jueves, 30 de diciembre de 2021

FELIZ AÑO 2022 EN DIOS ESPERARÉ


Lamentaciones 3:24 "¡Jehová es mi porción!, dice mi alma; por tanto, esperaré en él." (BT)

Ya para esta fecha, todos los habitantes del planeta estamos llenos de expectativas y listos para recibir el nuevo año 2022, y ya muchos están desesperados por dejar el 2021 atrás, definitivamente han sido tiempos agridulces, aun así Dios nos dice en su palabra que cada día está hecho por Jehová y nos gozaremos y nos alegraremos en él. Es fácil proclamar y vivir este verso en tiempos de bonanzas, pero qué difícil es gozarse en tiempos de prueba, de dificultad, de soledad, de muerte, de escasez, de desierto; sin embargo la palabra y el Maestro de maestros nuestro Señor Jesucristo nos da una gran lección cuando al leer las escrituras la palabra nos relata que Jesús fue a la Cruz sabiendo que un gozo lo esperaba, la verdad es que humanamente para nosotros esto es difícil de asimilar y de entender, ya que él sabía cuál iba a ser su fin, pero si meditamos y leemos con detenimiento descubriremos que aunque él sabía todo lo que le venía, él no se enfocó en el dolor, ni en el sacrificio en sí, sino que su mirada estaba puesta en el resultado del sacrificio ¡Aleluya!, y es por ello que en medio de un terrible dolor que lo llevaría a la muerte, había un gozo infinito, una enorme alegría que lo esperaba y que le gritaba al universo ¡Victoria! ¡Victoria!. esto merece un ¡Gloria a Dios!, la redención de su amada creación le daba un gigantesco gozo que lo mantuvo firme en la cruz hasta el final, su infinita alegría estaba enfocada en un esperado resultado llamado "Redención" el gozo que lo esperaba le permitió soportar el sacrificio de la Cruz y la vergüenza; esto es insuperable, este es nuestro fiel y alegre Maestro, quien puso su vida en manos de su Padre y espero en él, es por esto que ahora él está sentado en un merecido y ganado lugar de honor.

Así que creo que hasta estas fechas todos hemos escuchado un sin fin de mensajes, unos motivadores y otros desmotivadores, también muchas profecías, dolor, hambre, muerte, castigo, por otro lado; esperanza, avivamiento, nuevos tiempos y comienzos, prosperidad... Pero la verdad es que yo quiero hacerte una pregunta muy importante y que puede hacer una gran diferencia entre saber lo que dicen que Dios dice y saber lo que te dice Dios a ti.  ¿Qué estás esperando tú de Dios? ¿Cuál es el mensaje que el Espíritu Santo ha puesto en tú corazón para ti en este nuevo año 2022?

Es verdad que los tiempos son difíciles y que muchas profecías bíblicas se están desatando en este tiempo, pero aun así, Dios sigue siendo Dios y cada uno de nosotros sus hijos y hasta el fin seguiremos siendo su pueblo Santo a quien él cuida. Sabes porque Jesús fue a la Cruz y sabía que un gran gozo le esperaba después del sufrimiento, porque había una palabra desatada del Padre para él, él no cuidaba de sí mismo, el Padre velaba por él, es necesario buscar una relación y una intimidad con Dios para que recibas y entiendas sus promesas, lo que él te dice a ti personalmente, independientemente de todo lo que se diga, porque toda palabra que salga de la boca de Dios te va a sostener a la hora de la prueba, pase lo que pase, te va a permitir estar firme y fuerte en el día a día, la palabra nos revela la fidelidad de sus promesas y nos recuerda quien es nuestro Padre. Dios nos habla generalmente  y también individualmente, es necesario en estos tiempos de tanta comunicación, de tantos mensajes, noticias y de tanta palabrería estar centrados, escudriñando la palabra y buscando a Dios en intimidad, concentrándonos en cada promesas de nuestro Señor, y atentos al cumpliendo de las promesas personales, tenemos que creerle a él antes que a los hombres, eso te va a traer mucha paz.


