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martes, 14 de abril de 2026

5 FORMAS DE ORAR

“Estad siempre gozosos, orad sin cesar. Dad gracias en todo”. 1 Tesalonicenses 5:17

La oración es una conversación íntima, personal y profunda que haces para comunicarte con Dios, con ella fortaleces tu relación con tu Padre Celestial, y no es solo para hablar, sino que en la práctica escuchamos su voz y recibimos dirección. 

Es un acto de fe, creencia, dependencia y amor, en el que nos entregamos nosotras y entregamos nuestras cargas, agradecemos, pedimos y buscamos la guía del Señor. La oración es un arma espiritual de poder que nos permite traspasar los límites naturales para ejecutar leyes y códigos espirituales que nos permitan alcanzar victorias y promesas que salen del Reino de Dios.

Veamos 5 formas de orar y de comunicarnos con nuestro amado Padre.

1. Oración de agradecimiento

Es reconocer la bondad y el amor de Dios en todo momento, y ser agradecidos con sus decisiones, incluso cuando no estoy de acuerdo, en medio de las dificultades, de las respuestas, de la ayuda, del reconocimiento de su deidad y de su obra majestuosa. Por lo que ha hecho y por lo que hará. Por eso, cada día, puedes escribir 3 cosas por las que estás agradecida. Esto te hace ver que Dios está obrando y cambia tu enfoque de la preocupación a la confianza.

“Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.” (1 Tesalonicenses 5:18)

2. Oración de entrega

Es entregar nuestro corazón, nuestra vida, alma, cuerpo y espíritu. Es rendir y entregar nuestras cargas al Señor, nuestras preocupaciones, lo que poseemos. Entregar el control de todo nuestro mundo, decisiones, deseos, sueños, planes, ansiedades y el día a día a Dios. Tenemos que hablar con Dios como hijas amadas que confían en su Padre. Entrégate toda y sin reservas. Jesús es el mayor ejemplo de entrega y lo hizo por amor a la humanidad y por amor, nosotras tambien podemos hacerlo.

“Con Cristo he sido crucificado, y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí. Y la vida que ahora vivo en la carne, la vivo por la fe en el Hijo de Dios, quien se entregó a sí mismo por mí. Gálatas 2:20)

3. Oración de guerra espiritual

Es orar con autoridad, usando la Palabra de Dios contra las influencias espirituales de las tinieblas, contra maldiciones, iniquidades, liberación de demonios. Palabras de maldición y negativas. Contra el miedo, la duda, la enfermedad y todo lo que se opone al propósito de Dios en el creyente. Por eso tenemos que declarar la verdad de Dios sobre nuestras vidas y resistir los planes del enemigo. “Soy libre, soy hija de Dios, tengo victoria en Cristo Jesús”.

“Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.” (Santiago 4:7)

4. Oración de INTIMIDAD

Es buscar a Dios por amor, como a un Padre. Es hablar con tu Señor, Salvador y Rey. Es aprender a comunicarse y tener intimidad con el Espíritu Santo de Dios, no buscarle solo por necesidad o hacer una oración por disciplina, es tener una relación íntima, profunda y personal con tu Señor, en donde te entregas, te humillas, ríes, lloras, buscas su presencia, su compañía. Es apartar un momento especial para estar a solas con Dios. Solo para adorarle y disfrutar de su hermosa presencia.

“Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento y cierra la puerta… y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.” (Mateo 6:6)

5. Oración con la Palabra

Cuando oras con la palabra, usas versículos bíblicos, declarando lo que Dios ya ha dicho. En la tentación de Jesús podemos verlo con claridad. Mientras el enemigo trataba de tentar a Jesús, él le contestaba con la palabra: “Escrito está”, es declarar con firmeza ante el mundo espiritual y natural la verdad que Dios ya estableció y que debe ser cumplida en nuestras vidas y en en el mundo que nos rodea.

“La palabra de Dios es viva y eficaz…” (Hebreos 4:12) "Escrito está, no tentarás al Señor tu Dios". Mateo 4:7

Y EL CLAMOR: “Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.” (Jeremías 33:3) El clamor es más que una oración. Es un ruego profundo que busca desesperadamente una respuesta, es la angustia y el desespero de una situación en una oración. Es implorar con gritos una urgencia o buscar justicia divina. Es una súplica por una necesidad extrema que busca respuesta directa del cielo. El clamor busca una solución rápida en medio de la aflicción, la opresión y el temor, y con ella se puede recibir lo oculto, los milagros, maravillas y proezas del mundo de los espíritus. 

Quizás has orado de todas las formas, pero ten presente que la oración no es un ritual, es una relación viva con Dios y tiene propósito en el cielo y en la tierra. No necesitas palabras perfectas, solo un corazón dispuesto, contrito y humillado. Orando siempre en el nombre de Jesús. Cada vez que oras, Dios inclina su oído hacía ti. Estás creciendo, sanando, fortaleciendo tu fe, siendo libre, sana, fuerte. Dios no busca perfección en ti, ni palabrerias rebuscadas, sino un corazón sincero, con deseos de llenarse de su presencia y de recibir sus promesas y una transformación integral. 



martes, 2 de diciembre de 2025

JESÚS TE DA PAZ EN LAS AFLICCIONES DE LA VIDA


Juan 16:33 “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.”

¿Cuántas veces has pasado por procesos tan grandes y turbulentos en donde buscas la paz de Dios y no la encuentras? Yo soy de las que piensa que, la paz de Dios no es un estado, sino una persona que te acompaña en los momentos difíciles de la vida. 

La madurez en Cristo también nos hace ver las cosas desde otra perspectiva y la fe en su palabra nos ayuda a creer que sus promesas en nosotras se cumplirán y que no estamos solas.

“Clama a mí y yo te responderé”. Una promesa que nos hace saber que nuestro clamor es escuchado y trae una respuesta de todo aquello que nos es oculto y que nos puede llevar a una solución.

Jesús reconoce y nos hace saber que en esta vida tendremos dificultades, momentos de dolor y fuertes pruebas. Pero también nos recuerda que la verdadera paz no viene de las circunstancias que estemos pasando, sino de permanecer en Él y creerle a Él. Su victoria nos garantiza que nunca enfrentamos los problemas solas.

Nosotras debemos confiar en Jesús con todas nuestras fuerzas, porque solo en él podemos encontrar la paz, la calma, esperanza y fortaleza incluso cuando el entorno parece oscuro. Él es nuestra paz; la presencia de su Santo Espíritu nos alienta en medio de cualquier tormenta y nos hace saber que en Cristo somos más que vencedores, que no pereceremos porque, "para los que aman a Dios, todas las cosas ayudan a bien".

El mundo está lleno de aflicciones, rumores y malas noticias, pero nuestra buena noticia es que no tenemos por qué vivir del temor, porque la palabra dice que no somos de este mundo y que nuestro amado Señor Jesucristo venció a Satanás y ya venció al mundo. ¡Gloria a Dios!

No sé lo que puedas estar pasando, pero recuerda que tu paz está arraigada en Cristo Jesús. Él te sustentará en todas las cosas.

 

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