Mostrando entradas con la etiqueta descansa en dios. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta descansa en dios. Mostrar todas las entradas

miércoles, 21 de febrero de 2024

MUJER NO TEMAS DIOS TE AYUDARÁ

 

Isaías 41:13 “Porque yo Jehová, soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo”

¿Cuántas veces en tu vida has tenido que pedir ayuda? ¿Cuántas han sido respondidas? Todos, aunque sea una vez en la vida, hemos necesitado que nos den una mano; sea sencillo, cotidiano o por una situación realmente difícil o de gravedad. Podemos decir que, en algunas ocasiones, dependiendo de qué, se hace un poco incómodo pedir ayuda, pero cuando la situación se pone color de hormiga, pues toca.

Dios nos ayuda en todo diariamente, lo entendamos o no. Dios es bueno con su creación. En este pasaje se presenta con toda autoridad y nos dice su identidad: "Yo Jehová, soy tu Dios" quien te "sostiene", como un cuidadoso padre a su delicada niña, dándonos a la vez una orden: "No temas", es decir que no hay razón alguna para temer; óyeme bien, Dios Todopoderoso, tu papá, está contigo, ¿lo puedes comprender? ¿Qué te está amenazando? ¿De qué tamaño es? No hay gigante, ni peligro alguno que pueda amedrentar, amenazar, apagar o callar a nuestro Dios, Soberano sobre la creación, con toda autoridad, en el cielo, en la tierra y debajo de ella. ¡No temas!, él dice que vendrá a ti personalmente: "Yo te ayudo"

Cuando creemos que no hay salida, y las circunstancias nos bloquean y nos oprimen, no debemos temer, sino clamar por su ayuda y su mano poderosa, por su intervención divina, por su misericordia hacia nosotras, por su amor de padre. Tú no lo sostienes a él, él te sostiene a ti por la mano derecha, así que no podrás salir de su seguridad; confía, él viene en tu ayuda.

Yo puedo dar fe de esto; no es escribir por escribir, o solo fe o motivación espiritual; tengo tiempo que no doy testimonio del poder de Dios en mi vida, así que voy a contarles que hace muchos años pasé por una situación en donde el enemigo me tenía completamente oprimida, aplastada; yo sentía que no tenía vida, y no sabía a quién le podía pedir ayuda.

Aún no asistía a una iglesia, y no tenía el conocimiento que tengo hoy, pero yo sabía que era un asunto espiritual, así que de una forma atroz los demonios me oprimían y estaba muy enferma; conocía muy poco de las escrituras y la verdad me creí perdida y sin esperanza. En ese tiempo, realmente pensé que los espíritus inmundos iban a acabar con mi vida, pero qué bueno que Dios lo ve todo, así que, sin un gran plan, ni palabras muy espirituales, aun sin saber, super desesperada, me paré en medio de la sala de mi casa, llorando y empecé a clamar a Dios: ¡Señor, ayúdame, no sé qué hacer, ni a quién recurrir, ten misericordia de mí Dios, y por favor ayúdame, necesito de tu ayuda! 

¿Qué creen ustedes que sucedió? Fui y busqué una biblia que estaba metida en una gaveta; me la había regalado mi hermano hacía muchos años. Yo misma estaba sorprendida de lo que estaba haciendo; la abrí y casi que todo eran jeroglíficos para mí. Pensé: "¿Quién lee esto? La verdad, no podía leer nada, pero mis ojos se posaron sobre este poderoso versículo que decía: Yo, Jehová, soy tu Dios, quien te sostiene de la mano derecha, y te dice: "No temas, yo te ayudo" Este fue un impacto para mí muy grande y hasta me asusté y comencé a llorar en un rincón; no hay que ser muy espiritual para entender que Dios estaba hablando conmigo, contestando mi petición de ayuda, mi clamor y revelándome su Deidad, paternidad, amor, poder y cuidado. Yo amo este versículo. Quiero decirte que Dios sí escucha nuestras oraciones.