Así que esperar en Dios es lo más inquietante y desesperante que hay, pero es lo más seguro que podemos hacer, "dice mi alma, en él esperaré" Te pregunto hoy; ¿que te dice tu alma? Su preciosa palabra que nos da luz y esperanza, la que nos encamina cuando parece que ya no hay camino, la que nos alumbra y nos ayuda a levantarnos, la que nos revela el amor y el cuidado de nuestro Padre Eterno.   Lam. 3:25 "Bueno es Jehová a los que en él esperan, al alma que le busca"

En este 2022 proponte buscar a Dios con todo tu corazón y amarlo con toda tu alma y con toda tu mente, espera en él, pon todas tus esperanzas en el Señor porque Dios nunca falla, los tiempos son malos pero Dios nunca abandona a sus hijos, Dios nunca te es infiel, Dios no te desecha, antes bien se compadece de sus hijos, de su creación, Dios señorea sobre los tiempos y nos guía y nos da dirección en la cruzada.

Este 2022 será un año de retos para el mundo entero, pero nuestra porción es Jehová, una porción perfecta, exquisita y segura, la mejor parte, la que me da esperanzas, fuerzas, ganas de vivir, de continuar y de avanzar, así que no desmayes, agárrate fuerte de la mano de Papá y mantente en intimidad con él, que sus promesas en él son Si y son Amén, ellas te harán avanzar a pasos agigantados en este nuevo año 2022, camina sin miedo, camina con valentía, sabiendo que aun en medio de la prueba hay un gozo que nos espera, hay una esperanza para vivir, para reír, para alegrarse, hay una palabra, hay una profecía que te sostiene y que tienes que ver y ella te permitirá estar de pie con gozo en tu corazón.


Oh Padre Eterno, gracias por este año que dejamos atrás 2021 y desde ya con alegría, con un gozo adelantado en esperanza y en fe creyendo por tiempos mejores le decimos al 2022 ¡Bienvenido! porque en Dios esperaré cada día, porque no es el año quien nos sostiene y nos mantiene con vida, sino su Santo Espíritu quien nos da vida y nos alimenta, nos consuela y nos permite sonreír y no desmayar en medio del camino. Gracias Señor Jesús, Gracias Padre mío, Gracias precioso Espíritu Santo.

Mujer eres Libre y Exitosa, de todo corazón te deseo un grandioso y muy Feliz año 2022 deseo que el amor, la paz y la alegría de nuestro amado Señor Jesucristo las cubra, las proteja, las bendiga, las prospere a ustedes junto con toda su familia, que cada una ponga la mirada en Cristo, en el resultado y no en el proceso, no te canses, espera en él, no desmayes, espera en él, sigue clamando y sigue orando, espera en él, no desistas de tu milagro, espera en él, no dejes de orar, espera en él, aunque no tengas fuerzas, sigue esperando en él, y él hará, porque solo en Jesús obtendrás todas tus victoria en este nuevo año 2022. ¡VEREMOS SU GLORIA!

¡FELIZ Y BENDECIDO AÑO NUEVO 2022! 

2022 EN DIOS ESPERARÉ


sábado, 13 de noviembre de 2021

SANTIFICADOS EN LA VERDAD

Juan 17:17 "Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad" 

SANTIFICADOS EN TU VERDAD

Este es el momento en que Jesús hace una extensa oración intercesora ante el Padre por sí mismo y por sus amados discípulos. Para él venía la hora de su arresto y su crucifixión y para los discípulos la persecución, el miedo, la separación, una transición confusa, en medio de la muerte anunciada de su Maestro y Mesías.

