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martes, 23 de junio de 2026

4 PUNTOS CLAVES PARA TENER UNA RELACIÓN CON EL ESPÍRITU SANTO


Juan 14:16-17
"Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros."


Este versículo es clave para el creyente, leemos que Jesús rogó al Padre y nos dejó otro igual a él para que viviera estuviera y morará en nosotros, ese es el precioso Espíritu Santo de Dios que está en todo aquel que a creído en Jesús como su Salvador y Señor. 
Amado, ignorado, mal interpretado, erróneamente estudiado. Él es una persona, con emociones, decisiones, poder, amor, misericordia, paciencia, lealtad, lo es todo. El Espíritu es nuestro Consolador, ayudador y morador permanente; nosotros debemos anhelarlo, buscarlo y cuidar su presencia diariamente. Pero para conocerle satisfactoriamente vamos a tomar en cuenta estos 4 puntos:

Reconocimiento y entrega consciente: Debemos reconocer la presencia del Espíritu Santo en nuestras vidas y rendirnos a su guía, eso implica humildad, voluntad y muerte, para dejar que sea Él quien dirija tu vida en todo momento.
Para eso es necesaria la oración de entrega, la oración que da apertura y disposición del corazón y la entrega de las decisiones y la voluntad. Todos debemos confesarnos ante él y disponer y reconocer todas esas áreas difíciles y luchas que tenemos para que Él las liberte, purifique y nos guíe.

Oración y silencio para escuchar: No es solo hablar en forma de dialogo es también saber hacer espacio y silencio para oír lo que él quiere decirnos. También saber esperar e interpretar sus palabras o señales porque el Espíritu suele responder en paz, convicción, impresiones interiores, con la palabra, con una adoración, una prédica o enseñanza, un sueño etc.
Por eso es necesario reservar tiempo diario de oración y lectura de la Biblia evitando distracciones, y tomando nota de lo que sientes o piensas durante esos momentos de comunión.

Estudio de la Palabra y obediencia: La Biblia es el principal manual y medio por el cual el Espíritu confirma, corrige y enseña. Tenemos que aprender a obedecer lo que Dios nos revela porque eso produce muerte al yo, liberación y crecimiento espiritual. 
En este caso es necesario leer la Biblia regularmente, meditar en pasajes relevantes y actuar según las convicciones y cambios que vayan surgiendo.

Fruto y servicio en comunidad: El Espíritu cuando mora en una persona se manifiesta en cambios y frutos (amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, dominio propio, fe, bondad)  También en dones sobrenaturales que sirven para enseñar, predicar, edificar y ministrar a otros. Una relación madura con el Espíritu se evidencia en una vida y en un carácter transformado y en el deseo de servir a otros.
Evalúa tu vida por los frutos que produces, participa en la comunidad de fe y usa tus dones sin miedo para ayudar y animar a otros.

El Espíritu Santo no es un poder o un fuego, es una persona, recuerda estar atenta a él y darle el tiempo, el amor y el cuidado que solo él se merece, sin él no somos nada y jamás podríamos lograr nada para el Reino que sea de gran estima para nuestro Señor Jesucristo y para nuestro Padre Celestial. Todos necesitamos conocer y tener una relación personal con la persona del Espíritu Santo, somos su templo, él nos selló y es nuestra promesa. Anhelalo con todo tu amor.


jueves, 30 de octubre de 2025

CREO QUE RECIBO LO QUE PIDO EN ORACIÓN

 

Marcos 11:24 Por eso les digo: Crean que ya han recibido todo lo que estén pidiendo en oración y lo obtendrán.

Creer es la base de la fe. El versículo comienza diciéndonos y animándonos a "creer" en que ya hemos recibido respuesta. Creer en que ya está en nuestras manos, en que agarraremos lo que pedimos en oración porque Dios nos lo envió.
 La fe es el fundamento principal, y el resultado lo tomamos anticipadamente
porque tenemos una confianza total en que Dios responde a sus promesas.

