente y nace en el espíritu
para tener una nueva vida.
La
resurrección es la victoria sobre la muerte. Eso lo vemos en 1 Corintios
15:55: “¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?” Allí
se nos muestra que Jesús venció a la muerte, el pecado y el infierno. La
tumba está completamente vacía, y eso significa que el enemigo fue derrotado.
¡Aleluya!
Por
eso, no importa lo que estés enfrentando; en Cristo tú tienes que estar
convencida de que ya tienes la victoria. Porque la resurrección nos da una
esperanza viva para vivir. En 1 Pedro 1:3: La resurrección no solo habla
del pasado, sino del presente y del futuro. Tenemos esperanza aun en medio de cualquier
crisis que estemos enfrentando.
No obstante,
la resurrección produce transformación. Romanos 6:4 dice: “Porque somos
sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo…” No solo celebramos
que Jesús vive, sino que nosotros también podemos vivir de una manera diferente
en él.
Dios
quiere cambiar tu manera de vivir, pensar y actuar. Por eso, la resurrección no
es solo para admirar, es para experimentar, porque el creyente cambia en todos
los aspectos de su vida, sus pensamientos y acciones son conformes a la palabra
de verdad y a la presencia del Espíritu Santo en su vida.
Filipenses
3:10: “A fin de conocerle, y el poder de su resurrección y la
participación de sus padecimientos…” El poder que levantó a Jesús está
disponible para nosotros hoy. La resurrección nos da el poder de conocerle, nos
da identidad y nos permite conocerle íntimamente, no solo por un conocimiento
intelectual. Así como aprender a aceptar las pruebas y sufrimientos por causa
de la fe.
En este
tiempo quiero que reflexiones en qué; no fuiste creada para vivir derrotada,
sino para caminar en el poder de Dios que levantó a Jesucristo de los muertos. Y
recuerda que, aunque todo parezca perdido, Dios puede levantar todo aquello que
está muerto, tus sueños, tu fe, el propósito, tu salud, tu ministerio. Regocíjate
en el poder de la resurrección y vive para dar testimonio de que tu Dios le da
vida a lo que está muerto, esa es tu victoria. ¡Aleluya!
