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lunes, 9 de febrero de 2026

EL CONSOLADOR NOS ENSEÑARÁ Y NOS RECORDARÁ

 


Juan 14:26 (RVR1960) “Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.”

En Juan 14, Jesús, hablando con sus discípulos, les dice que él se iría, pero que no los dejaría huérfanos; el Consolador vendría a ellos; esa era la promesa del Padre, el Espíritu Santo.

 Lo mejor de todo, es que vendría y se quedaría a vivir en cada creyente. Él sería nuestra ayuda permanente y quien nos guiaría a toda verdad. No obstante, con eso sería nuestro maestro y nos enseñaría y recordaría las palabras del Señor, para que pudiéramos vivir conforme a su voluntad.

  • Él es nuestro Consolador: El Espíritu Santo hoy nos acompaña y nos consuela. Nos brinda fortaleza y da paz en momentos de dificultad. Su guía y ayuda en tiempos difíciles, en medio de la aflicción, la enfermedad y la persecución, son claves para mantenernos firmes y no retroceder.
  • Él es nuestro Maestro: El Espíritu hoy es quien nos enseña todo lo que tiene que ver con Dios y su palabra. La verdad de Cristo, la salvación, las profecías. Él nos quita el velo y nos da entendimiento espiritual y natural para aplicar la Palabra y poder vivir conforme a la vida cristiana.
  • Él es nuestro guía constante: El Espíritu Santo hoy nos recuerda las enseñanzas de Jesús en el momento oportuno; él nos ayuda a tomar decisiones sabias. Nos guía por el camino correcto, nos da sabiduría y señales para que con entendimiento caminemos la carrera de Cristo y no nos desviemos ni a derecha, ni a izquierda.

La promesa y la compañía del Espíritu Santo son la clave para poder seguir a Cristo y mantenernos firmes en las pruebas, en la escasez, en los procesos y aun tener sabiduría para manejarnos en tiempos de abundancia y que así glorifiquemos a Dios en todo tiempo.

Nunca estaremos solas; el Consolador será nuestra ayuda y consuelo en los tiempos de preparación, de crecimiento y de batallas. Su poder se perfecciona en la debilidad y nos dará el crecimiento y la llenura que necesitamos para cumplir con el propósito de Dios en la tierra de los vivientes.

Mantente firme, y deja que el Esíritu del Señor te levante y te llene de su presencia, jamás te dejará, el Señor Jesus jamás te desamparará. La promesa hoy está vigente y la palabra dice que, él estará con nosotros todos los días de nuestra vida y hasta el fin del mundo. Amén.



jueves, 24 de abril de 2025

NO CONTENDERÁ MI ESPÍRITU CONTIGO

 


Génesis 6:3 “No contenderá mi Espíritu con el hombre para siempre”

Este pasaje de las escrituras es muy discutido, y tiene varias interpretaciones y varios contextos, se trata del tiempo de Noé, pero ese tema no es lo que quiero tratar en este momento, en lo que sí quiero hacer hincapié es en cómo la misma escritura nos describe que en este tiempo la tierra estaba corrompida, el hombre estaba lleno de maldad, violencia e iniquidad, y Dios vio que la maldad era grande y que la imaginación del corazón del hombre se inclinaba siempre a lo malo y lamentó Dios profundamente haber creado al hombre.

Entonces el Señor dijo: Borrare de la faz de la tierra a esta raza humana que he creado…” Dios hizo pacto con Noé, porque dijo que era un hombre justo y le dio la orden para que creara un arca y entrará él y toda su casa y para que metiera a todos los animales, porque vendría un diluvio. Con esto Dios preservaría la genética humana y la vida animal sobre la tierra.

