Salmo 107:13-14 Pero claman a Jehová en su angustia, y los libra de sus aflicciones. Los sacó de las tinieblas y de la sombra de muerte, y rompió sus cadenas.
Jesucristo nos hace libres, pero para
muchos no basta con solo decirlo y creerlo porque la verdadera libertad y
sanidad espiritual muestra frutos en la vida de las personas. Por eso todos los
creyentes deben tener la capacidad de hacerse una introspección, es decir,
mirarse y ver cómo está el interior de sí mismos y saber si son libres o hay
ataduras en su alma que romper.
Muchas personas, en este caso mujeres,
empiezan a sentir estas alteraciones a partir de un rompimiento emocional,
llámese el rompimiento de un noviazgo, un compromiso o un matrimonio. Pero
también se pueden hacer ataduras emocionales con familiares, lugares, con
religiones, con cosas, con el dinero, etc.
1. No ignores los síntomas: Cuando hay ataduras espirituales, uno no es libre y eso trae
síntomas, señales externas e internas. Alteraciones emocionales, en el
carácter, en el temperamento, en la relación con los demás. Dios puede
mostrártelo en sueños; te ves atada, encadenada, amarrada. También puedes
notarlo en cuanto pasa el tiempo y los años y no puedes olvidar a una persona,
no lo puedes sacar de tus pensamientos, sueñas constantemente con la persona,
el lugar o las cosas y vives sumergida en lo que fue, en el pasado, en el error,
en el lugar y no logras avanzar o hacer nuevas relaciones.
2. Debes buscar el lazo que te ata: Cuando detectamos que hay síntomas, tenemos que buscar cuál es el
lazo que me mantiene atada, amarrada al conflicto. Debo buscar quién es el
protagonista, cuál fue la relación o el evento y qué tan gruesas o delgadas
están las cuerdas. ¿Por qué y a partir de qué, o de quién, mi alma y mis
emociones quedaron encadenadas? Es necesario identificar el evento, el
recuerdo, el dolor o el territorio que te mantiene atada.
3. Habla con Dios sobre el tema: Una vez identificado el evento, tenemos que reconocer que necesito
sanidad y liberación de la mano de Dios. La mayoría de las veces, cuando se
trata de personas y de rompimiento de relaciones, el perdón es la herramienta
principal que empieza a romper las ataduras y las cadenas y te saca de regiones
de tinieblas. Usa las escrituras y vence todo poder del maligno.
4. Haz Guerra Espiritual: Una vez otorgado el perdón en todos los sentidos o áreas que
necesites darlo, es necesario pedirle al Señor que sane todas tus emociones y
que, por medio de su Espíritu te desligue y te desate del corazón, de la vida,
de las emociones de la otra persona. Que desconecte tus pensamientos, recuerdos
y sueños de la otra persona. Que el Señor envíe ángeles que rompan toda
atadura, amarre y cadenas emocionales espirituales que tienes con esa otra
persona.
Cuando se trata de territorios o de cosas,
de igual manera pídele al Señor que rompa las cadenas que te mantienen atada a
un lugar o a una cosa y que te permita avanzar, crecer y vivir en libertad. Si
viviste un evento negativo que marcó tu vida en ese lugar, igual deslígate de
dicho evento y proclama que eres nueva criatura en Cristo Jesús y que las cosas
viejas pasaron; he aquí, todas son hechas nuevas.
5. Mantente firme: Gálatas 5:1 dice: Estad, pues, firmes en la
libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo
de esclavitud. Aprende a afirmarte en la libertad que Dios te entregó;
ya no eres esclava de los hombres, ni de cosas, ni de territorios y menos del
pecado y del diablo. Ahora tú eres libre en cuerpo, alma, mente y espíritu para
adorar y servir al Señor. Jesucristo.
Ora las veces que sea necesario y desliga
cada parte de tu ser del dolor del pasado, del fracaso, del desprecio, del
abandono, de la tristeza, de un amor no correspondido, de un lugar al cual
nunca perteneciste. Cuando uno no se desata, es como un gran barco con un gran
océano al frente que está amarrado en la orilla y nunca podrá llegar a ningún
lado. No te quedes esperando que los años hagan algo; ora y haz tú lo que
tienes que hacer para que se rompan esas cadenas en el nombre de Jesús.
Dios tiene planes de bien y no de mal con tu vida; hay grandes cosas que Dios quiere entregarte y hay una vida nueva en Cristo Jesús que debes vivir. Tú no le perteneces a tu pasado; rompe las ataduras de maldición, angustia y de maldad del ayer y sé verdaderamente libre para que puedas avanzar hacia el propósito que Dios tiene para tu vida. En el nombre de Jesús. Amén.
