Juan 8:36 "Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres".
En el mundo, estar deprimida hoy
día es casi una moda, es como ponerse una camisa o el brasier que nunca nos
falta. Por alguna razón hormonal las mujeres somos las que más tendemos a
sufrir de depresión, eso de "Estoy depre..." "Qué depresión
cargo hoy". Se escucha por todos lados; la mínima situación nos deprime.
Ok, pero esa es una depresión momentánea; hay otras por enfermedad y otras
espirituales.
En mi testimonio, antes de que
Dios tocara mi vida y después de que sacaran mi glándula tiroides, pasé unos
años muy tormentosos; me sentía por el suelo, las hormonas revueltas, los
nervios, la frustración de la enfermedad, entre otras cosas, y la que se
convirtió en mi amarga y triste compañera por más de siete años, la depresión.
En estos años dejé de existir; no
podía entender para qué había nacido una mujer inservible como yo. Es algo que
se aloja en el cuerpo, en la mente y en el alma y es tan horrible y oscuro,
que es imposible entender que tú como mujer puedas tener algún sentido o valor
en el mundo, o que alguien realmente pueda llegar a amarte, entenderte,
valorarte y ayudarte. Terminas por pensar que eres invisible, o una simple
basura que rueda en el piso. ¡Terrible,
no! ¿Te has sentido así?
Cuando por alguna causa entra la
depresión en nuestras vidas y la dejamos que sea ella la que nos maneje y le
entregamos todo el control de nuestro mundo, ella adquiere personalidad, porque
dejas de ser tú y ahora es ella la que manda. La depresión lo único que te hace
sentir es que estás derrotada y sin felicidad. Vives frustrada, como que no
sirves para nada y te pesa la existencia. Es como si una caminara muerta en
vida y sientes lástima de sí misma.
Es la invitada indeseable
que te perjudica la vida, tu hogar, el trabajo, el matrimonio, la familia,
amigos, destruye tu salud, tu valor y te manipula en todo lo que haces. Ella
tiene una personalidad perversa. Hoy en día se habla de depresión y la
normalizan; parece que ni Dios puede con ella, y te dicen que Elías y no sé
quién más se deprimió, o sea, te dan el permiso o el pañito de agua tibia para
que la abrases, perdón, pero no, tenemos que tomar decisiones firmes y estar convencidas de que con la ayuda de Dios seremos libres. Yo sufrí la clínica porque me sacaron la
tiroides y las paratiroides y la espiritual porque tantos años bajo una terrible depresión abrieron muchas
puertas para que muchos demonios me atormentaran. ¿Y sabes qué es lo más poderoso? Jesús me sanó
la clínica y destruyó y me liberó de la espiritual. Luego pasé por un proceso de sanidad interior.
No te dejes engañar, la depresión no es un imposible
para Dios. Cuando yo pensé que nada ni nadie podía quitarme de encima esta
maldición, se acercó a mí Jesús quien deseaba ayudarme; el Rey de Reyes y Señor de Señores, Cristo el médico Divino. Al principio
sentí miedo; era algo nuevo, extraño para mí, pero les puedo decir que la
"Mujer depresión" tenía más miedo que yo porque sabía que este era el
hombre de autoridad que la iba a sacar de mi vida, esto fue para mí un gran milagro.
Tomé la decisión de dejarlo
entrar en mi corazón, le entregué toda mi alma, quería conocerlo profundamente,
comencé a tener una vida a su lado, me refugié en su regazo y un buen día miré
hacia atrás, y vi lo que Jesús había sacado de mí, podía sentir la calma y la
recuperación, pero quedé profundamente sorprendida cuando busqué en mi interior
y ¡Taraaaannn! la depresión se había ido. Yo no hice nada; el poder del
Señor se encargó de ella; gracias a él fui totalmente libre de la depresión.
Quiero decirte que Jesús te ama, Él quiere y puede ayudarte y sanarte; no le creas nada de lo que te dice la depresión, cree la palabra de Dios y créele al Rey de Reyes. Él dio su vida por ti. Confía en que él se encargará de sanarte, liberarte, limpiarte, ayudarte; él te hará sonreír y te dará el descanso que necesitas.
La depresión no es un problema para el poder del Espíritu Santo, sea espiritual o sea natural, el Espíritu Santo te ayudará. No te entregues a la opresión y al temor, decídete entregarte en los brazos de Jesús, confía en él y él hará. Juan 8:36: "Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres".

Una vez mas queda demostrado que el unico que puede hacer una transformacion verdadera en nuestra vida es el Señor Jesus!!!
ResponderEliminarGloria a Dios!!!
Todos conocemos la historia de Jesus, yo te invito a que conozcas a Jesus el de la historia!!!!