¿Cuál es el vehículo? La oración. Con ella activamos nuestra comunicación espiritual con nuestro Padre Celestial. Creer que ya he recibido lo que pedí, implica una actitud de fe activa y efectiva, una fe que forma una realidad y que me permite ver lo invisible en lo visible. Dios nos da la promesa de que "obtendremos lo que pedimos". La fe, al creer que ya se ha recibido, abre el camino para que la petición se manifieste en la realidad de nuestras vidas.

La Biblia está llena de ejemplos y enseñanzas, de personas y de eventos que nos hablan de la importancia de la fe y de creerle a Dios. Hebreos 11 nos habla de los héroes de la fe. En los evangelios hombres y mujeres recibieron su milagro y la salvación por causa de la fe. En el libro de los Hechos, muchos creyeron y fueron salvos, ellos y su casa. Porque confiaron y creyeron en el poder y en las manifestaciones del Hijo de Dios.

Hebreos 11:6 dice: "Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que él existe, y que es galardonador de los que le buscan."

Jesús dijo en Mateo 17:20: "Porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible." Para Dios nada es imposible, pero en este caso, para nosotros, nada nos será imposible.

Efesios 6:16 nos anima a tomar "el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno." La fe es un escudo para nuestras peticiones, que apaga los imposibles, las dudas y la incredulidad.

Romanos 12:3 nos recuerda que Dios ha dado a cada uno una medida de fe para que podamos conectarnos con su palabra sus promesas y con lo espiritual.

Nosotras tenemos que orar con fe, creyendo que nuestras peticiones llegan al trono de la gracia y vuelven a nuestra vida con una respuesta. Creerle a Dios y a su palabra es fundamental en la vida cristiana. Implica confiar en la fidelidad de nuestro Padre, en su carácter, en sus promesas y en el poder de su Espíritu. Debemos tener una actitud de oración y de comunión activa, que nos permita acercarnos a Él, recibir respuesta y sus bendiciones.

Y finalmente en Juan 11.40 Jesús dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios? “Creer y ver”. Intangible y tangible. Dios se revela a nuestras vidas y nos muestra su gloria, su esplendor su poder y su amor. 

Se nos revela a sí mismo y revela nuestra necesidad de Él. Él es nuestro proveedor. Cada día Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo nos da señales de su cuidado hacia nosotros que somos sus hijos, él no tiene que responder nuestras oraciones, sin embargo, como Padre lo hace y suple todas nuestras necesidades, espirituales, naturales, materiales. Por su gracia podemos ver su gloria y recibir respuesta oportuna de lo que hemos pedido en oración. No te desesperes, ten fe y cree, que la respuesta viene en camino.

Recuérdalo: “Si crees, verás su gloria” “Si crees, recibirás lo que has pedido en oración” "Tu fe mueve montañas".



miércoles, 15 de septiembre de 2021

CLAMA A MÍ Y YO TE RESPONDERÉ

 

Jeremías 33:3  "Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces".

La verdad, creo que creyentes y muchos no creyentes han escuchado este precioso y poderoso versículo, que es muy nombrado y predicado; es el primero en recomendar en términos de consejería cuando se presentan problemas y las pruebas, y es realmente muy especial y se nos puede hacer muy fácil de aprender y recordar.

Este verso es ese grito de auxilio, esa llamada a la cual Dios no puede dejar de contestar, porque él dice: "Yo te responderé" entonces es imposible que nos deje en visto, porque Dios no miente, su respuesta vendrá en breve.

Según el diccionario, "clamar" es: Gritar, pedir vehementemente a gritos, dar voces pidiendo favor y ayuda, emitir palabras con vehemencia, pedir justicia y hasta exigir sobre algo.

Y su significado bíblico es: gritar, invocar y llamar.  También podemos encontrar en la Biblia: El alma que clama, la sangre de Abel que clama, la tierra clama, la sabiduría clama, profetas que claman, el pueblo clama, voz que clama en el desierto y... "Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama ¡Abba, Padre!