Ellos habían decidido seguirle años antes en medio de las preguntas, de la convicción, la fe, de las confusiones, las pruebas, críticas y de la persecución. Entre milagros y prodigios, sabiduría y autoridad, incredulidad, verdades confusas, verdades claras, verdades eternas, una verdad con cara de hombre. Revelaciones del Padre, revelaciones de un Reino. Estos hombres comunes habían decidido creer en Jesús y seguirle reconociéndolo como el Mesías prometido por Dios. Quien decía que era el Hijo de Dios que bajó a buscar lo que se había perdido. Hombres normales, de diferentes estatus, parte de un pueblo, quienes vivían en la ley, y que ahora se les develaba la gracia redentora y divina de Dios.

Esta quizás parecía una oración más de Jesús por ellos ante el Padre Celestial, pero realmente se estaba preparando para lo que venía; él sabía que se acercaba la hora de su arresto, venía el momento cumbre de la obra que él había venido a hacer aquí en la tierra; no había un después, o un más tarde, o un mañana para interceder por sus discípulos y por sí mismo; este era el presente perfecto para fijar sus ojos al cielo, dirigirse al Padre y decir: "Padre, la hora a llegado" darle las gracias por su amor, por su respaldo, por permitirle honrarlo y glorificarlo ante los hombres, y por el Padre glorificarlo a él en la cruz y luego en la resurrección.

"Cuando estaba con ellos en el mundo yo los guardaba en tu nombre" "Guárdalos del mal", estas eran las palabras de amor de un padre, de un hermano, de un Dios que ama celosamente y que por nada del mundo va a dejar desamparado a sus hijos. Jesús clamaba ante Dios para que ellos vivieran en su amparo y en perfecta unidad. "Para que todos sean uno: como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros" Amén.

“Yo ruego, por los que me diste" Santifícalos en tu verdad". El ambiente ante esta oración es íntimo: el Padre y el Hijo, el Hijo ante el Padre con una acción de gracias, un ruego, un envío y una petición que abarca el presente, el futuro y la eternidad.

“Mis palabras son espíritu y son vida" "Jesús es la verdad" "El Consolador vendrá a vosotros". Todos sus ruegos por nosotros ante el Padre están activos en la palabra; el Espíritu de Verdad estaría con ellos, y la mejor noticia es que está con nosotros hoy, y es el Espíritu Santo quien nos santifica y nos lava en la preciosa y poderosa palabra de verdad de Jesucristo.

Santificación es lo que es santo, apartado, separado y consagrado. Y aunque en el Antiguo Pacto santificarse era como un ritual, tendemos a creer hoy que religiosamente nos podemos santificar con ropa, actitudes, posturas, palabras, etc. Jesús nos santifica, nos consagra, nos corrige, nos confronta, nos limpia, nos bendice, nos demanda ser hacedores de su palabra. Nos muestra el corazón de Dios, su plan para la humanidad nos enseña nuestra nueva identidad de hijos y nuestra nueva naturaleza. Nos da promesas, nos delega autoridad natural y espiritual y nos enseña a combatir con nuestros enemigos. Somos purificados, tenemos el sello y la guía del Espíritu Santo y el perdón de nuestros pecados por causa de su Sangre preciosa que fue esparcida sobre nuestras vidas.

Y es que cuando decidimos creer en Jesús y seguirle, nos apartamos del pecado, nos consagramos a vivir para él y somos santificados por medio de la fe en sus promesas, por la comunión y la relación que a diario mantenemos con nuestro Señor. Su palabra nos transforma y nos dimensiona, abre nuestro entendimiento, nos da sabiduría, inteligencia, conocimiento y nos revela verdades espirituales. 

Jesucristo se santifica a sí mismo y santifica a los suyos. "Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad" Todo desciende y sale de él; Jesús es la fuente de la verdad que nos santifica y nos separa para su gloria; él nos capacita y nos autoriza para representarlo y ser parte de su cuerpo, de su iglesia. Aquellos hombres comunes, las mujeres, los niños y el pueblo que un día lo siguió, lo escuchó y lo amó fueron santificados por él, en él y para él. Hoy nosotros los que hemos decidido seguir a Cristo en plena voluntad de nuestro entendimiento, igualmente somos hechos santos y santificados por causa de la poderosa verdad de su palabra, por obra del Espíritu que nos guía y nos recuerda toda la verdad que el Todopoderoso envió. 

