Marcos 7:21 “Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos…”
Los pensamientos son las diferentes formas en que el cerebro procesa una información y tenemos varios tipos de pensamientos, algunos de ellos son: el analítico, creativo, crítico, general, particular, lógico, reflexivo y se clasifican entre lento y rápido.
Nosotros somos creación de Dios y tenemos que tener muy claro que nuestros
pensamientos están ligados a nuestro conocimiento, crianza, enseñanzas, el
ejemplo, sucesos, experiencias, lo que vemos, leemos, escuchamos o hacemos,
pero también de todo lo que Dios ha depositado dentro de nosotras.
Sabiendo esto, es interesante prestarle
atención a lo que dice este versículo, porque los pensamientos no son estrellas
fugaces o imágenes sin sentido que a veces se muestran en nuestra mente, sino
que la mayoría de ellos tienen una conexión con nuestra vida y es lo que está
almacenado en el corazón, sea bueno o sea malo. Los pensamientos también
necesitan ser depurados y esto va junto con la limpieza del corazón.
Veamos 3 enseñanzas
claras y profundas que puedes usar para limpiar tus pensamientos:
1.
El problema no es externo, es interno
Jesús deja muy claro que el
origen del pecado no está afuera, sino que se aloja dentro del corazón. Por eso,
no podemos culpar siempre a las circunstancias, a la vida y a otras personas;
necesitamos ser sinceras con Dios y sacar el pecado que sabemos que mora dentro
de nosotras, limpiar nuestra mente y pedirle al Espíritu Santo que nos ayude para
que nuestro interior sea transformado, porque lo que no sana dentro, se verá
afuera.
2.
Los pensamientos revelan el estado del corazón
Los malos pensamientos no
aparecen de la nada; son evidencia de lo que estamos viendo, escuchando,
aprendiendo, curioseando o de un suceso del pasado. Si no tenemos cuidado y sabiduría todo se puede alojar
en el corazón y luego dará un fruto. Si queremos una mente limpia, debemos cuidarnos
y llenarnos de la palabra de Dios, para que podamos tener un corazón rendido al
Señor, porque tu mente se alimentará de lo que tu corazón guarda.
3.
La verdadera liberación comienza en el corazón
La liberación espiritual no es
solo externa y afianzada en que los demonios te revuelcan y te enloquezcan,
sino que cuando decidimos limpiar nuestra mente y corazón, ya estamos siendo
libres de muchos demonios que influencian nuestra mente y nuestro corazón, con
información falsa, mentiras, manipulación, malas noticias, ansiedad,
enfermedades, consejos alejados de los principios de Dios, libertinaje, resentimientos,
etc. Todos necesitamos una transformación interna, profunda y espiritual, pero
no es magia; es ser participativas y, de la mano del Espíritu, llevarle al
Señor lo que está en nuestro corazón y eliminar y sacar todo pensamiento de
pecado y contrario a Dios.
Si eres de esas mujeres que
dicen: “Yo soy así”, pero siempre piensas y analizas el mal, tienes
pensamientos sucios, pornográficos, de ira, odio, chisme, rencor. Eres crítica
extrema, analítica, pero del mal, creativa para la desgracia, reflexiva para
chismear; es hora de ir a tu altar de oración y empezar a depurar tu corazón,
para que tus pensamientos sean limpiados junto con él, porque cuando Dios
cambia un corazón, cambian también los pensamientos, decisiones y acciones.
Ya no vas a decir: “Yo soy así”,
sino que vas a entender que tú tienes que ser imitadora de Dios como hija amada.
Tus pensamientos serán como dice Efesios 4:8: “Todo lo que es verdadero,
todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de
buen nombre, si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad”.