Me queda claro que todo aquel que clama no es porque todo está perfecto en su vida y su cama es un lecho de rosas; un clamor quizás tenga mucha angustia, desespero, aflicción, tiempo de rodillas, lágrimas, espera desesperada, humillación ante Dios, búsqueda, ayuno y oración. Un mensaje en espera que venga de parte de Dios para una persona, un pueblo, una familia, una iglesia o un mensajero que proclama un mensaje del Cielo.

"Vino palabra de Jehová a Jeremías". Cuando este verso, junto con todo su contexto, le llega a Jeremías, dice que él estaba preso en el patio de la cárcel, afligido y desechado como profeta por el rey Sedequías, quien no estaba contento con lo que proclamaba Jeremías como un mensajero de Jehová, y pues quizás Jeremías pueda entender la condición de cada una de nosotras cuando desesperadamente le pedimos ayuda a Dios a gritos, le invocamos y pedimos su auxilio, justicia y pronta ayuda.

Pero es que no podemos ignorar que el verso continúa diciendo: "Te enseñaré cosas grandes y misteriosas que tú ignoras". Dios te ensenará te dará crecimiento, fe, madurez, carácter y convicción de que él no miente, Dios está contigo y darás testimonio de su poder.

Jeremías 32:27: "¿He aquí que yo soy Jehová, Dios de toda carne. ¿Habrá algo que sea difícil para mí?

Éxodo 22:23: "Porque si tú llegas a afligirles, y ellos clamaren a mí, ciertamente oiré yo su clamor".

Dios no miente, no somos perfectas, pero somos sus hijas. Tampoco es porque somos buenas, es porque él es bueno. No se trata de que te portes muy bien, es su favor y su gracia, es su amor, es su fidelidad, es su poder, es que tú y yo estamos bajo pacto con Jesucristo y la Cruz te dio perdón, te hizo libre, te dio derecho a venir al trono de la gracia para hablar con tú Señor. Clama, no te rindas, sigue clamando y dando voces, que Jehová te responderá y te enseñará, ya no habrá nada oculto para ti, los misterios te serán develados y reirás y te gozarás porque tú Señor te dará las estrategias para ganar la batalla.

Oración: Señor Jesús, gracias por tu amor y por tu misericordia. Entra en mi corazón y afirma mis pasos; clamaré a ti, esperaré en ti, tu Santo Espíritu me sostendrá, tus promesas me hacen fuerte, veré la victoria porque tú lo prometiste, tu voz oiré y en ti descansaré.

DHH "Llámame y te responderé, y te anunciaré cosas grandes y misteriosas que tú ignoras". Amén.


lunes, 27 de junio de 2016

ORACIÓN A DIOS PIDIENDO AYUDA


Salmo 28:1-2
"A ti clamaré, oh Jehová. Roca mía, no te desentiendas de mí, para que no sea yo, dejándome tú, semejantes a los que descienden al sepulcro.
Oye la voz de mis ruegos cuando clamo a ti, Cuando alzo mis manos hacia tu santo templo".


ORACIÓN:

Padre Celestial, Señor mío, mi Salvador, mi único y verdadero Dios, en ti confío. Espíritu Santo sé tu conmigo en este tiempo. Mi ayudador, dale paz a mi alma y defiendeme del enemigo, de mis angustiadores, de quienes me persiguen, de quienes desean mi muerte.

Dios fuerte, grande y piadoso, que amas a tus hijos y los defiendes como a la niña de tus ojos; mi Señor, no te desentiendas de mí, ayúdame, ven a mi auxilio, no me dejes sola, dame una respuesta, consuela mi alma afligida, revélame qué puedo hacer y guíame en mi situación. Solo tu mano poderosa puede ayudarme y salvarme de mi maldad y de la maldad de quienes me persiguen y me acusan. En ti he esperado y en ti deseo estar y descansar porque solo tú das paz y aliento a mi alma.