¿Cómo terminó la historia? Maravillosamente, bien, me aprendí el versículo y lo recitaba de día y de noche; lo hice mío. Un tiempo después cesó la opresión y podía dormir, respirar, ver la luz; sentía una paz que nunca había tenido, estaba alegre, y la verdad es que no entendía nada, pero el Señor me había librado de las garras del enemigo y destruyó todos sus planes para hacerme daño a mí y a mi familia. El Señor es bueno y poderoso en gran manera. ¡Aleluya! 

¿Qué situación se le puede salir a Dios de las manos? ¡Ninguna! Dios todo lo sabe, todo lo puede y todo lo ve. Y cuando confiamos ciegamente en él, su mano poderosa nos ayudará y tendremos una respuesta favorable que nos librará de cualquier situación y de toda opresión satánica que estemos enfrentando y que amenace nuestras vidas, nuestras familias, nuestros bienes, nuestra integridad, nuestra salud, la economía, nuestra vida espiritual, una carencia, la soledad, una desesperación, un vicio, una adicción, un vacío existencial, un dolor del pasado, una perdida, en fin, Jesucristo nos advirtió que "En este mundo tendremos aflicciones" Pero nosotras debemos confiar en él, la vida está hecha de retos, los problemas son parte de la vida, pero Dios en su infinita misericordia está listo para acudir a nuestro clamor de auxilio, por amor y por la gracia de Cristo Jesús.

 Si hoy tú decides confiar en el Señor y pedirle que te ayude en tu situación, te tengo muy buenas noticias: él vendrá a ti para socorrerte, darte una salida y llenarte de su paz. Confía y descansa en él; si lo hizo conmigo, lo hará contigo.

Su poderosa ayuda es la ayuda que todos necesitamos. No temas, ríndete ante él, déjalo hacer la obra, acepta su voluntad, déjate guiar por el mover de su Espíritu; recuerda que vas tomada de la mano de tu padre que te ama.

Oremos: Señor Jesús, gracias por tu amor y por tu misericordia; sé que la mejor decisión es confiar en ti. Tu ayuda es lo que más necesito en estos momentos; confío en que me defenderás y me ayudarás. Te ruego que no sueltes mi mano; solo contigo podré soportar esta tormenta y salir ilesa. No temeré, estoy con el Todopoderoso y el enemigo no me podrá vencer; pongo todo en tus manos y espero confiada en ti. No te soltaré, veré tu bondad y tu amor de padre me cuidará.

Cuéntanos cómo Dios te ha ayudado en tu caminar con él.


martes, 28 de marzo de 2017

DESCANSA EN LA PRESENCIA DE DIOS

Éxodo 33:14 "Y él dijo: Mi presencia irá contigo, y te daré descanso."

Cansancio en la vida es lo que sobra hoy. El mundo parece estar cansado y agotado. Vivimos en una especie de carrera sin fin; todos los días tenemos que embarcarnos en una nueva meta, tenemos que aprender de todo lo nuevo que, como avalancha, llega.

Nuevos pensamientos, nuevas creencias, nuevos retos, películas, mentiras, reality, chismes. Guerras. Malas noticias, peleas, presiones, desastres naturales, religión, problemas familiares, enfermedad. Éxito, riquezas y más metas. La verdad, la mentira de la vida. Dios, el diablo. El apocalipsis viene o no viene. El tiempo. La vida y la muerte, segura de que un día llegará sin avisar.

Ahora, lleguemos a casa, a nuestro refugio, y en ella muchas personas encuentran conflictos, peleas, desacuerdos, separación, divorcio. Infidelidad, adulterio, pobreza, enfermedad, abandono, desamor. Rebeldía, soberbia, egoísmo, deudas, abuso sexual, vicios, frustración. Riquezas, abundancia, indiferencia, soledad. Éxitos, diversión, trabajo, más trabajo y muchos sueños por cumplir. La verdad, la mentira, Dios y el diablo. El apocalipsis, la vida que pasa y no la veo, la muerte segura que llega sin avisar.