Hoy nosotros somos sus discípulos amados, aquellos que el mundo crítica y aborrece; debemos recordar que Jesús nos dice que estamos en el mundo, pero no somos de este mundo, y las obras que antes hacíamos ya no las hacemos más, y que su gran deseo y oración de ayer es la misma de hoy, que el Padre nos guarde del mal y que seamos guardados en su nombre y que su iglesia sea: "Una sola en él", todos santificados en su verdad, para glorificar al Padre. 

"La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno".




viernes, 24 de septiembre de 2021

CLAMÉ A DIOS Y ÉL ME RESPONDIÓ

 



2 Samuel 22:7 " En mi angustia invoqué a Jehová, y clamé a mi Dios; Él oyó mi voz desde su templo, Y mi clamor llegó a sus oídos."

Hoy Señor, cómo me has indicado, seguiremos clamando. Y en esta oportunidad después de la publicación anterior CLAMA A MÍ en que Dios le da un mensaje a Jeremías diciendo: "Clama a mí, y yo te responderé", podemos entrar en otra poderosa historia que nos motiva a clamar en todo tiempo y buscar a nuestro Dios en tiempos de angustia, a invocar al Todopoderoso, a nuestro Padre, no podemos darnos por vencido, porque somos sus hijos amados, pueblo suyo, la palabra nos dice: Esfuérzate y sé valiente, cree solamente, da voces, sigue clamando, alaba a tu Dios, y espera pacientemente y en fe, porque Papá te responderá. En 2 de Samuel 22 tenemos un cántico de liberación escrito por el Rey David, y en este caso tenemos a un hombre escogido y ungido por Dios que nos da testimonio de que en su angustia clamó a Jehová y él le oyó y respondió su petición y lo libró de sus enemigos, es decir que Dios cumple lo que promete. Y es que generalmente pensamos que todos los hombres escogidos por Dios para hacer una obra que marcaría el rumbo de la historia de Dios con los hombres, y la del mundo, serían historias aburridas, fáciles, sin dificultades, sin oposición y con personas sobresalientes y perfectas, pero es importante que notemos que Dios sabe a quién escoge y no es precisamente a gente perfecta, por eso la biblia no nos oculta nada de las carencias o virtudes de cada personaje que el Eterno escogió, y todos fueron buenos, pero imperfectos, con aciertos y desaciertos, un carácter marcado, temores, dudas, debilidades, pero también con grandes capacidades, virtudes, hombres de fe, de carácter, inteligentes, guerreros, pacificadores, estrategas, llenos de amor por Dios, por su pueblo y sus leyes, con vidas entregadas por una misión y por un llamado del cielo, y hasta un David el cual Dios dijo que era conforme a su corazón. Pero es importante entender que no se trata de la historia del hombre llamado, sino de la historia del Dios Eterno cuando se acerca y marca al hombre o a la mujer y camina a su par. El ser humano nunca será perfecto, pero nuestro Creador sí que es perfecto, Todopoderoso y misericordioso en gran manera, su asignación nos marca, su unción nos perfecciona, el Espíritu Santo empodera y nos guía y nos levanta, él es quien exalta al llamado, no es mi historia, es la historia del Creador a través de mi, el fin y el personaje protagónico siempre será él. A Dios sea la gloria.

Es así que el que prometió, el Todopoderoso cumple su palabra, él nos libró, nos libra y nos librará de todas nuestras angustias y de la mano y de las artimañas de todos nuestros enemigos, del que se opone al propósito asignado. Jesucristo venció en la Cruz del Calvario por nosotros y es por ello que nos llama: "Más que vencedores", él nos libra de la prueba, de la aflicción, de la angustia, de la persecución, del dolor, de la soledad, de la escasez, de la muerte, de toda perversidad que se levante en nuestra contra para que su nombre sea glorificado en nuestras vidas y en la tierra.  