Señor Jesús, nombre sobre todo nombre, toda rodilla se doblará ante ti, toda situación cambia ante tu presencia, el enemigo huye de tu Espíritu. Socórreme, escucha mi clamor y nunca me sueltes, no me dejes, mi Rey; yo creo que tú le das vida a mi alma afligida, me das paz en medio de la tormenta. Contigo nunca desfalleceré, tú me has dado aliento de vida y en ti, oh, mi Dios, he confiado y confiaré. No permitas que sea yo avergonzada y pon la respuesta y la victoria en mis manos. Fortaléceme para no desfallecer, para no abandonar; dame las fuerzas de un búfalo y pon estrategias en mis manos para ganar cada una de mis batallas.

Señor, oye mis ruegos; hoy vengo y clamo a ti, porque solo tú puedes darme una respuesta y con ella darme la total victoria. 

Alzo mis manos al cielo y proclamo que en ti he triunfado, seré testigo a los cuatro vientos que tú has respondido mis ruegos y has venido a mi favor para socorrerme, auxiliarme, defenderme, restaurarme y levantarme, para que yo, dé honra y gloria a tu Santo y poderoso nombre. Veré tú bondad, tú misericordia y tú amor derramándose sobre tus hijos y tu amado pueblo. Eres tu quien defiende a tu iglesia, a tus santos, a tus hijos amados, cumpliéndose tus promesas y tus palabras para cada uno de tus hijos.

No nos dejarás y no nos desampararas, ninguno será avergonzado, sino que tu vendrás a nuestro socorro y pelearas por nosotros la batalla que tenemos por delante y nosotros estaremos tranquilos y rendidos en tus manos, dando voces de alegría y de acción de gracias, para luego contar y dar testimonio de tus grandes maravillas.

Bendito Dios, gracias por escucharme y por venir en pos de mí, gracias porque sé que has respondido a mis ruegos, gracias porque mi alma está siendo libertada. Gracias por ser mi fortaleza y mi escudo, gracias porque eres mi libertador en quien confiaré siempre. Gracias por poner tus ojos en mí, gracias por tu infinita misericordia, gracias por tu paciencia y por darme cada día una oportunidad para continuar. Gracias por edificar toda mi vida, mi familia, mi carrera, mi salud, mis finanzas, mi sociedad, mi nación.

Señor Jesús, yo creo que tu palabra en mí se cumple, viniste a salvarme y a darme una nueva oportunidad. Toda acta de decretos en mi contra a sido destruida, anulada, ninguna opresión de las tinieblas podrá dañarme. Gracias por darme a tu Santo Espíritu él me empoderará, me enseñará y me guiará a la victoria. Toda prueba es para fortalecer mi espíritu y para enseñarme a ser conforme a tu corazón.

Hoy deseo alabarte y gozarme en tu santa y poderosa presencia. ¡Santo, Santo, Santo eres tú, mi Señor! Soberano de todas las cosas visibles e invisibles, has escuchado mi clamor, me has auxiliado y me has dado el triunfo.

Gracias por ser mi mayor y mejor ayudador... Estoy agradecida. ¡Mi alma cada día te alaba!


Sal. 28:6-7: Bendito sea Jehová, que oyó la voz de mis ruegos.  Jehová es mi fortaleza y mi escudo; En él confió mi corazón, y fui ayudado.


miércoles, 25 de mayo de 2016

TODA TRIBULACIÓN PRODUCE UN PESO DE GLORIA / Oración


2 Corintios 4:16-17 "Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día. Porque esta leve tribulación 
momentánea produce en nosotros un cada vez más eterno peso de gloria"

El libro de 2 Corintios fue escrito por el apóstol Pablo para la iglesia de Corinto. Pablo fue un perseguidor de la iglesia de Cristo, quien luego tiene un poderoso y sobrenatural encuentro con Jesús y desde ese momento su vida es transformada, para luego convertirse en uno de los servidores de Cristo más destacados y sobresalientes de las escrituras en el Nuevo Testamento, por su profunda y apasionada relación con Cristo y su iglesia.

