Cansancio en la vida es lo que sobra
hoy. El mundo parece estar cansado y agotado. Vivimos en una especie de carrera
sin fin; todos los días tenemos que embarcarnos en una nueva meta, tenemos que
aprender de todo lo nuevo que, como avalancha, llega.
Nuevos pensamientos, nuevas
creencias, nuevos retos, películas, mentiras, reality, chismes. Guerras.
Malas noticias, peleas, presiones, desastres naturales, religión, problemas
familiares, enfermedad. Éxito, riquezas y más metas. La verdad, la mentira de
la vida. Dios, el diablo. El apocalipsis viene o no viene. El tiempo. La vida y
la muerte, segura de que un día llegará sin avisar.
Ahora, lleguemos a casa, a nuestro
refugio, y en ella muchas personas encuentran conflictos, peleas, desacuerdos,
separación, divorcio. Infidelidad, adulterio, pobreza, enfermedad, abandono,
desamor. Rebeldía, soberbia, egoísmo, deudas, abuso sexual, vicios,
frustración. Riquezas, abundancia, indiferencia, soledad. Éxitos, diversión,
trabajo, más trabajo y muchos sueños por cumplir. La verdad, la mentira, Dios y
el diablo. El apocalipsis, la vida que pasa y no la veo, la muerte segura que
llega sin avisar.
Individualmente, otros viven en
desamor, soledad, confusión, falta de identidad, sueños perdidos, dolor de
vivir, golpes, tristeza. Depresión, estrés, soledad. Envidia, inseguridad,
padres ausentes. Ira, enojo, rencor. Burlas, menosprecio, abandono, enfermedad.
Muchas frustraciones, insatisfacción personal, libertinaje, drogas, confusión.
No todo es así para todos, pero en la
vida de muchos, en el hogar e individualmente, viven cansados y eso le quita
sentido a nuestro paso por la tierra. Dicen que lo bueno no cansa, nadie se
queja de lo bueno, aunque hay cosas buenas que en los excesos se hacen malas y
traen consecuencias. El pecado cansa, seguirle el ritmo al mundo cansa, vivir
la vida loca cansa. Y aun vivir sin Dios un día te va a cansar y te va a
frustrar.
Hay un Dios y un Diablo, una verdad y
una mentira. Realmente se acerca el fin de los tiempos; la vida pasa frente a
nuestros ojos y no la sabemos aprovechar. Estamos distraídos, metidos en la
distracción y el consumo de la tecnología, en donde todos los días alguien
apuesta por ser visto, por salir del anonimato y poder ganar la aprobación y la
aceptación que le falta en su corazón al tener miles de "Me gusta".
Éxodo 33:14 "Y él dijo: Mi
presencia irá contigo, y te daré descanso." La diferencia que hace la
diferencia. Jesús nos advirtió: "En este mundo tendrán problemas,
aflicciones, pero confíen en mí, yo ya vencí". A Moisés se le presentaba
un gran reto; creo que nadie en este mundo ha tenido un reto como el suyo, y
problemas le sobraron, pero Moisés buscó la presencia de Dios.
La presencia de nuestro Dios en
nuestras vidas lo cambia todo. Transforma nuestro mundo, nuestros hogares,
familias. Nuestra vida, nuestros sueños. El día a día y aun nuestro futuro. Ya
no le tendremos miedo al mañana, ni al Apocalipsis, ni a la muerte. Un
comienzo, un resultado. Una decisión, una vida plena. Es cierto que, por causa
del pecado, no vivimos vidas estables y hay pruebas que enfrentar. Desde un
principio los conflictos son parte de la vida, pero bien es cierto que cuando
ponemos nuestra mirada en Dios y decidimos recibir a Jesucristo como nuestro
Señor y Salvador, las cosas cambian. La confianza no estará en nosotros mismos,
sino en el Señor.
Vamos a dejar de depender de la
aprobación de los demás porque sabemos que ya hemos sido aprobados por Dios y
eso es más que suficiente. Ya no vivimos de los sonidos y rumores del mundo,
sino del sonido de la voz de Dios por medio de su palabra. No estaremos en
medio de lo natural, sino de lo sobrenatural de Dios. No andaremos en el
pecado, sino que pedimos perdón por haberlos cometido y cambiamos el rumbo
porque hemos sido perdonados por nuestro Dios.
No más guerras en casa, sino paz,
restauración, amor, alegría, convivencia sana. No más divorcio, sino unión y
acuerdo. No buscamos ser servidos, sino servir a otros. Mas nunca nada se
tratará de mí, se tratará de aquel que dio su vida por mí, Jesús de Nazaret. Me
voy a olvidar de las promesas de los hombres, no las necesito, porque las
promesas de Dios me llenan, porque él no miente y es fiel en cumplir su
palabra. Comenta tu experiencia con la presencia de Dios.
Oración: "Señor Jesús, hoy te
pido que entres a mi corazón como Señor y Salvador. Perdona mis pecados. Te ruego traigas descanso a mi alma, a mi
familia, a mi casa. Creo que tu presencia estará conmigo". En el nombre de
Jesús. Amén.
Mateo 11:29 "Llevad mi yugo
sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y
hallaréis descanso para vuestras almas"
