Salmos 51:10 "Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí".
El hombre parece una máquina para generar
basura. Cada día se recolectan toneladas de basura que se generan en nuestras
casas, empresas y en toda la ciudad.
En casi todos los países existen empresas
destinadas a recolectar esa basura y, si por alguna razón el vertedero se
retrasa, se forma un caos por la acumulación de todos esos desechos, que traerá
consigo gases tóxicos, ratas, moscas, gusanos y, con esto, variedad de
enfermedades. Malos olores, incomodidad y la acumulación de esta por todos
lados. "De toda cosa guardada, guarda tu corazón, porque de él mana la vida". Proverbios
4:23
Las ofensas, rencores, envidias, iras, peleas, dolores, frustraciones, malos
tratos, venganza, entre otros, es esa basura que los seres humanos estamos
echando y acumulando en nuestro corazón. Eso es por no tener la correcta
relación con Dios y no ponernos a cuenta con el Señor Jesús diariamente, quien
es el único que está autorizado y es fiel y justo para perdonarnos y limpiarnos
el corazón de toda maldad, y solo él puede sacar toda esa basura que está
acumulada dentro de nosotros y que nos hace tanto daño.
Toda esa acumulación de basura es tóxica
para nuestras vidas. Ella nos trae enfermedades, dolor, tristeza, depresión,
atrae demonios y nos hace completamente infelices. El cuerpo, el alma, el
espíritu, la mente se atormentarán y viviremos con el corazón afligido.
Gracias a la infinita misericordia de Dios, cuando reconocemos que estamos
saturados de pecado, podemos clamar a él por un corazón limpio y nuevo, y él
nos lo dará. Jesús en el Sermón del monte dijo: "Bienaventurados
los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios!".
Tu corazón no es un vertedero; límpialo y cuídalo porque eres importante para
Dios; él desea entrar en él y hacer morada en ti. Invita al Señor Jesucristo a
entrar en tu corazón y verás la mano bondadosa y poderosa de Dios darte un
corazón purificado y un espíritu nuevo.
Devocional/ Carlos Rada
