viernes, 22 de mayo de 2026

5 CARACTERISTICAS DE UNA MUJER QUE CREE EN DIOS


5 características de una mujer que cree en Dios

Millones de mujeres dicen que aman y creen en Dios, pero, se le conoce a una mujer que cree en Dios no porque lo dice, sino por sus frutos y por lo que hace.

Primero que nada, si dices creer en Dios pues tienes que creer en todo lo que él diga, no solo lo que te conviene o en lo que entiendas, porque seguramente hay cientos de cosas que Dios hizo, hace y hará que jamás entenderás por ti misma y es por lo que, precisamente en Dios se cree por medio de la fe ¿Qué es la fe? La certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. “Si crees, verás la gloria de Dios”. Dicho esto, comencemos a estudiar apenas cinco de las características más importantes de una mujer de fe que ha decidido depositar toda su confianza en su Creador.

1. Tiene una fe firme e inquebrantable en Dios

Una mujer que cree en Dios confía en Él aun cuando no entiende lo que está pasando. Y es fácil, decirlo, pero difícil vivirlo. En las buenas y en las pruebas hay que seguir creyendo y amando a Dios. “fe, certeza, espera, convicción.” Hebreos 11:1. Los momentos de dificultad, procesos y desiertos nos afirman en Dios o nos alejan de él.

2. Vive con amor y bondad

En estos tiempos aun dentro de la iglesia parece que amar al prójimo es un imposible, pero si el Espíritu está en nosotras claro que se puede amar y tener bondad con el prójimo, pero a veces necesitamos sanar primero nuestro corazón. Por eso la mujer que cree en Dios y le ha entregado su vida a Cristo refleja el amor de Dios en sus acciones diarias, tratando a los demás con respeto y compasión, porque eso es lo que haría Cristo.

El Espíritu Santo es clave en esta labor porque solo él puede transformar y llenar un corazón del amor y la bondad de Dios. Recuerden que son los frutos del Espíritu en nosotras lo que hacen esto posible. No es apariencia, es una vestidura. “Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto.” Colosenses 3:14

3. Busca a Dios en oración cada instante de tu vida

Mantén una relación íntima y constante con Dios a través de la oración, del ayuno, de la palabra. Un corazón que ama a Dios le da lugar a su Señor y la oración es una arma secreta y poderosa que nos permite no solo batallar y pedir lo que necesitamos, sino que principalmente nos conecta con la presencia de Dios y nos permite conocer al Espíritu Santo, en verdad. “Orad sin cesar.” 1 Tesalonicenses 5:17

4. Tiene temor de Dios (respeto y reverencia)

No vive para agradar al mundo, sino que vive y respira para agradar a Dios. Respeta su palabra, su verdad, a sus hijos, a su iglesia y ministros. Se esfuerza y crece espiritualmente para caminar en obediencia. Pide perdón cuando sabe que está fallando. El temor a Dios no es lo mismo que miedo a Dios, Dios es nuestro Padre y le respetamos con reverencia, porque conocemos su magnificencia y poder, pero nos refugiamos en su misericordia y le adoramos. “La mujer que teme a Jehová, esa será alabada.” Proverbios 31:30

5. Tiene un corazón perdonador

Yo sé que no es fácil, perdonar se ha convertido en un problema hasta dentro de la iglesia, pero con la ayuda del Espíritu no es imposible. Yo era mega rencorosa, pero entendí que si amaba y le creía a Dios tenía que tener un corazón perdonador. La Biblia dice que Jesucristo perdono todos nuestros pecados y lo hizo por misericordia, y así nosotras creemos que mucha gente no merece nuestro perdón, nosotras no merecíamos el de Dios y nos lo dio.

Tenemos que orar y pedirle al Espíritu Santo que nos ayude y limpie nuestro corazón para perdonar y ser perdonadas. El perdón es una bondad y una característica innata de Dios y eso por más difícil que sea debemos imitarlo, como me ayudo a mí, yo sé que te ayudará a ti.