Yo no sé por lo que tú estás pasando, pero a todos en algún momento nos toca pasar la prueba, la espera, el desierto, el silencio, el desasosiego, la nada, y hoy en día con la situación que el mundo vive hay mucha gente confundida, atemorizada, afligida, sin esperanzas, llenas de temor y creen que Dios los abandonó, o se olvidó de ellos, quizás tú has sido fuertemente afectados por esta crisis mundial, pero el mundo entero y cada uno de sus habitantes les a tocado vivirlo. Pero tú no eres igual a cualquiera que está allá afuera, la palabra dice que estamos en el mundo, pero no somos de este mundo, es un buen momento para hablarte a ti misma/o y buscar tu identidad y recordarte que tú vida le pertenece a Dios, le perteneces a un Reino y tienes a un Rey y Señor llamado Jesús y cuando tú te pones de rodillas y clamas y hablas con tu Señor él atiende tu oración, el Espíritu Santo de Dios está contigo y él es más que suficiente, no temas, el Señor no te abandono y no te abandonará porque él no miente, sigue creyendo, no pierdas la fe, Dios está contigo, aunque olas de muerte te persigan como a David en algún momento de opresión, no te detengas y sigue clamando por ayuda. David escribió en:  

2 Samuel 22:5-7  (NTV)

Las olas de la muerte me envolvieron;
    me arrasó una inundación devastadora.
                 La tumba[a] me envolvió con sus cuerdas;
    la muerte me tendió una trampa en el camino.
                 Pero en mi angustia, clamé al Señor;
    sí, clamé a Dios por ayuda.
Él me oyó desde su santuario;
    mi clamor llegó a sus oídos.

Creo que David expresa claramente lo que estaba viviendo, el enemigo y la muerte lo acechaban, pero él lo habla con su Dios y es aún más importante que cada uno de nosotros sepamos quién es aquel Dios a quien tú le estás clamando, conocer las virtudes y el poderío y la majestuosidad del  Todopoderoso, es indispensable y de vida o muerte conocer la voz del Altísimo, Jehová de los Ejércitos es uno de sus nombres, Dios de Guerra, el que defiende y pelea por su pueblo, el que entregó a su hijo único por amor a ti y a mí, el que dice estos son mis santos, mis hijos, el que te da autoridad, y nos llama Reyes y sacerdotes, quizás nosotros tengamos pruebas y tengamos a un opositor, pero que nos quede claro que Dios no tiene enemigos y ningún opositor, nadie se le opone a la voluntad de Dios, el mundo creado, natural o espiritual debe y tiene que obedece a su viva voz. Es clave conocer las obras y el carácter del Eterno, a la hora de clamar sabrás a quien le hablas, no a un debilucho falso dios, sino al Dios verdadero, el Todopoderoso, Creador de los cielos y de la tierra, tu Salvador y escudo, quien te llama hija/o. El conocimiento de las escrituras y sus promesas nos brindan seguridad a la hora de buscar la ayuda y las estrategias que Dios te dará para vencer. No es tu guerra, si se la entregas será la de él y el Señor siempre te dará la victoria.   En 2 Samuel 22:2-4 (NTV)

«El Señor es mi roca, mi fortaleza y mi salvador;
    mi Dios es mi roca, en quien encuentro protección.
Él es mi escudo, el poder que me salva
    y mi lugar seguro.
Él es mi refugio, mi salvador,
    el que me libra de la violencia.
Clamé al Señor, quien es digno de alabanza,
    y me salvó de mis enemigos.

