martes, 14 de enero de 2014

DIOS TE DIO TALENTOS ÚSALOS

Tomemos en cuenta las hermosas enseñanzas que nos deja la parábola de los talentos. 

Los talentos que Dios nos ha dado nos sirven para servir a otros, para nuestra vida y para glorificar a Dios en todo tiempo.

Hay que ser buenas administradoras de todo lo que tenemos, incluyendo nuestros talentos; no somos dueñas de nada en este mundo, este es un regalo de Dios y no he visto que entierren a nadie con todas sus posesiones y dinero; con nada venimos al mundo y nada nos llevamos cuando partimos de él.

A cuántas mujeres y hombres el miedo los ha paralizado, evitando así que usen todas las habilidades con que Dios los ha creado. El miedo es inducido por la mente, y puede convertirse en un problema espiritual; nunca he visto a alguien que le tenga miedo al pasado, siempre se le tiene miedo al futuro, a lo desconocido. ¿Podré o no podré? ¿Soy o no soy? ¿Será que puedo?

No podemos quedarnos sin hacer nada; mientras vivamos y mientras Cristo viene, hay que sacarle provecho a todos los dones espirituales, talentos y habilidades, a todo aquello que sabemos hacer.

Si tienes un sueño en tu corazón y sientes que Dios te ha entregado una habilidad y el sueño tiene que ver con esas habilidades y talentos que posees, prepárate y sal adelante. Eso que sabes hacer es lo que harás con alegría, pasión y con todo tu corazón. Dios siempre ha sido bueno con nosotras; él sabía que necesitábamos comer, vestir, y que íbamos a tener que pagar por ello, por eso nos dio talentos a cada uno de los seres humanos para que supiéramos hacer una actividad, con la que pudiéramos servir, ganar dinero y vivir. Las deudas se pagan con dinero, las cosas cuestan, el alimento cuesta. Dios siempre supo que en estos tiempos iba a ser así, y sabía que una de las formas de llevar el evangelio a todo lugar y para que su obra saliera adelante, la iglesia sería sustentada (hablando físicamente) con dinero.

Así como en la parábola de los talentos, yo escondí el talento que Dios me dio durante toda una vida. ¿Por qué? Por temor, sentía miedo de hacer todo aquello que me gustaba y amaba y lo que sabía que estaba dotada para realizar. Y ¿saben cómo me sentía? ¡Frustrada! ¿Cuántas personas allá afuera sienten lo mismo? Sé que millones de personas están haciendo y han vivido haciendo lo que no nacieron para hacer, sino lo que creyeron que les era más fácil, apropiado, o quizás lo que pudieron hacer, lo que tuvieron a la mano y les ayudó a salir adelante y a subsistir.

Gracias al amor y a la misericordia de Dios, después de conocer a Jesús, fue él quien me ha mostrado y guiado, me ha encaminado a realizar lo que él puso en mi interior, lo que me gusta; es el propósito para el que nací, son los sueños que él puso en mi interior, con los que puedo ayudar a otros, servirle a él, prosperar y los que me van a dar un gusto tremendo de hacer. ¡Voy en el proceso!

Mujer, Dios nos creó a todos con un propósito que realizar, con sueños que cumplir. Dios te entregó talentos y habilidades; si sabes cuáles son, acércate al Señor para que te muestre el camino y hagas lo que naciste para hacer, y sepas que naciste para hacer cosas grandes.

Cada día empieza decidida a cumplir tu propósito, tomada de la mano de Dios, lo que él te diote abrirá puertas. Y todo te saldrá bien.

¡Dios te bendiga!