Le creo a Dios porque estoy convencida de su verdad y de su amor por mí. Confío en él y confío en sus promesas que me permiten vivir confiada, dependiente de su Espíritu, su verdad y su palabra.



miércoles, 22 de abril de 2026

3 FORMAS CLAVES DE ESCUCHAR A DIOS


 “Mis ovejas oyen mi voz; yo las conozco, y me siguen.” Juan 10:27

Aprender a escuchar a Dios es una bendición y no es exclusivo para algunos, si el Espíritu Santo está en ti, tú puedes escucharlo. Esta es una invitación para que tengas una relación y comunicación real y verdadera con Él. 

Muchas veces pensamos que Dios no habla, pero la verdad es que Él siempre está comunicándose con nosotras y hay muchas formas de escucharlo. El desafío es aprender a reconocer su voz mediante una relación personal con él por medio de su Espíritu.

En medio del ruido, las emociones y las decisiones diarias, Dios sigue hablando y guiando a su pueblo. Él corrige y afirma a sus hijos. Trae palabras de consuelo, dirección y revelación. Hoy veremos 3 formas claves para escuchar a Dios, estas te ayudarán a crecer espiritualmente y a caminar en tu vida cristiana con mayor claridad.

1. A través de Su Palabra (La Biblia)

Dios habla de manera clara, directa y segura a través de su Palabra escrita. La Biblia no es solo un libro lleno de historias, es la voz viva y firme de Dios para nosotros hoy. Cuando buscas dirección te diriges a las escrituras y a través de las historias de vida, salmos, evangelios, en los profetas, en las cartas paulinas, puedes conseguir esa palabra que tanto necesitas, allí estarás escuchando su voz y el consejo de Dios para ti en un momento específico. ¿Qué tienes que hacer? Estar sensible y ver las señales, porque cuando él te da una palabra, puedes discernirla dentro de ti, unido a esto; puedes encontrar o escuchar el mismo pasaje en diferentes lugares; allí sabrás que Dios te dio su consejo.


“Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, reprender, corregir e instruir en la justicia.” 2 Timoteo 3:16

“Mis ovejas oyen mi voz; yo las conozco, y me siguen.” Juan 10:27

Por eso es clave que, si quieres escuchar a Dios con claridad, comiences a leer su Palabra. Dios nunca se va a contradecir, y su voz y su consejo siempre estarán alineados con lo que ya está escrito.

2. A través del Espíritu Santo

El Espíritu Santo vive en nosotras, y él es quien nos guía, nos revela la verdad y nos hace sensibles a la voz de Dios. Él habla a nuestro espíritu, trayendo convicción, dirección y paz. Por medio del Espíritu del Señor podemos tener dones, entre ellos el discernimiento de espíritus, que nos hará saber que Dios nos ha hablado.

“Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad…” Juan 16:13
“El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu…”  Romanos 8:16

En este tiempo, Dios sí puede hablar de forma audible, así como a través de una impresión interna, una paz profunda, una inquietud o una convicción muy fuerte, acorde con las escrituras y no con los sentimientos o deseos personales.  Aprendes a discernirlo a través del tiempo y de una relación diaria con Dios. Esto es clave, pero debes estar atenta, porque Dios trata con cada persona diferente.

3. A través de la oración y el silencio

Dios no solo quiere que le hables, quiere que aprendas a callar para escucharlo. En la intimidad de la oración, cuando aquietas tu mente y tu corazón de las preocupaciones e inquietudes, su voz se vuelve real y más clara, así puedes recibir respuestas de preguntas, oraciones, indicaciones, un llamado, su voluntad para ti, para tu casa etc.

“Estad quietos, y conoced que yo soy Dios…” Salmos 46:10 “Clama a mí, y yo te responderé…” Jeremías 33:3

Por eso, la oración no es un monólogo, tampoco para solo hacer peticiones, exigencias o demandas, es un diálogo abierto entre tú y él. Después de abrirle tu corazón, toma tiempo para escuchar. Puede hablarte con una canción, un recuerdo, una enseñanza bíblica, una prédica o lectura; allí escucharás su voz. Si lo quiere hacer audible será su decisión. Tú mantente atenta. 

Dios sigue hablando hoy, y tú puedes aprender a reconocer su voz cada día más. Estas son solo 3 formas en que Él se puede comunicar contigo, pero no son las únicas.