Las escrituras dicen de Noé: Noé era un hombre justo, la única persona intachable que vivía en la tierra en ese tiempo, y anduvo en intima comunión con Dios. Piensa ¿Cómo crees tú que te ve Dios en este tiempo? Vivimos en un mundo lleno de maldad, violencia, perversidad, desviado, sin identidad y lejos de Dios, que batalla a cada segundo con la maldad que pasa por su imaginación. En este momento, lo correcto sería que te olvidarás de la vecina, de tu mamá, de tu esposo, de la hermana, del político y del líder de la iglesia. ¿Cómo te ve Dios a ti?

Quizás pienses: bueno, yo me arrepentí y vengo y sirvo en la iglesia todos los domingos ¡Excelente!, que bueno, pero has pasado a otro nivel y has venido delante de Dios para establecer una intimidad más profunda con él y le has permitido que te meta en un proceso de depuración profunda en donde tengas que empezar a sacar y a renunciar a toda la contaminación que has adquirido a través de los años y seas limpiada de toda la maldad y perversidad que traes por causa del pecado. 

Sabes, Jesús hizo una obra maravillosa por nosotros en la Cruz, pero no todo queda allí, a veces queremos tener una íntima y profunda relación con Dios, tener una revelación espiritual de Jesús y ser llenos de su Santo Espíritu, pero nuestras emociones, sentimientos, la mente: pensamientos, sub consiente, el inconsciente, la imaginación, los sueños, el carácter, el temperamento, nuestras palabras, lo que vemos. oímos y nuestras intenciones pueden ser perversas delante de Dios.

El pecado le hace resistencia al Espíritu de Dios, y lo entristece, creando una especie de contienda entre el Espíritu Santo y la persona, porque el Espíritu Santo nos ama mucho, pero él es Santo y rechaza la inmundicia del pecado. La buena noticia es que él es quien nos hace limpios y puros, con un carácter justo para el Señor, para que tengamos frutos y glorifiquemos a Cristo con nuestras vidas. Pero aquí no hay magia, hay una entrega genuina y completa, le cedemos nuestra voluntad y todo lo que somos al Señor. Él no nos tolera el pecado, ni nuestra maldad, su santidad nos impulsa a ser hechos santos para Dios.

Todos debemos anhelar más y conocer más al Espíritu Santo y sé que él se quiere revelar más a su pueblo y es él quien nos hace amar y nos revela a la persona de Jesús y sus promesas. 

En  en mi caso, no fue hasta que descubrí que yo mantenía al Espiritu entristecido con mi frialdad y mi conducta, fue cuando me arrepentí ante él y saqué todo el pecado oculto que tenía en los rincones de mi corazón y mi mente y que me alejaban del Señor. Descubrí que todo eso hacia una especie de contienda y choques con él Espíritu Santo. 

Identifiqué y reconocí durante mucho tiempo, delante del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo mis fallas y esa contienda y rebeldía que llevaba dentro de mí. Comencé a confesarlo, a arrepentirme y a pedir perdón con todo mi corazón por todo lo que nos habla la biblia y por todo lo que el Espiritu me revelaba que tenía que estaba mal, especialmente perdonar y sacar toda la contaminación y amargura que llevaba dentro. Esa confesión destruyo muchos muros, le quitó legalidad al enemigo, me dio paz, y me sensibilizó a reconocer la presencia del Señor.

Piensa: ¿Qué te está diciendo el Espíritu que hagas y no quieres hacer? ¿Qué te está diciendo que dejes y no quieres dejar? ¿Por qué él te aleja del pecado y tú te acercas?  "Y no entristezcan al Espiritu Santo de Dios, con quien fuiste sellados para el día de la redención" 

Si deseas tener una intimidad más profunda, hermosa y real con el Señor, reconoce tu pecado. Suelta la religión y el legalismo que todo lo critica y nada le parece. Déjalo sanar tu corazón, obedécele y que ríos de agua viva fluyan dentro de ti. Así ya no estará más triste, sino feliz de estar contigo.