Individualmente, otros viven en desamor, soledad, confusión, falta de identidad, sueños perdidos, dolor de vivir, golpes, tristeza. Depresión, estrés, soledad. Envidia, inseguridad, padres ausentes. Ira, enojo, rencor. Burlas, menosprecio, abandono, enfermedad. Muchas frustraciones, insatisfacción personal, libertinaje, drogas, confusión.

No todo es así para todos, pero en la vida de muchos, en el hogar e individualmente, viven cansados y eso le quita sentido a nuestro paso por la tierra. Dicen que lo bueno no cansa, nadie se queja de lo bueno, aunque hay cosas buenas que en los excesos se hacen malas y traen consecuencias. El pecado cansa, seguirle el ritmo al mundo cansa, vivir la vida loca cansa. Y aun vivir sin Dios un día te va a cansar y te va a frustrar.

Hay un Dios y un Diablo, una verdad y una mentira. Realmente se acerca el fin de los tiempos; la vida pasa frente a nuestros ojos y no la sabemos aprovechar. Estamos distraídos, metidos en la distracción y el consumo de la tecnología, en donde todos los días alguien apuesta por ser visto, por salir del anonimato y poder ganar la aprobación y la aceptación que le falta en su corazón al tener miles de "Me gusta".

Éxodo 33:14 "Y él dijo: Mi presencia irá contigo, y te daré descanso." La diferencia que hace la diferencia. Jesús nos advirtió: "En este mundo tendrán problemas, aflicciones, pero confíen en mí, yo ya vencí". A Moisés se le presentaba un gran reto; creo que nadie en este mundo ha tenido un reto como el suyo, y problemas le sobraron, pero Moisés buscó la presencia de Dios.

La presencia de nuestro Dios en nuestras vidas lo cambia todo. Transforma nuestro mundo, nuestros hogares, familias. Nuestra vida, nuestros sueños. El día a día y aun nuestro futuro. Ya no le tendremos miedo al mañana, ni al Apocalipsis, ni a la muerte. Un comienzo, un resultado. Una decisión, una vida plena. Es cierto que, por causa del pecado, no vivimos vidas estables y hay pruebas que enfrentar. Desde un principio los conflictos son parte de la vida, pero bien es cierto que cuando ponemos nuestra mirada en Dios y decidimos recibir a Jesucristo como nuestro Señor y Salvador, las cosas cambian. La confianza no estará en nosotros mismos, sino en el Señor.

Vamos a dejar de depender de la aprobación de los demás porque sabemos que ya hemos sido aprobados por Dios y eso es más que suficiente. Ya no vivimos de los sonidos y rumores del mundo, sino del sonido de la voz de Dios por medio de su palabra. No estaremos en medio de lo natural, sino de lo sobrenatural de Dios. No andaremos en el pecado, sino que pedimos perdón por haberlos cometido y cambiamos el rumbo porque hemos sido perdonados por nuestro Dios.

No más guerras en casa, sino paz, restauración, amor, alegría, convivencia sana. No más divorcio, sino unión y acuerdo. No buscamos ser servidos, sino servir a otros. Mas nunca nada se tratará de mí, se tratará de aquel que dio su vida por mí, Jesús de Nazaret. Me voy a olvidar de las promesas de los hombres, no las necesito, porque las promesas de Dios me llenan, porque él no miente y es fiel en cumplir su palabra. Comenta tu experiencia con la presencia de Dios.

Oración: "Señor Jesús, hoy te pido que entres a mi corazón como Señor y Salvador. Perdona mis pecados.  Te ruego traigas descanso a mi alma, a mi familia, a mi casa. Creo que tu presencia estará conmigo". En el nombre de Jesús. Amén.

Mateo 11:29 "Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas"