viernes, 29 de noviembre de 2019

POR QUÉ LA VERDAD DE DIOS NOS HARÁ LIBRES

"Y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres" Juan 8:32

¿Te has preguntado alguna vez? ¿Qué verdad? ¿Y libres de qué?
La libertad para el ser humano es una cosa y para Dios es otra. La libertad para las personas siempre ha sido hacer lo que me venga en gana, cuando quiera, como quiera, donde quiera, con quien quiera y porque quiero.


Pregúntales a los medios de comunicación y a las redes sociales a ver si exagero. En estos tiempos extremos, incluso puedo decidir si soy hombre o mujer, o lo que sea, niño o adulto, grande o chica, y entre infinitas creencias del derecho que creo que tengo por ser libre, nos hemos metido en el delicado terreno de creer que tengo la libertad para decidir según lo que pienso, o creo, o me contaron. Por eso decimos saber quién es Dios y cómo es Dios, y qué le gusta y qué no. Y pues, ¿por qué no? También soy libre para decidir si Dios existe o no existe.
Entonces ¿Libertad o libertinaje? La libertad natural está llena de oscuridad y de maldad, en donde nosotros jugamos a ser dios; creyéndonos libres, cuando realmente somos esclavos y estamos hundidos en el fango.

Por otros ámbitos, en el mundo también se llama libertad no estar tras las rejas, el estado civil, libre para decidir el futuro, viajar, mudarse, salir de casa, libertad de expresión, libertad de los padres, libertad política y, entre otras, libertad de religión o clero.

 Ahora vamos a tratar de entender a qué libertad se refería Jesús, y es superinteresante y muy profundo y a la vez sencillo captar a qué se refería el Hijo de Dios cuando habló de libertad, de ser "libres". Era algo tan simple pero profundo al decir: ser "verdaderamente libres". Esto me hace pensar que hay una libertad que no es verdadera... Pero también nos dio la clave para alcanzar esa libertad; nos dijo que había una "Verdad" que haría al ser humano "libre": "... la verdad los hará libres".
¿Cuál verdad? ¿Y de quién o de qué nos liberta? "Y conoceréis la verdad"... ¿A quién debo conocer?
Pero Jesús explícita y claramente en todo nos da la respuesta: Su verdad vive, tiene nombre y es quien integralmente nos da la verdadera vida".


"Y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres" Está claro que todo ser humano necesita conocer esta verdad, que es la verdad de Dios para el mundo. Dios desea que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de su verdad; nos habla de verdades absolutas, y debemos prestar la máxima atención e interesarnos en la verdad de Dios y no en las opiniones y muchos conocimientos religiosos de los hombres, que aunque a veces se escuchan muy lindos, y son buenos, nos pueden mantener en una prisión de oscuridad, haciéndonos vivir en una catastrófica mentira.
La verdad: Jesús vino a este mundo con un propósito específico y firme: manifestarle al mundo su verdadera condición ante su creador, el amor del Padre y la única solución enviada por Dios para resolver el conflicto. Una verdad que me conduce a la verdadera libertad. Ahora prestemos atención porque Jesús mismo nos da la respuesta de quién es esa "Verdad" y expresa: "Yo soy el camino; y la VERDAD y la vida..".

Aquí podemos ver que la verdad no es una palabra, un concepto, una filosofía, una religión, una creencia o una enseñanza; la "verdad" es una "persona" Jesús. Vino como humano, caminó en la tierra, vivió, sonrió, lloró, padeció, obedeció al Padre y murió para dar vida y reconciliar a la creación con su único creador. Por eso en la Biblia podemos encontrar la guía para caminar en libertad.

La Biblia nos dice que nos libra:
Del pecado original que se manifiesta a la humanidad después de la caída de Adán.
Del derecho legal que ejerció Satanás en el ser humano después de desobedecer a Dios y pecar.
De la esclavitud al pecado en que Satanás sumergió a la creación de Dios,
De la muerte espiritual
De la perdición y opresión del alma
De la condenación eterna
Del rompimiento de la relación directa con el Padre
De la orfandad paterna espiritual
De la falta de valor y de identidad del ser humano
De las tinieblas espirituales
De las cárceles del alma
De la enfermedad
De la ruina, miseria y pobreza, material y del alma.
Nos libra de todo el dominio de las tinieblas
Nos libra del pacto con satanás
De los hombres
Cadenas y yugos de maldad
De la rebelión y rebeldía contra Dios
Nos libra de la muerte y el dolor eterno
Nos hace libres de la carne, para que ya no viva yo, sino que Cristo viva en mí. 

El nos hace libres para:
Que le adoremos
Le sigamos
Seamos hijos de Dios
Vivamos bajo su Gracia
Seamos discipulados por su Palabra
Vivamos en comunión con Dios
Seamos guiados por su Espíritu Santo
Seamos servidores
Redimidos y sanos
Seamos parte del cuerpo de Cristo
Para recibir dones y regalos espirituales
Coherederos juntamente con Cristo
Libres de la condenación eterna
Para tener identidad en Cristo Jesús
Para ser sus testigos
Para cumplir el propósito para el cual Dios nos diseñó desde antes de nacer.

La buena noticia: es que Jesús ya pagó ante el Padre la deuda que cada uno de nosotros debía pagar, y que nos robaba la libertad, es por eso que, para que ese pago sea extendido cada uno de nosotros  debemos decirle "SI a Jesús" y aceptarlo como tu Señor y Salvador, para que por medio de su sacrificio, amor, su poder y su autoridad pasemos de muerte a vida y recibamos de Dios Padre cada una de las bendiciones y beneficios que ganamos al arrepentirnos de todos nuestros pecados. 

Repite conmigo: Señor Jesús, hoy reconozco que solo tú me puedes hacer libre del pecado y de este mundo; tú eres la verdad y el camino que quiero y necesito seguir. Te pido que perdones todos mis pecados, y entres a mi corazón y seas mi Señor y Salvador; recibo a tu Santo Espíritu. En el nombre de Jesús. Amén.




No hay comentarios:

Publicar un comentario

DEJA AQUÍ TU COMENTARIO