Es hora de dejar de buscar oraciones mágicas, haz tu parte y deja la pelea que tienes con el Espíritu Santo, no es lo que tú quieres, es lo que él dice. Ríndete ante él y da espacio para que él se sienta a gusto contigo y esté alegre de estar en tu vida. Y ya verás que muchas cosas van a cambiar. ¿Quieres lo sobrenatural de Dios? ¡Ríndete y suelta tus argumentos! ¿Quieres ser sana? Ríndete y perdona. 

Él te guía, te consuela, te ayuda, pero también te purifica con su fuego, para que seas acta para la obra y el servicio, para que crezcas en santidad y sean visibles los frutos del Espiritu en ti. Tus intenciones y tu posición interna son importantes para él. Dios no anda buscando gente perfecta, sino los que tienen un corazón dispuesto.

Noé anduvo en "Intima comunión con Dios"  Nosotras hoy con la presencia del Espiritu Santo también podemos lograrlo.  Deja que Dios diga de ti: "Ella es una mujer  justa e intachable ante mis ojos. Permanece conectada a mí". ¡Aleluya! 


Yubisai Suniaga Rada

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viernes, 2 de febrero de 2024

NO TENEMOS LUCHA CONTRA SANGRE Y CARNE

 

Efesios 6:12 "Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes".

La guerra espiritual es una completa realidad en este mundo. Y lo es para todos los seres humanos, pero hay que dejar muy claro que esto no se trata de una pelea entre Dios y el Diablo; el Diablo no es un contrincante para Dios, como se ha hecho creer o como algunos lo entienden. 

Dios creó a un hermoso y perfecto querubín, el cual luego desarrolló maldad en su interior, quiso sentarse en el trono de Dios y ocupar su lugar y, por su orgullo y rebelión, fue echado del cielo y se convirtió en el Diablo o Satán.

Él ahora habita en tinieblas; Dios es y está por encima de Satanás, sin comparación, y este le debe total obediencia por su condición de ser creado, así que Dios es la máxima potencia por encima de toda la creación y todo lo que existe; él es el Todopoderoso Dios, omnipresente, omnisciente, omnisapiente; todo es de él y para él.

Satanás no tiene ninguna de estas cualidades; el problema del diablo, y con lo cual él busca ir en contra de lo creado y de las leyes de Dios, y a quien él realmente odia, es a todos aquellos que están creados a imagen y hechos a semejanza del mismo Dios. Lo podemos observar desde el Génesis con Adán y Eva, cómo la serpiente, que era el mismo diablo, llevó a pecar a Eva y esta acción los alejó de la presencia de Dios. Satanás y todos los ángeles caídos odian a muerte al hombre, a la mujer y a toda su descendencia a través de todas sus generaciones, y es por eso por lo que busca robarlos, matarlos, destruirlos y mantenerlos esclavos del pecado, alejándolos de la presencia de Dios. De esta forma, creo que podemos entender de dónde procede la guerra espiritual entre el género humano y el diablo.

Ahora, démosle una sencilla mirada a lo que sucede en el mundo espiritual y cómo todo cambia cuando nosotros reconocemos a Jesús de Nazaret como nuestro único Señor y Salvador y lo proclamamos nuestro Rey soberano. Entonces sucede que estamos renunciando formalmente a un reino caído lleno de pecado, maldición y muerte liderado por Satanás, y ahora estamos entrando al Reino de Dios y de Luz liderado por Cristo Jesús, el Hijo del Dios viviente lleno de perdón, santidad, libertad y vida, quien pagó un precio de sangre en la cruz para liberar nuestras almas del pecado y de la muerte eterna; estamos rociados con la sangre de Cristo y el Espíritu Santo de Dios nos selló y está con y en nosotros.

Entonces esto se hace una realidad visible, real y palpable en el mundo espiritual; ahora cambia nuestro estatus, y podemos ser más espirituales por causa de dones o regalos entregados por el Espíritu Santo, y aquel a quien antes le servíamos puede detectar todo esto y se vuelve nuestro gran y feroz enemigo. Entonces se desata un conflicto entre un ser con un reino aceptado y triunfante y un reino renunciado y caído, un reino de tiniebla y un reino de luz.