No obstante, a Pablo le tocó pasar muchísimas aflicciones por amor a Cristo, quien nos dejó grandes enseñanzas en cada palabra para no desistir, sino a confiar, a creer, alimentar nuestra fe, a levantarnos sin desmayar. Aprendiendo a gozarnos en medio de los problemas y situaciones externas y a renovarnos cada día en lo interior de nosotros con la poderosa y viva palabra de Dios.

Todos los hombres y mujeres a quienes Dios usó pasaron por grandes y terribles aflicciones, pero de todas ellas los libró Dios, y todo fue usado para crecimiento, propósito, para manifestar su poder y sabiduría ante los hombres y para gloria suya.

Cristo es nuestra luz y nos da de su luz para que las tinieblas no prevalezcan en medio de nosotros, sino que nuestro conocimiento sea iluminado y lleno de la palabra de Dios, renovando nuestro entendimiento y nuestro espíritu para el completo conocimiento de la fe en nuestro amado Jesús, quien nos advierte que en el mundo tendremos aflicciones, pero confiemos con todo nuestro corazón en él, porque ya él venció al mundo.

En las aflicciones y en el sufrimiento de Pablo ejerciendo su ministerio y por su fidelidad, lealtad y amor al Señor, llevado hasta la muerte. Sin embargo, sus palabras para nosotros son de amor, gozo, alabanza, esperanza y fe en nuestro amado y Señor Jesucristo, sabiendo que el que resucitó al Señor Jesús a nosotros también nos ayudará y resucitará con Jesús para gloria y honra suya. Su Santo Espíritu es nuestro Consolador, ayudador, compañero y guía; el que nos fortalece en medio de las aflicciones, para llevarnos de gloria en gloria y de victoria en victoria.

¿Estás pasando por una aflicción? A todos nos toca. Son parte de la vida; aún más en Cristo son necesarias para nuestro crecimiento y renovación espiritual. Corrección, disciplina, para que aprendamos a poner nuestra confianza en Cristo. Negándonos y muriendo a nuestros propios y egoístas deseos, para poder llegar a cumplir la misión para la cual fuimos creados. No viendo lo visible, sino al invisible, por medio de la fe, porque todo pasará, y todo es temporal, pero sus palabras no pasarán y sus promesas son eternas.

Oremos:

Padre Celestial, te doy las gracias por tu amor, por tu misericordia. Gracias por todo lo que me das, gracias por tu protección y sustento. Gracias aún por todo lo que estoy pasando, porque sé que tú estás conmigo y que no me dejarás, ni me desampararás, sino que me fortalecerás para no desmayar.

Señor Jesús, siento que me estoy desgastando, que no puedo más con esta aflicción, pero tu palabra dice que viva por medio de la fe en Jesús y en tu viva y poderosa palabra. Día a día mi espíritu será renovado por tu Santo Espíritu, porque todo esto es tan solo una muy leve tribulación, y que es una situación momentánea que tendrá un fin. Todo será para gloria tuya y descanso mío. Permite que essta aflicción produzca en mí un excelente y eterno peso de tu poderosa gloria. 

Veré un milagro a mi favor, a favor de mis hijos, de mi esposo, de mi familia, de mis amigos, de mi trabajo. De mis estudios, a favor de mi provisión, de mi salud, de mi nación y a favor de mi relación espiritual contigo.

Tú me defiendes del enemigo y de mis angustiadores y de todo aquel que venga en contra de mi vida; tú eres Señor de lo visible y de lo invisible. Destruye los planes del enemigo en mi contra. Tú levantas mi corazón, me defiendes del lazo del cazador, del yugo del enemigo y me das libertad, porque ya venciste al adversario de mi alma, solo tú, Señor me haces verdaderamente libre. Esto te lo pido en el poderoso nombre de Cristo Jesús. ¡Amén!

 "Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos"
Éxodo 14:14