En cada tiempo de mi vida, en que yo pasé por aflicciones, enfermedad, tiempos de guerra, de prueba, y de espera que es la parte más desesperante, todas las veces que me sentí abandonada por Dios, perdida, y las veces que le reclamé, y me enoje porque no entendía lo que sucedía, a fin de cuenta y aunque muy cansada luche para nunca desmayar, a pesar de llorar y querer correr lejos, y sin el entendimiento de por qué o para qué tenía que pasar lo que estaba pasando, quisiera decirles que nunca menguó mi fe, y no faltó, pero si se debilitó mucho. Hablaba con el Señor Jesús y le decía: Así no entienda no te voy a dejar, algo vas a hacer, porque la palabra dice que tu no mientes, yo te declaré mi Señor y aunque no lo estoy haciendo todo perfectamente bien y ha sido un tiempo muy duro, esperaré en ti, algo tienes que hacer, clamaré y no me desampararás, tu no dejarás que mis enemigos me destruyan, porque yo te pertenezco, recuérdalo soy tu hija, tus promesas y tu verdad en mi se cumplirán, veré tu gloria, me gozaré, tu vendrás en mi socorro. Pues yo clamé, esperé y confié en medio de la aflicción y Dios me respondió y me libró de muchas angustias y pruebas, fueron los tiempos en que el Espíritu más habló a mi vida y aún hoy espero respuestas. Sigo clamando. Dios es bueno.

Hoy sé que cada proceso es importante y nunca salimos igual de una prueba, de un desierto o de una tribulación, pero nuestro carácter, nuestra fe, la esperanza y la madurez se perfeccionan y se crecen y se refuerzan enormemente y eso es precisamente lo que Dios quiere, que nuestra medida espiritual crezca y se desarrolle y nos fortalezcamos con su palabra, en nuestro carácter y en saber que él nos escogió y nos llenó de autoridad para vencer, cada prueba te pondrá a prueba para sacar lo que Dios depositó en ti, y cada proceso te enseñará a escuchar con nitidez la voz de tu Señor y te revelará sus planes y los tesoros escondidos que tiene para tu vida.

La Biblia está llena de historias de hombres y mujeres que clamaron a Dios a viva voz, con ruego, llanto, gritos, y vieron su respuesta descender desde su monte santo, ahora nos toca a nosotros dar testimonio de que si confiamos en nuestro Señor y clamamos a él con todo nuestro corazón, obtendremos respuesta y nuestras almas le alabarán y descansaremos en él.

¡Veremos su gloria!

Salmo 38:15 Porque en ti, oh Jehová, he esperado; Tú responderás, Jehová Dios mío. 


Señor Jesús entra en mi corazón, te entrego mi vida. Gracias porque tú eres mi Rey y mi Salvador, mi escudo, no temeré, mi Dios Todopoderoso está conmigo. Gracias porque hoy puedo venir a ti como tu hija y clamar por ayuda, sé que no estoy sola,  tú destruirás a mis enemigos, ya viene mi respuesta,  me enseñarás y me guiarás a lo que debo hacer, fortaléceme en todo tiempo y no me dejes desmayar. Te alabare. En el nombre de Jesús. Amén


miércoles, 15 de septiembre de 2021

CLAMA A MÍ Y YO TE RESPONDERÉ

 

Jeremías 33:3  RVR "Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces".

La verdad, creo que creyentes y muchos no creyentes han escuchado este precioso y poderoso versículo, que es muy nombrado y predicado; es el primero en recomendar en términos de consejería cuando se presentan problemas y las pruebas, y es realmente muy especial y se nos puede hacer muy fácil de aprender y recordar. Este verso es ese grito de auxilio, esa llamada a la cual Dios no puede dejar de contestar, porque él dice: "Yo te responderé" entonces es imposible que nos deje en visto, porque Dios no miente, su respuesta vendrá en breve.

Según el diccionario, "clamar" es: Gritar, pedir vehementemente a gritos, dar voces pidiendo favor y ayuda, emitir palabras con vehemencia, pedir justicia y hasta exigir sobre algo.

Y su significado bíblico es: gritar, invocar y llamar.  También podemos encontrar en la Biblia: El alma que clama, la sangre de Abel que clama, la tierra clama, la sabiduría clama, profetas que claman, el pueblo clama, voz que clama en el desierto y... "Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama ¡Abba, Padre!

Me queda claro que todo aquel que clama no es porque todo está perfecto en su vida y su cama es un lecho de rosas; un clamor quizás tenga mucha angustia, desespero, aflicción, tiempo de rodillas, lágrimas, espera desesperada, humillación ante Dios, búsqueda, ayuno y oración. Un mensaje en espera que venga de parte de Dios para una persona, un pueblo, una familia, una iglesia o un mensajero que proclama un mensaje del Cielo.

"Vino palabra de Jehová a Jeremías". Cuando este verso, junto con todo su contexto, le llega a Jeremías, dice que él estaba preso en el patio de la cárcel, afligido y desechado como profeta por el rey Sedequías, quien no estaba contento con lo que proclamaba Jeremías como un mensajero de Jehová, y pues quizás Jeremías pueda entender la condición de cada una de nosotras cuando desesperadamente le pedimos ayuda a Dios a gritos, le invocamos y pedimos su auxilio, justicia y pronta ayuda.

Pero es que no podemos ignorar que el verso continúa diciendo: "Te enseñaré cosas grandes y misteriosas que tú ignoras". Dios te ensenará te dará crecimiento, fe, madurez, carácter y convicción de que él no miente, Dios está contigo y darás testimonio de su poder.

Jeremías 32:27: "¿He aquí que yo soy Jehová, Dios de toda carne. ¿Habrá algo que sea difícil para mí?

Éxodo 22:23: "Porque si tú llegas a afligirles, y ellos clamaren a mí, ciertamente oiré yo su clamor".

Dios no miente, no somos perfectas, pero somos sus hijas. Tampoco es porque somos buenas, es porque él es bueno. No se trata de que te portes muy bien, es su favor y su gracia, es su amor, es su fidelidad, es su poder, es que tú y yo estamos bajo pacto con Jesucristo y la Cruz te dio perdón, te hizo libre, te dio derecho a venir al trono de la gracia para hablar con tú Señor. Clama, no te rindas, sigue clamando y dando voces, que Jehová te responderá y te enseñará, ya no habrá nada oculto para ti, los misterios te serán develados y reirás y te gozarás porque tú Señor te dará las estrategias para ganar la batalla.

Oración: Señor Jesús, gracias por tu amor y por tu misericordia. Entra en mi corazón y afirma mis pasos; clamaré a ti, esperaré en ti, tu Santo Espíritu me sostendrá, tus promesas me hacen fuerte, veré la victoria porque tú lo prometiste, tu voz oiré y en ti descansaré.

DHH "Llámame y te responderé, y te anunciaré cosas grandes y misteriosas que tú ignoras". Amén.

miércoles, 8 de septiembre de 2021

CRISTO NOS HIZO LIBRES


 Gálatas 5:1 "Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud"

Desde el comienzo de la historia de la humanidad o "En el principio..." el ser humano creado por Dios "Adán" fue hecho perfecto a imagen y semejanza de Dios y fue hecho completamente libre, nunca fue el plan de Dios crear o tener a una humanidad cautiva, eso nos queda claro cuando leemos que el hombre fue creado y colocado en el Huerto del Edén para que lo guardara y lo trabajara y esté se paseaba por el Huerto libremente y hablaba con Dios quien le delegó autoridad y labores, y luego fue creada su compañera "Eva" y ambos andaban por el Huerto felices, libres y desnudos y eso no les avergonzaba. 

Sin embargo, Adán y Eva pecan por la astucia del enemigo y desobedecen a su Creador; es así como toda la humanidad es arrastrada y contaminada y cae inmediatamente en tinieblas de muerte y es cautiva del enemigo para ser esclavos del pecado. Inevitablemente por la desobediencia la libertad del hombre es quitada, y robada de una forma abrupta.

No sé si alguna vez has estado tras las rejas, pero la peor cárcel que hay es la cárcel del pecado. La cárcel del espíritu, del alma, de la mente, del cuerpo. La mentira, aquella que te hace creer que eres libre, y realmente pareces libre, pero no lo eres, estás preso, eres cautivo de satanás, estás en tinieblas, pero caminando por las calles, estás sentado en la silla de tu casa, quizás trabajando, estudiando, o en una relación. Metida en una secta satánica y muchas veces si te sinceras contigo misma podrías confesar que estas asistiendo cada domingo a una preciosa iglesia.

Pero no soy yo, eres tú quién sabes si sigues cautiva, nadie mejor que tú sabes que algo no está bien dentro de ti. Pues el Espíritu Santo nos da convicción de pecado y nos hace saber cuál es nuestra condición: si sigues atada al pecado, a un mal, en relaciones ilícitas, a la envidia, a la idolatría, a la falta de perdón, a una enfermedad, a una religión, orgullo. Quieres ser salva por tus propios medios, hacer obras y saltarte la cruz, egolatría etc... No sé, ponle tú el nombre.

La libertad es un regalo poderoso de Dios para el ser humano, nacimos para ser libres, el Señor Jesucristo te ama y desea que seas completamente libre, no te quiere medio libre, porque Cristo no fue medio crucificado, la obra empezó y fue terminada. Así mismo el desea que cada persona que viene a él reciba completamente los beneficios de la Cruz, Se tienen que abrir las cárceles del alma, las cárceles mentales, las que atan al espíritu y al cuerpo. Se rompen las maldiciones, todo lo que te mantenía relacionada con las tinieblas se van de tu vida en el nombre den Jesús. La obra de Jesús en la Cruz, su poderosa Sangre derramada tiene todo poder y autoridad para perdonarte todos tus pecados, iniquidades, rebeliones, rebeldías. Él vino ha salvarte, libertarte, sanarte, darte alegría, paz, prosperarte, embellecerte y llenarte de vida en abundancia. Darte su favor y su gracia, así que en el nombre de Cristo Jesús recibe tú libertad.

Es por lo que Pablo nos exhorta a que cuidemos y nos mantenernos firmes en nuestra libertad. Pero nos advierte y nos recuerda que no podemos usar está libertad para darle rienda suelta a la carne y a sus deseos, y terminar en libertinaje.

 No entendamos mal la libertad de la Cruz. La libertad de Cristo nos abre las prisiones espirituales internas y externas y nos liberta de los deseos de la carne, cambia nuestra visión de la vida, mientras que el Espíritu Santo nos abre el entendimiento para leer la palabra de Dios, para adorar, orar, dar testimonio, recibir la predicación de la palabra, usar los dones y con todo esto también disfrutar la libertad. Entonces empezamos a valorar y a amar lo que Jesús ama, servimos, aprendemos a amarnos y a considerarnos unos a otros; deseamos obedecer a Dios, por eso debemos amar y cuidar nuestra libertad, porque por ella muchos podrán ser libres, empezando por tú casa. 

Y pues podría decirles que me las sé todas, pero después de tantas pruebas y fuertes procesos, y aun dentro de una iglesia por muchos años, vivía atada y no sabía cómo recibir esa libertad. Estaba engañada por el enemigo, abrumada por los problemas, media sana, media libre, media salva, batallando, con dones, aún aprendiendo a usarlos, sigo siendo procesada. Sigo creciendo y madurando; han sido tiempos de liberación para mí y para mi casa, hay que decir: ¡Ya basta! Hay que recibir la libertad que Cristo compró para nosotras en la Cruz del Calvario.

Jesús avergonzó a Ha Satán públicamente en la Cruz, refúgiate sin razonar en la verdad y en el poder de la Cruz y sé libre. Jesús es y será el único Mediador y libertador delegado por Dios para perdonarnos y libertarnos del pecado. La libertad te llama hoy. ¡Recíbela!

Gálatas 5:13: "Porque, vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros".

Oración: Señor Jesús, gracias por amarme; hoy te entrego mi vida, entra a mi corazón, te pido que me perdones, y recibo tu perdón, tu sanidad, tu paz, renuncio a las tinieblas, al pecado y recibo mi libertad como hija de Dios. Amén.