miércoles, 6 de febrero de 2013

Señor Jesús, nuestro alfarero



"Mas ahora, oh Señor, tú eres nuestro Padre, nosotros el barro, y tú nuestro alfarero, obra de tus manos somos todos nosotros"  Isaías 64:8

martes, 5 de febrero de 2013

DIOS OMNISCIENTE: TODO LO SABE Y CUIDA DE TI

Salmo 139:1–3 "Oh Jehová, tú me has examinado y conocido. Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme; has entendido desde lejos mis pensamientos. Has escudriñado mi andar y mi reposo, y todos mis caminos te son conocidos."

Este salmo, escrito por el rey David, nos muestra la omnisciencia de Dios. “Me has examinado, conocido, entendido, escudriñado”, “Todos mis caminos te son conocidos”. Esto significa que Dios lo sabe todo. Nuestro pasado, presente y futuro. Nada escapa a su conocimiento. 

Lejos de asustarnos, esta verdad debe darnos descanso, porque estamos en manos de un Padre bueno y protector, que nos da una cobertura total y que nunca se equivoca. “Grande es el Señor nuestro, y de mucho poder; y su entendimiento es infinito.” – Salmo 147:5

Reflexionemos en estas tres verdades:

1. Dios conoce tu dolor. No sé por lo que puedas estar pasando, pero hoy quiero que sepas que no tienes que explicarle lo que te pasa o lo que sientes. Él ya entiende cada lágrima y cada lucha que estás pasando. Solo ven a él y entrega todo lo que sientes en tu interior y confía en que él está peleando por ti y que pronto habrá una respuesta.

2. Dios sabe lo que necesitas: Él es nuestro proveedor, y antes de que pidas, Él ya está obrando para darte provisión, dirección y respuestas. Él sabe de qué tenemos necesidad. No debemos preocuparnos por el mañana, debemos tener fe y confiar en que, si él cuida de los lirios del campo, cuánto más cuidará de sus hijos.

3. Dios conoce tu futuro: Dios conoce tu mañana, tu sentarte y tu pararte. Aunque tú no veas el camino de tus años, Él ya sabe cada paso. Puedes caminar con confianza. Él entiende cada detalle de tu vida.

Mateo 6:8 “… porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis".
Podemos dormir tranquilas, nuestro ¡Abba Padre! Cuida de nosotras; sea cual sea la situación, tenemos que descansar en su presencia y en su palabra. El Señor Jesucristo dijo que no nos dejaría huérfanas y nos dejó al Espíritu Santo de la promesa, quien cuida de nosotras.