“Estad siempre gozosos, orad sin cesar. Dad gracias en todo”. 1 Tesalonicenses 5:17
La oración es una conversación íntima, personal y profunda que haces para comunicarte con Dios, con ella fortaleces tu relación con tu Padre Celestial, y no es solo para hablar, sino que en la práctica escuchamos su voz y recibimos dirección.
Es un acto de
fe, creencia, dependencia y amor, en el que nos entregamos nosotras y entregamos
nuestras cargas, agradecemos, pedimos y buscamos la guía del Señor. La oración
es un arma espiritual de poder que nos permite traspasar los límites naturales
para ejecutar leyes y códigos espirituales que nos permitan alcanzar victorias
y promesas que salen del Reino de Dios.
Veamos 5 formas de orar y de comunicarnos con nuestro amado Padre.
1. Oración de agradecimiento
Es reconocer la bondad y
el amor de Dios en todo momento, y ser agradecidos con sus decisiones, incluso cuando
no estoy de acuerdo, en medio de las dificultades, de las respuestas, de la
ayuda, del reconocimiento de su deidad y de su obra majestuosa. Por lo que ha
hecho y por lo que hará. Por eso, cada día, puedes escribir 3 cosas por las que
estás agradecida. Esto te hace ver que Dios está obrando y cambia tu enfoque de
la preocupación a la confianza.
“Dad gracias en
todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.” (1
Tesalonicenses 5:18)
2. Oración de entrega
Es entregar nuestro
corazón, nuestra vida, alma, cuerpo y espíritu. Es rendir y entregar nuestras
cargas al Señor, nuestras preocupaciones, lo que poseemos. Entregar el control de todo nuestro
mundo, decisiones, deseos, sueños, planes, ansiedades y el día a día a Dios.
Tenemos que hablar con Dios como hijas amadas que confían en su Padre. Entrégate
toda y sin reservas. Jesús es el mayor ejemplo de entrega y lo hizo por amor a la humanidad y por amor, nosotras tambien podemos hacerlo.
“Con Cristo he
sido crucificado, y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí. Y la vida que
ahora vivo en la carne, la vivo por la fe en el Hijo de Dios, quien se entregó
a sí mismo por mí. Gálatas 2:20)
3. Oración de guerra espiritual
Es orar con autoridad,
usando la Palabra de Dios contra las influencias espirituales de las tinieblas,
contra maldiciones, iniquidades, liberación de demonios. Palabras de maldición
y negativas. Contra el miedo, la duda, la enfermedad y todo lo que se opone al
propósito de Dios en el creyente. Por eso tenemos que declarar la verdad de
Dios sobre nuestras vidas y resistir los planes del enemigo. “Soy libre, soy
hija de Dios, tengo victoria en Cristo Jesús”.
“Someteos, pues,
a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.” (Santiago 4:7)
4. Oración de INTIMIDAD
Es buscar a Dios por
amor, como a un Padre. Es hablar con tu Señor, Salvador y Rey. Es aprender a
comunicarse y tener intimidad con el Espíritu Santo de Dios, no buscarle solo
por necesidad o hacer una oración por disciplina, es tener una relación íntima,
profunda y personal con tu Señor, en donde te entregas, te humillas, ríes,
lloras, buscas su presencia, su compañía. Es apartar un momento especial para
estar a solas con Dios. Solo para adorarle y disfrutar de su hermosa presencia.
“Mas tú, cuando
ores, entra en tu aposento y cierra la puerta… y tu Padre que ve en lo secreto
te recompensará en público.” (Mateo 6:6)
5. Oración con la Palabra
Cuando oras con la palabra, usas versículos
bíblicos, declarando lo que Dios ya ha dicho. En la tentación de Jesús podemos
verlo con claridad. Mientras el enemigo trataba de tentar a Jesús, él le contestaba
con la palabra: “Escrito está”, es declarar con firmeza ante el mundo espiritual
y natural la verdad que Dios ya estableció y que debe ser cumplida en nuestras vidas y en en el mundo que nos rodea.
“La palabra de
Dios es viva y eficaz…” (Hebreos 4:12) "Escrito está, no tentarás al Señor tu Dios". Mateo 4:7
Y EL CLAMOR: “Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas
grandes y ocultas que tú no conoces.” (Jeremías 33:3) El clamor es más que una oración. Es un ruego profundo que busca desesperadamente una respuesta, es la angustia y el desespero de una situación en una oración. Es implorar con gritos una urgencia o buscar justicia divina. Es una súplica por una necesidad extrema que busca respuesta directa del cielo. El clamor busca una solución rápida en medio de la aflicción, la opresión y el temor, y con ella se puede recibir lo oculto, los milagros, maravillas y proezas del mundo de los espíritus.
Quizás has orado de todas las formas, pero ten presente que la oración no es
un ritual, es una relación viva con Dios y tiene propósito en el cielo y en la
tierra. No necesitas palabras perfectas, solo un corazón dispuesto, contrito y
humillado. Orando siempre en el nombre de Jesús. Cada vez que oras, Dios
inclina su oído hacía ti. Estás creciendo, sanando, fortaleciendo tu fe, siendo
libre, sana, fuerte. Dios no busca perfección en ti, ni palabrerias rebuscadas, sino un corazón sincero,
con deseos de llenarse de su presencia y de recibir sus promesas y una
transformación integral.












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