sábado, 29 de agosto de 2026

5 FORMAS EQUIVOCADAS DE VER A DIOS

Salmo 50:21: "Estas cosas hiciste, y yo he callado; pensaste que de cierto sería yo como tú..."

Todos los seres humanos en algún momento hemos visto a Dios de una manera errada. No viéndolo como Él es, en su esencia y naturaleza original, sino a través de heridas, experiencias, de una religión, de un mal comentario o de una idea negativa. Las personas tienden a proyectar sus propios defectos, errores, límites y moralidad sobre Dios. Pero nuestro creador no está hecho a nuestra imagen y semejanza; es al revés.

Yo recuerdo que a mí me presentaron a Dios más como castigador que como un Dios de amor y Salvador, así que le tenía terror; me lo imaginaba con un látigo en la mano y listo para azotarme. También lo veía como un dios iracundo y eso me llenaba de ansiedad y miedo. Y aunque me decían que Dios me amaba, era inevitable verlo como un Dios lejano; quizás le importaba cualquier persona menos yo. De alguna manera y según las circunstancias personales, tenemos la tendencia de ver y de hablar de Dios según nuestra perspectiva. Pero la esencia de Dios y quien él es no tiene nada que ver con nuestras circunstancias, ideas, emociones o aprendizajes.

Veamos las 5 formas equivocadas o falsas en que podemos ver a Dios y luego un versículo que habla de su esencia original:

1. Dios iracundo: Produce: terror, miedo, tensión, alerta, ansiedad. Pensar que Dios está permanentemente enojado y lleno de ira con nosotras y con el mundo hace que nos alejemos de él por miedo, en vez de acercarnos con confianza. Tenemos que entender que la ira de Dios es una respuesta justa y santa hacia el mal y que tiene un tiempo profético asignado. Sabiendo que Dios aborrece el pecado, pero es grande en misericordia, paciente y compasivo con todo aquel que le busca. Salmo 103:8: “Misericordioso y clemente es Jehová; lento para la ira y grande en misericordia.” Salmo 30:5: "Porque un momento será su ira, pero su favor dura toda la vida."

2. Dios castigador: Produce: Miedo, juicio, represalia, no hay paz, impotencia. Ver a Dios únicamente como alguien que está esperando nuestro próximo error para castigarnos puede hacernos vivir bajo la culpa y el temor. Dios corrige, disciplina, guía y enseña, pero todo lo hace desde su amor y siempre busca nuestro bien. Tenemos que aprender a separar las consecuencias de nuestros errores de lo que verdaderamente proviene de Dios. Un Dios castigador no piensa en dar vida, transformación, perdón y una siguiente oportunidad, y sabemos que, aun cuando no la merecemos, él lo hace. Efesios 2:4: "...por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo." Hebreos 12:6: “Porque el Señor al que ama, disciplina.”

3. Dios condicional: Produce: Pensamiento de negocios, transacción, autoexigencia, me gano las cosas, inseguridad, yo hago, él me da. Esta es una visión muy equivocada, el creer que Dios solamente nos ama y nos da cuando hacemos todo bien. Su amor es incondicional y no depende de nuestros méritos, desempeño o cumplimiento de normas. La obediencia y el servicio importan, pero desde la perspectiva del agradecimiento, la gracia y el amor. Nuestra relación con Dios comienza con su gracia, no desde nuestras obras, aunque son parte. Tampoco por medio de una negociación, sino desde una iniciativa y entrega. Romanos 5:8: “Dios muestra su amor para con nosotros, en que, siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.” Efesios 2:8: "Porque por gracia sois salvos por medio de la fe, pues es don de Dios..."

4. Dios lejano: Produce: Tristeza, creo que no le importo, no me escucha, no me presta atención, no se preocupa por mí. Algunas personas creen que Dios está distante, observando desde el cielo sin interesarse por su creación y por las luchas de cada uno. Sin embargo, la Biblia nos presenta a un Dios muy cercano que anhela corazones y, más que eso, a un Padre que nos escucha, acompaña, defiende y sostiene al caído. Él es galardonador de quienes lo buscan; su presencia llena el universo y sostiene cada vida. Salmo 34:18: “Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón”. Hechos 17:27-28: "... no está lejos de cada uno de nosotros. Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos."

5. Dios injusto: Produce: Desconfianza, desamparo, impotencia, amargura, enojo. Cuando atravesamos situaciones dolorosas que no comprendemos, podemos preguntarnos: “¿Por qué Dios permitió esto?” Esa pregunta puede llevarnos a pensar equivocadamente que Dios es injusto. No siempre entenderemos sus caminos y el porqué permite que sucedan las cosas, pero podemos confiar en su carácter y en su justicia, sin hacerlo responsable de lo que no es responsable. El hecho de que algo suceda no quiere decir que él lo provocó o es su voluntad; los seres humanos tienen libre albedrío y erran. Su naturaleza es la justicia, equidad; sus caminos son perfectos, juzga a todos por igual según sus obras. Y no puedo dejar de mencionar que por la fe en Cristo, más bien,  somos justificados. "Hebreos 6:10: Porque Dios no es injusto para olvidar..." Romanos 5:1 "Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de Jesucristo."

No tenemos que cambiar a Dios, tenemos que cambiar el enfoque, la imagen errada que hemos construido de Él. Sanar internamente y conocerle en una relación personal. ¿Cómo le conocemos? Principalmente a través de su Palabra. Allí vemos sus características y, cuando eso pasa, todo cambia. No podemos creer que le conocemos por un suceso, un comentario o por causa de nuestras heridas; debemos comenzar a conocerle a través del Espíritu Santo y él nos revelará su verdadera identidad, esencia y su amor incondicional por su creación. 

Dios es realmente justo, cercano, misericordioso, con un gran amor incondicional y está lleno de gracia verdad y fidelidad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

DEJA AQUÍ TU COMENTARIO