En el próximo mensaje, continuaremos explorando otras maneras en que Dios puede hablar a tu vida y cómo puedes afinar tu sensibilidad espiritual para no perder su dirección. Porque cuando aprendes a escuchar a Dios por medio de su Espíritu, tu vida cambiará, no serás engañada tan fácilmente y nunca volverás a ser la misma. Si lo deseas puedes contarme como Dios habla a tu vida. ¡Dios es bueno!



martes, 14 de abril de 2026

5 FORMAS DE ORAR

“Estad siempre gozosos, orad sin cesar. Dad gracias en todo”. 1 Tesalonicenses 5:17

La oración es una conversación íntima, personal y profunda que haces para comunicarte con Dios, con ella fortaleces tu relación con tu Padre Celestial, y no es solo para hablar, sino que en la práctica escuchamos su voz y recibimos dirección. 

Es un acto de fe, creencia, dependencia y amor, en el que nos entregamos nosotras y entregamos nuestras cargas, agradecemos, pedimos y buscamos la guía del Señor. La oración es un arma espiritual de poder que nos permite traspasar los límites naturales para ejecutar leyes y códigos espirituales que nos permitan alcanzar victorias y promesas que salen del Reino de Dios.

Veamos 5 formas de orar y de comunicarnos con nuestro amado Padre.

1. Oración de agradecimiento

Es reconocer la bondad y el amor de Dios en todo momento, y ser agradecidos con sus decisiones, incluso cuando no estoy de acuerdo, en medio de las dificultades, de las respuestas, de la ayuda, del reconocimiento de su deidad y de su obra majestuosa. Por lo que ha hecho y por lo que hará. Por eso, cada día, puedes escribir 3 cosas por las que estás agradecida. Esto te hace ver que Dios está obrando y cambia tu enfoque de la preocupación a la confianza.

“Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.” (1 Tesalonicenses 5:18)

2. Oración de entrega

Es entregar nuestro corazón, nuestra vida, alma, cuerpo y espíritu. Es rendir y entregar nuestras cargas al Señor, nuestras preocupaciones, lo que poseemos. Entregar el control de todo nuestro mundo, decisiones, deseos, sueños, planes, ansiedades y el día a día a Dios. Tenemos que hablar con Dios como hijas amadas que confían en su Padre. Entrégate toda y sin reservas. Jesús es el mayor ejemplo de entrega y lo hizo por amor a la humanidad y por amor, nosotras tambien podemos hacerlo.

“Con Cristo he sido crucificado, y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí. Y la vida que ahora vivo en la carne, la vivo por la fe en el Hijo de Dios, quien se entregó a sí mismo por mí. Gálatas 2:20)

3. Oración de guerra espiritual

Es orar con autoridad, usando la Palabra de Dios contra las influencias espirituales de las tinieblas, contra maldiciones, iniquidades, liberación de demonios. Palabras de maldición y negativas. Contra el miedo, la duda, la enfermedad y todo lo que se opone al propósito de Dios en el creyente. Por eso tenemos que declarar la verdad de Dios sobre nuestras vidas y resistir los planes del enemigo. “Soy libre, soy hija de Dios, tengo victoria en Cristo Jesús”.

“Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.” (Santiago 4:7)

4. Oración de INTIMIDAD

Es buscar a Dios por amor, como a un Padre. Es hablar con tu Señor, Salvador y Rey. Es aprender a comunicarse y tener intimidad con el Espíritu Santo de Dios, no buscarle solo por necesidad o hacer una oración por disciplina, es tener una relación íntima, profunda y personal con tu Señor, en donde te entregas, te humillas, ríes, lloras, buscas su presencia, su compañía. Es apartar un momento especial para estar a solas con Dios. Solo para adorarle y disfrutar de su hermosa presencia.

“Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento y cierra la puerta… y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.” (Mateo 6:6)

5. Oración con la Palabra

Cuando oras con la palabra, usas versículos bíblicos, declarando lo que Dios ya ha dicho. En la tentación de Jesús podemos verlo con claridad. Mientras el enemigo trataba de tentar a Jesús, él le contestaba con la palabra: “Escrito está”, es declarar con firmeza ante el mundo espiritual y natural la verdad que Dios ya estableció y que debe ser cumplida en nuestras vidas y en en el mundo que nos rodea.

“La palabra de Dios es viva y eficaz…” (Hebreos 4:12) "Escrito está, no tentarás al Señor tu Dios". Mateo 4:7

Y EL CLAMOR: “Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.” (Jeremías 33:3) El clamor es más que una oración. Es un ruego profundo que busca desesperadamente una respuesta, es la angustia y el desespero de una situación en una oración. Es implorar con gritos una urgencia o buscar justicia divina. Es una súplica por una necesidad extrema que busca respuesta directa del cielo. El clamor busca una solución rápida en medio de la aflicción, la opresión y el temor, y con ella se puede recibir lo oculto, los milagros, maravillas y proezas del mundo de los espíritus. 

Quizás has orado de todas las formas, pero ten presente que la oración no es un ritual, es una relación viva con Dios y tiene propósito en el cielo y en la tierra. No necesitas palabras perfectas, solo un corazón dispuesto, contrito y humillado. Orando siempre en el nombre de Jesús. Cada vez que oras, Dios inclina su oído hacía ti. Estás creciendo, sanando, fortaleciendo tu fe, siendo libre, sana, fuerte. Dios no busca perfección en ti, ni palabrerias rebuscadas, sino un corazón sincero, con deseos de llenarse de su presencia y de recibir sus promesas y una transformación integral. 



martes, 31 de marzo de 2026

RESURRECCIÓN VICTORIA Y ESPERANZA

 


Juan 11:25: "Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá."

La resurrección de Jesús no es un evento histórico, es el fundamento de nuestra fe cristiana. 

Sin resurrección, no hay esperanza ni hay vida eterna; pero con Cristo resucitado, todo el panorama cambia porque ahora la vida y el dolor tienen propósito, la muerte pierde poder en el creyente y nace en el espíritu para tener una nueva vida.

La resurrección es la victoria sobre la muerte. Eso lo vemos en 1 Corintios 15:55: “¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?” Allí se nos muestra que Jesús venció a la muerte, el pecado y el infierno. La tumba está completamente vacía, y eso significa que el enemigo fue derrotado. ¡Aleluya!

Por eso, no importa lo que estés enfrentando; en Cristo tú tienes que estar convencida de que ya tienes la victoria. Porque la resurrección nos da una esperanza viva para vivir. En 1 Pedro 1:3: La resurrección no solo habla del pasado, sino del presente y del futuro. Tenemos esperanza aun en medio de cualquier crisis que estemos enfrentando.

No obstante, la resurrección produce transformación. Romanos 6:4 dice: “Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo…” No solo celebramos que Jesús vive, sino que nosotros también podemos vivir de una manera diferente en él.

Dios quiere cambiar tu manera de vivir, pensar y actuar. Por eso, la resurrección no es solo para admirar, es para experimentar, porque el creyente cambia en todos los aspectos de su vida, sus pensamientos y acciones son conformes a la palabra de verdad y a la presencia del Espíritu Santo en su vida.

Filipenses 3:10: “A fin de conocerle, y el poder de su resurrección y la participación de sus padecimientos…” El poder que levantó a Jesús está disponible para nosotros hoy. La resurrección nos da el poder de conocerle, nos da identidad y nos permite conocerle íntimamente, no solo por un conocimiento intelectual. Así como aprender a aceptar las pruebas y sufrimientos por causa de la fe.

En este tiempo quiero que reflexiones en qué; no fuiste creada para vivir derrotada, sino para caminar en el poder de Dios que levantó a Jesucristo de los muertos. Y recuerda que, aunque todo parezca perdido, Dios puede levantar todo aquello que está muerto, tus sueños, tu fe, el propósito, tu salud, tu ministerio. Regocíjate en el poder de la resurrección y vive para dar testimonio de que tu Dios le da vida a lo que está muerto, esa es tu victoria. ¡Aleluya!



viernes, 20 de marzo de 2026

DEL CORAZÓN SALEN LOS MALOS PENSAMIENTOS


 Marcos 7:21 “Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos…”

Los pensamientos son las diferentes formas en que el cerebro procesa una información y tenemos varios tipos de pensamientos, algunos de ellos son: el analítico, creativo, crítico, general, particular, lógico, reflexivo y se clasifican entre lento y rápido. 

Nosotros somos creación de Dios y tenemos que tener muy claro que nuestros pensamientos están ligados a nuestro conocimiento, crianza, enseñanzas, el ejemplo, sucesos, experiencias, lo que vemos, leemos, escuchamos o hacemos, pero también de todo lo que Dios ha depositado dentro de nosotras.

Sabiendo esto, es interesante prestarle atención a lo que dice este versículo, porque los pensamientos no son estrellas fugaces o imágenes sin sentido que a veces se muestran en nuestra mente, sino que la mayoría de ellos tienen una conexión con nuestra vida y es lo que está almacenado en el corazón, sea bueno o sea malo. Los pensamientos también necesitan ser depurados y esto va junto con la limpieza del corazón.

Veamos 3 enseñanzas claras y profundas que puedes usar para limpiar tus pensamientos:

1. El problema no es externo, es interno

Jesús deja muy claro que el origen del pecado no está afuera, sino que se aloja dentro del corazón. Por eso, no podemos culpar siempre a las circunstancias, a la vida y a otras personas; necesitamos ser sinceras con Dios y sacar el pecado que sabemos que mora dentro de nosotras, limpiar nuestra mente y pedirle al Espíritu Santo que nos ayude para que nuestro interior sea transformado, porque lo que no sana dentro, se verá afuera.

2. Los pensamientos revelan el estado del corazón

Los malos pensamientos no aparecen de la nada; son evidencia de lo que estamos viendo, escuchando, aprendiendo, curioseando o de un suceso del pasado. Si no tenemos cuidado y sabiduría todo se puede alojar en el corazón y luego dará un fruto. Si queremos una mente limpia, debemos cuidarnos y llenarnos de la palabra de Dios, para que podamos tener un corazón rendido al Señor, porque tu mente se alimentará de lo que tu corazón guarda.

3. La verdadera liberación comienza en el corazón

La liberación espiritual no es solo externa y afianzada en que los demonios te revuelcan y te enloquezcan, sino que cuando decidimos limpiar nuestra mente y corazón, ya estamos siendo libres de muchos demonios que influencian nuestra mente y nuestro corazón, con información falsa, mentiras, manipulación, malas noticias, ansiedad, enfermedades, consejos alejados de los principios de Dios, libertinaje, resentimientos, etc. Todos necesitamos una transformación interna, profunda y espiritual, pero no es magia; es ser participativas y, de la mano del Espíritu, llevarle al Señor lo que está en nuestro corazón y eliminar y sacar todo pensamiento de pecado y contrario a Dios.

Si eres de esas mujeres que dicen: “Yo soy así”, pero siempre piensas y analizas el mal, tienes pensamientos sucios, pornográficos, de ira, odio, chisme, rencor. Eres crítica extrema, analítica, pero del mal, creativa para la desgracia, reflexiva para chismear; es hora de ir a tu altar de oración y empezar a depurar tu corazón, para que tus pensamientos sean limpiados junto con él, porque cuando Dios cambia un corazón, cambian también los pensamientos, decisiones y acciones.

Ya no vas a decir: “Yo soy así”, sino que vas a entender que tú tienes que ser imitadora de Dios como hija amada. Tus pensamientos serán como dice Efesios 4:8: “Todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre, si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad”. 


lunes, 9 de febrero de 2026

EL CONSOLADOR NOS ENSEÑARÁ Y NOS RECORDARÁ

 


Juan 14:26 (RVR1960) “Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.”

En Juan 14, Jesús, hablando con sus discípulos, les dice que él se iría, pero que no los dejaría huérfanos; el Consolador vendría a ellos; esa era la promesa del Padre, el Espíritu Santo.

 Lo mejor de todo, es que vendría y se quedaría a vivir en cada creyente. Él sería nuestra ayuda permanente y quien nos guiaría a toda verdad. No obstante, con eso sería nuestro maestro y nos enseñaría y recordaría las palabras del Señor, para que pudiéramos vivir conforme a su voluntad.

  • Él es nuestro Consolador: El Espíritu Santo hoy nos acompaña y nos consuela. Nos brinda fortaleza y da paz en momentos de dificultad. Su guía y ayuda en tiempos difíciles, en medio de la aflicción, la enfermedad y la persecución, son claves para mantenernos firmes y no retroceder.
  • Él es nuestro Maestro: El Espíritu hoy es quien nos enseña todo lo que tiene que ver con Dios y su palabra. La verdad de Cristo, la salvación, las profecías. Él nos quita el velo y nos da entendimiento espiritual y natural para aplicar la Palabra y poder vivir conforme a la vida cristiana.
  • Él es nuestro guía constante: El Espíritu Santo hoy nos recuerda las enseñanzas de Jesús en el momento oportuno; él nos ayuda a tomar decisiones sabias. Nos guía por el camino correcto, nos da sabiduría y señales para que con entendimiento caminemos la carrera de Cristo y no nos desviemos ni a derecha, ni a izquierda.

La promesa y la compañía del Espíritu Santo son la clave para poder seguir a Cristo y mantenernos firmes en las pruebas, en la escasez, en los procesos y aun tener sabiduría para manejarnos en tiempos de abundancia y que así glorifiquemos a Dios en todo tiempo.

Nunca estaremos solas; el Consolador será nuestra ayuda y consuelo en los tiempos de preparación, de crecimiento y de batallas. Su poder se perfecciona en la debilidad y nos dará el crecimiento y la llenura que necesitamos para cumplir con el propósito de Dios en la tierra de los vivientes.

Mantente firme, y deja que el Esíritu del Señor te levante y te llene de su presencia, jamás te dejará, el Señor Jesus jamás te desamparará. La promesa hoy está vigente y la palabra dice que, él estará con nosotros todos los días de nuestra vida y hasta el fin del mundo. Amén.



lunes, 19 de enero de 2026

RESILIENCIA: APRENDER A SEGUIR AUN CUANDO DUELE (RUT)

 


¿Qué es la resiliencia? (Según el diccionario) Es la capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos.

La Biblia nos muestra muchas historias de resiliencia. Me gustaría hablarte un poco de la historia que Dios me habló a mí. La historia de Rut, personalmente creo que la vida de Rut nos enseña la resiliencia en todo su esplendor, y veremos que la resiliencia no es negar el dolor, ignorar las circunstancias o creer que nada pasó, sino decidir avanzar en medio de las pruebas, conflictos o retos, siempre confiando en Dios y creyendo que su mano intervendrá y nos ayudará.

Rut tuvo que permanecer firme en medio de la pérdida. Ella literalmente lo perdió todo, pero nos deja muy claro que su fe, más que perderla, la afirmó; su carácter y su lealtad se maximizaron en Dios para dar los siguientes pasos. “Rut respondió a Noemí: No me ruegues que te deje…” (Rut 1:16)

Ella pudo trabajar con esperanza aun en medio de la escasez. Aunque su realidad era perturbadora y muy difícil, personal y culturalmente, Rut no se quedó en casa llorando su desgracia; ella salió a buscar opciones y soluciones para comer, y así comenzó a recoger espigas con diligencia. Dios le dio el favor y la gracia que necesitaba para obtener alimento. “Y fue, y llegó, y espigó en el campo…” (Rut 2:3)

Todas debemos confiar en que Dios restaura lo que parecía perdido. La resiliencia de Rut le permitió ser recompensada; encontró la gracia de Booz como dueño del campo y familia de Noemí para comer y luego para redimirla como su esposa. Le dio estabilidad, paz, familia, un hijo y propósito. “Entonces Booz tomó a Rut… y Jehová le dio que concibiese.” (Rut 4:13)

Cada vez que leo la historia de Rut, Dios me recuerda que él honra a quienes perseveran con fe y obediencia, a todos aquellos que aun en los procesos más difíciles están creyendo en su poder, en su amor y en su misericordia para con sus hijos, para todos aquellos hombres y mujeres que están bajo pacto y que están dispuestos a levantarse para creerle no a las circunstancias, sino en el plan del Señor para sus vidas.

