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miércoles, 22 de abril de 2026

3 FORMAS CLAVES DE ESCUCHAR A DIOS


 “Mis ovejas oyen mi voz; yo las conozco, y me siguen.” Juan 10:27

Aprender a escuchar a Dios es una bendición y no es exclusivo para algunos, si el Espíritu Santo está en ti, tú puedes escucharlo. Esta es una invitación para que tengas una relación y comunicación real y verdadera con Él. 

Muchas veces pensamos que Dios no habla, pero la verdad es que Él siempre está comunicándose con nosotras y hay muchas formas de escucharlo. El desafío es aprender a reconocer su voz mediante una relación personal con él por medio de su Espíritu.

En medio del ruido, las emociones y las decisiones diarias, Dios sigue hablando y guiando a su pueblo. Él corrige y afirma a sus hijos. Trae palabras de consuelo, dirección y revelación. Hoy veremos 3 formas claves para escuchar a Dios, estas te ayudarán a crecer espiritualmente y a caminar en tu vida cristiana con mayor claridad.

1. A través de Su Palabra (La Biblia)

Dios habla de manera clara, directa y segura a través de su Palabra escrita. La Biblia no es solo un libro lleno de historias, es la voz viva y firme de Dios para nosotros hoy. Cuando buscas dirección te diriges a las escrituras y a través de las historias de vida, salmos, evangelios, en los profetas, en las cartas paulinas, puedes conseguir esa palabra que tanto necesitas, allí estarás escuchando su voz y el consejo de Dios para ti en un momento específico. ¿Qué tienes que hacer? Estar sensible y ver las señales, porque cuando él te da una palabra, puedes discernirla dentro de ti, unido a esto; puedes encontrar o escuchar el mismo pasaje en diferentes lugares; allí sabrás que Dios te dio su consejo.


“Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, reprender, corregir e instruir en la justicia.” 2 Timoteo 3:16

“Mis ovejas oyen mi voz; yo las conozco, y me siguen.” Juan 10:27

Por eso es clave que, si quieres escuchar a Dios con claridad, comiences a leer su Palabra. Dios nunca se va a contradecir, y su voz y su consejo siempre estarán alineados con lo que ya está escrito.

2. A través del Espíritu Santo

El Espíritu Santo vive en nosotras, y él es quien nos guía, nos revela la verdad y nos hace sensibles a la voz de Dios. Él habla a nuestro espíritu, trayendo convicción, dirección y paz. Por medio del Espíritu del Señor podemos tener dones, entre ellos el discernimiento de espíritus, que nos hará saber que Dios nos ha hablado.

“Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad…” Juan 16:13
“El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu…”  Romanos 8:16

En este tiempo, Dios sí puede hablar de forma audible, así como a través de una impresión interna, una paz profunda, una inquietud o una convicción muy fuerte, acorde con las escrituras y no con los sentimientos o deseos personales.  Aprendes a discernirlo a través del tiempo y de una relación diaria con Dios. Esto es clave, pero debes estar atenta, porque Dios trata con cada persona diferente.

3. A través de la oración y el silencio

Dios no solo quiere que le hables, quiere que aprendas a callar para escucharlo. En la intimidad de la oración, cuando aquietas tu mente y tu corazón de las preocupaciones e inquietudes, su voz se vuelve real y más clara, así puedes recibir respuestas de preguntas, oraciones, indicaciones, un llamado, su voluntad para ti, para tu casa etc.

“Estad quietos, y conoced que yo soy Dios…” Salmos 46:10 “Clama a mí, y yo te responderé…” Jeremías 33:3

Por eso, la oración no es un monólogo, tampoco para solo hacer peticiones, exigencias o demandas, es un diálogo abierto entre tú y él. Después de abrirle tu corazón, toma tiempo para escuchar. Puede hablarte con una canción, un recuerdo, una enseñanza bíblica, una prédica o lectura; allí escucharás su voz. Si lo quiere hacer audible será su decisión. Tú mantente atenta. 

Dios sigue hablando hoy, y tú puedes aprender a reconocer su voz cada día más. Estas son solo 3 formas en que Él se puede comunicar contigo, pero no son las únicas.