Una vez más vuelvo a aclarar, ni el Padre, ni el Hijo, ni el Espíritu Santo tienen una guerra espiritual con el diablo, somos nosotros los seres humanos, los creyentes quienes tenemos una lucha y una guerra espiritual y sobrenatural contra los poderes, las estrategias y la maldad de satanás. Aún algunas corrientes de creyentes no lo creen o no lo apoyan porque dicen que ya Cristo venció a satanás y nos libró y sus promesas son una realidad en nuestras vidas y eso es una verdad absoluta, pero el problema aquí no es Jesucristo y su obra y sus promesas, Jesucristo venció a Satanás y eso no tiene discusión, el problema en este punto somos nosotros mismos, y todo radica en cuál es la veracidad y totalidad de nuestra entrega a Cristo.

Si dejamos el pecado que mora en nosotros, la falta de identidad que aún tenemos, el perdón y perdonar, el desconocimiento de quienes somos como hijos de Dios, las obras de la carne que nos dominan, la legalidad que en plena voluntad le dimos a los demonios por causa del pecado, las maldiciones que arrastramos y sus prácticas que en oportunidades no sabemos dejar. Las brechas por donde aún los demonios pueden entrar y sabotear y las trampas que el enemigo siempre va a poner para que nosotros caigamos o retrocedamos en nuestra fe, entre muchas otras razones. 

la obra de Cristo es perfecta, pero la mayoria de creyentes pasan por un proceso de libertad y crecimiento, todo va a depender de nuestro arrepentimiento y entrega absoluta. La sumisión al Espíritu, la obediencia a la Palabra de Dios, y lo que se nos hace más complicado, morir a nosotros mismos. Espiritualmente ya tenemos una posición, naturalmente en la carne todavía luchamos y cerramos brechas, somos niños espirituales en crecimiento. 1 Pedro 5:8 ¡Alertas! Cuídense de su gran enemigo, el diablo, porque anda al acecho como león rugiente, buscando a quién devorar".

Tenemos un enemigo, un adversario, una lucha contra poderes demoníacos de las tinieblas. Satanás es llamado el príncipe y el dios de este mundo y debemos cuidarnos y resistirle a él; el versículo dice: "Cuídense" "Anda buscando", así que podemos escondernos en Jesucristo; no somos huérfanos, somos hijos del Dios viviente y no estamos solos ni desamparados en esta guerra.

Jesús venció a Satanás y nos hizo más que vencedores con él, y él nos dejó herramientas para vencer al enemigo, primeramente, las Escrituras, que es la verdad escrita de Dios. El Espíritu Santo y su poder en nosotros, la autoridad delegada de Jesucristo para los creyentes en contra de las tinieblas, la armadura espiritual de Dios que incluye salvación, justicia, verdad, fe, palabra, oración. Tenemos una nueva identidad en Cristo Jesús, los frutos del Espíritu, congregarnos, ángeles, Oración, ayuno, entre mucho más. "Las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios." 2 Corintios 10:4

Hay un proceso y un crecimiento personal entre la entrega y el conocimiento de la verdad de las buenas nuevas de salvación de la doctrina de Jesucristo que nos hace libres, rompe las cadenas del pecado, destruye la cautividad, nos enseña lo que antes no sabíamos, nos acerca de Jesucristo y sus mandamientos. 

La guerra espiritual es completamente real, pero sí podemos vencer; lo primero es creerle y crecer en Dios y fortalecernos en Jesucristo, en obediencia y amor. Apartarnos del pecado y consagrarnos al Señor. El Espíritu Santo, el Consolador, es nuestro ayudador; él nos guiará a toda verdad y nos llevará cada día a los brazos del maestro. En cada lucha con el enemigo tendremos la estrategia y venceremos, en el poderoso y precioso nombre de Cristo Jesús. En donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.

Santiago 4:7 "Resistid al diablo y huirá de vosotros".