No sé qué puedas estar pasando, pero sí sé que el Espíritu Santo es tu Consolador y ayudador y, si dispones tu corazón, él te dará las fuerzas que necesitas para dejar atrás el dolor y hacer nuevas todas las cosas. Si lo crees, él lo hará. Mantente leal al Señor, ora, lee la palabra, proclama sus promesas para ti y cuéntame lo que Dios ha hecho en tu vida. El Señor te bendiga.

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(Cuando Dios entra a tu escena, todo puede cambiar). Allí encontrarás parte de mi historia como una mujer que, en medio de la desesperanza, la enfermedad y la opresión, fue resiliente y vio la mano de Dios actuar a su favor. 

Conecta conmigo y juntas conectemos con Dios.


martes, 6 de enero de 2026

MUJER VALIENTE: 5 VERDADES BIBLICAS PARA LEVANTARTE EN ESTE 2026

 

MUJER VALIENTE: 5 VERDADES BÍBLICAS PARA LEVANTARTE

1. DIOS ESTÁ CONTIGO, NO ESTÁS SOLA

Una de las verdades más poderosas que como cristianas debemos atesorar y creer con todas nuestras fuerzas es que Dios camina con nosotras en cada proceso. Aunque no lo veas, Él está contigo y jamás te abandonará.

“Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo dondequiera que vayas.” Josué 1:9

2. TU CAÍDA  O TUS PROCESOS NO DEFINEN TU FINAL

Caer no te hace débil; fallar no te descalifica, un proceso no te saca del propósito; sin embargo, si te rindes, sí quedarás fuera. La Palabra afirma que la mujer justa puede tropezar, pero Dios la vuelve a levantar. Dios siempre quiere darte una nueva oportunidad para que te levantes y avances en tus procesos.

“Porque siete veces cae el justo, y vuelve a levantarse.” Proverbios 24:16

3. DIOS RENUEVA TUS FUERZAS CADA DÍA

Creo que todas en algún momento hemos dicho “no puedo más”, pero no es cierto, siempre podemos ir un poco más allá; todo está en la fuerza de voluntad y en saber que el cansancio no es nuestra medida, ni nuestra estadía. Somos humanos, descansa y llénate de la palabra de Dios, ora, ayuna y, cuando sientas que ya no puedes más, agárrate de Dios por medio del Espíritu Santo porque él te dará fuerza sobrenatural.

“Pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas.” Isaías 40:31

4. TU IDENTIDAD ESTÁ EN CRISTO, NO EN TUS HERIDAS

Las experiencias dolorosas nunca te dirán quién tú eres. Recuerda que es Cristo quien te da identidad, no las experiencias, porque ellas son pasajeras, pero Jesucristo es eterno y se hace fuerte en ti. En Cristo eres amada, perdonada y restaurada, vivificada. Eres hija de Dios, nueva criatura y templo del Espíritu Santo.

“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es.” 2 Corintios 5:17

5. DIOS TRANSFORMA TU DOLOR EN PROPÓSITO

Lo que hoy te duele, te causa incomodidad, te trae lágrimas, desesperanza, tristeza e incomodidad, mañana será el testimonio que Dios usará para tocar las almas y atraerlas a él. Dios no desperdicia ninguna prueba, lágrima, dolor, enfermedad, abandono; todo lo que has vivido será usado para la gloria de Dios y el Señor honra a los que le honran.

“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien.” Romanos 8:28

Tú eres una Mujer valiente; levantarte en Cristo Jesús no es un acto de orgullo, sino de fe. Dios te llama a creer, a confiar y a avanzar en él; aun cuando tengas temor, caminarás sobre las aguas y cumplirás tu propósito divino.

En cada página de mi libro: “Mujer Valiente Mujer Resiliente”, te hago saber que, aunque no lo entiendas, no estás sola. Yo no lo entendía, pero hoy puedo comprender que Jesús guiaba mis pasos y sé que guía los tuyos; él te enseñará que no estás derrotada, sino que estás a punto de entrar en los planes divinos de Dios. No te des por vencida, cree en las promesas que el Señor te ha hecho y camina en pos de ellas.

Levántate, porque Dios aún no ha terminado contigo.

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