martes, 10 de junio de 2014

6 COSAS QUE NOS IMPIDEN CONOCER A DIOS

"Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibís; si otro viniere en su propio nombre, a éste recibiréis"  Juan 5:43

Hay cientos de excusas, situaciones y creencias que impiden que los seres humanos en general se acerquen a Dios y le conozcan; tocaré 6 de ellas.

1. EGOCENTRISMO: Pareciera que la vida se basa y se centra única y exclusivamente en mi "yo". Nadie más existe a nuestro alrededor, no nos importa nada ni nadie. "Muéranse todos" "Yo todo lo puedo", "Yo soy la mejor", "Yo no necesito nada de nadie", "Yo me lo merezco todo", "Yo me esforcé por lo que tengo", "Yo soy capaz y tengo inteligencia para lograr lo que quiero", "Yo no necesito nada de Dios", "Yo soy buena" "Yo soy..."  

Estamos muy seguras de que "El universo trabaja para mí", "A mi favor" Nos hemos convertido en especies de diosas y dioses, entonces, ¿para qué necesitamos de un Dios todopoderoso? Si todo lo podemos hacer solas; todo lo obtengo con mi esfuerzo, lucha y perseverancia. Ya a la larga tampoco necesitamos de un esposo, ni de un papá, ni de mamá, ni amigos, ¡nada! Esto es lo que el mundo nos enseña. Hay miles de filosofías que se centran en la persona, en el individualismo, convirtiéndose así todos en falsos dioses, sus propios ídolos que "todolopueden". La verdad es que tú no eres Dios, eres débil y vulnerable; ámate, pero no te idolatres.

2. INCREDULIDAD: En estos tiempos, nadie cree en nada, ni en nadie. Para creer en Dios, hay que verlo. "Ver para creer". Exigimos pruebas de que hay un cielo, un infierno. Necesitamos que Dios en persona baje y nos cuente eso del tal Hijo Jesús que vino a morir por nosotros; necesitamos evidencias. Una vez leí de un hombre que decía que, para él creer en Dios, Dios tenía que garantizarle con un documento firmado los beneficios que iba a obtener si le creía; si no, él no estaba dispuesto a creer en alguien que no le aseguraba su buen futuro y que no le daba la cara. Me quedé sin palabras. "...Bienaventurados los que no vieron y creyeron" Juan 20:29.

3. DESEOS DEL CUERPO: Nosotras vivimos para complacer a nuestro cuerpo, y le damos todo lo que nos pide. Desde cuidados especiales de todo tipo, cueste lo que cueste. "Para ser bella hay que ver estrellas". Cabello, la piel, maquillaje, etc. Senos agrandados, cintura pequeña, liposucción. Piernas, pies y manos. Ropa, piercing, tatuajes. Baile, alcohol, drogas y el éxtasis del momento: ¡sexo!, con quien sea, a donde sea y por donde sea, empezando por los ojos. Comidas, restaurantes, moda, etc.

Me parece bien que te cuides, eso es importante, pero tu espíritu y tu alma lo necesitan más aún. Dios claramente nos dice: "Polvo eres y al polvo volverás". Nuestra alma tiene eternidad y nuestro espíritu va a Dios, quien lo dio. Rechaza el pecado y dale prioridad a las cosas del Espíritu; recuerda que él también debe ser cuidado y alimentado. Mantente hermosa por dentro y por fuera.

4. IGNORAR EL ALMA Y EL ESPÍRITU: Lo más importante y lo más ignorado. Piensa por un momento: si al espíritu, al igual que al cuerpo, le diéramos todo lo que pide, tuviéramos un alma y un espíritu super sano. Somos cuerpo-alma-espíritu. ¿Por qué razón hemos ignorado el alma y el espíritu? No somos un cuerpo con un espíritu, somos un espíritu dentro de un cuerpo. El cuerpo es el caparazón donde el espíritu y el alma se desarrollan. El alma son las emociones, sentimientos y el carácter, y el espíritu es la vida y es lo único que se conecta con el Espíritu de Dios.

¿A dónde irá tu alma cuando salga de tu cuerpo? "Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero ocuparse del Espíritu es vida y paz" Romanos. 8:6

5. EL QUÉ DIRÁN: Parece mentira, pero podemos estar necesitando a Dios y sentir su llamado, y queremos entregarle nuestra vida a Jesús y nada más el hecho de pensar en qué va a decir la gente, la familia, los amigos, retrocedemos y nos resistimos, preferimos hundirnos en las tinieblas que dar un paso que nos puede poner en el ojo del huracán o, mejor dicho, en la boca de quienes nos rodean.

Muchas veces ignoramos la verdad y no cambiamos de dirección, rechazando ir por el verdadero camino que Dios nos indica, porque le tenemos miedo a las criticas.

 A mí me gustaba mucho la autoayuda personal, lo cual me ayudó a tener el ego agrandado. Siempre creí que Dios existía y también creía en su hijo Jesucristo, pero eso no bastaba porque no lo había reconocido como mi salvador personal. Pero sobre el qué dirán, me gané el "Óscar", porque nada más de imaginarme toda la chorrera de críticas que iba a tener por recibir a Jesucristo como mi salvador personal, enfermé, me deprimí, me encerré y paré de contar todo lo que me pasó. Solo por pensar en el tormento de la lengua de los demás y no saber cómo complacer a quienes pensé que iba a defraudar. Ahora piénsalo, si la gente critica y se mete con Dios, ¿qué quedará para ti y para mi?

6. LA RELIGIÓN: A Dios no le importa de qué religión eres. "JESÚS" es el "SALVADOR" de la humanidad y el "ÚNICO" camino para conocer y encontrarnos con Dios cuando partamos de esta vida. Si lo declaras con tu boca como tu Señor y Salvador y lo crees en tu corazón, eres salvo de la muerte y sufrimiento eterno. Olvida la religión y busca a Jesucristo.

Oremos: Dios, ayúdame, quiero conocerte, quita la incredulidad de mi vida y haz que no me importe el qué dirán; deseo mi vida junto a ti. Señor Jesús, te recibo como mi Señor y Salvador, entra a mi corazón y transforma mi vida, hazme libre. Me arrepiento de mis pecados, reconozco que eres el Hijo de Dios y quien puede salvarme y darme vida eterna. En nombre del Señor Jesucristo. ¡Amén!