En el próximo mensaje, continuaremos explorando otras maneras en que Dios puede hablar a tu vida y cómo puedes afinar tu sensibilidad espiritual para no perder su dirección. Porque cuando aprendes a escuchar a Dios por medio de su Espíritu, tu vida cambiará, no serás engañada tan fácilmente y nunca volverás a ser la misma. Si lo deseas puedes contarme como Dios habla a tu vida. ¡Dios es bueno!



miércoles, 15 de septiembre de 2021

CLAMA A MÍ Y YO TE RESPONDERÉ

 

Jeremías 33:3  "Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces".

La verdad, creo que creyentes y muchos no creyentes han escuchado este precioso y poderoso versículo, que es muy nombrado y predicado; es el primero en recomendar en términos de consejería cuando se presentan problemas y las pruebas, y es realmente muy especial y se nos puede hacer muy fácil de aprender y recordar.

Este verso es ese grito de auxilio, esa llamada a la cual Dios no puede dejar de contestar, porque él dice: "Yo te responderé" entonces es imposible que nos deje en visto, porque Dios no miente, su respuesta vendrá en breve.

Según el diccionario, "clamar" es: Gritar, pedir vehementemente a gritos, dar voces pidiendo favor y ayuda, emitir palabras con vehemencia, pedir justicia y hasta exigir sobre algo.

Y su significado bíblico es: gritar, invocar y llamar.  También podemos encontrar en la Biblia: El alma que clama, la sangre de Abel que clama, la tierra clama, la sabiduría clama, profetas que claman, el pueblo clama, voz que clama en el desierto y... "Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama ¡Abba, Padre!

Me queda claro que todo aquel que clama no es porque todo está perfecto en su vida y su cama es un lecho de rosas; un clamor quizás tenga mucha angustia, desespero, aflicción, tiempo de rodillas, lágrimas, espera desesperada, humillación ante Dios, búsqueda, ayuno y oración. Un mensaje en espera que venga de parte de Dios para una persona, un pueblo, una familia, una iglesia o un mensajero que proclama un mensaje del Cielo.

"Vino palabra de Jehová a Jeremías". Cuando este verso, junto con todo su contexto, le llega a Jeremías, dice que él estaba preso en el patio de la cárcel, afligido y desechado como profeta por el rey Sedequías, quien no estaba contento con lo que proclamaba Jeremías como un mensajero de Jehová, y pues quizás Jeremías pueda entender la condición de cada una de nosotras cuando desesperadamente le pedimos ayuda a Dios a gritos, le invocamos y pedimos su auxilio, justicia y pronta ayuda.

Pero es que no podemos ignorar que el verso continúa diciendo: "Te enseñaré cosas grandes y misteriosas que tú ignoras". Dios te ensenará te dará crecimiento, fe, madurez, carácter y convicción de que él no miente, Dios está contigo y darás testimonio de su poder.

Jeremías 32:27: "¿He aquí que yo soy Jehová, Dios de toda carne. ¿Habrá algo que sea difícil para mí?

Éxodo 22:23: "Porque si tú llegas a afligirles, y ellos clamaren a mí, ciertamente oiré yo su clamor".

Dios no miente, no somos perfectas, pero somos sus hijas. Tampoco es porque somos buenas, es porque él es bueno. No se trata de que te portes muy bien, es su favor y su gracia, es su amor, es su fidelidad, es su poder, es que tú y yo estamos bajo pacto con Jesucristo y la Cruz te dio perdón, te hizo libre, te dio derecho a venir al trono de la gracia para hablar con tú Señor. Clama, no te rindas, sigue clamando y dando voces, que Jehová te responderá y te enseñará, ya no habrá nada oculto para ti, los misterios te serán develados y reirás y te gozarás porque tú Señor te dará las estrategias para ganar la batalla.

Oración: Señor Jesús, gracias por tu amor y por tu misericordia. Entra en mi corazón y afirma mis pasos; clamaré a ti, esperaré en ti, tu Santo Espíritu me sostendrá, tus promesas me hacen fuerte, veré la victoria porque tú lo prometiste, tu voz oiré y en ti descansaré.

DHH "Llámame y te responderé, y te anunciaré cosas grandes y misteriosas que tú ignoras". Amén.