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lunes, 20 de octubre de 2025

EL BIEN Y LA MISERICORDIA ME SEGUIRÁN

 


Salmo 23:6 Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, Y en la casa de Jehová moraré por largos días.

Creo que, todos en algún momento hemos declarado esta oración: “el bien y la misericordia de Dios me persiguen todos los días de mi vida

Pero, ¿a que se refiere con "El bien y la Misericordia"? Por un lado, he escuchado que el “bien y la misericordia” son dos ángeles que te producen el bien y la misericordia de Dios. Y por otro lado, dicen que el bien se refiere a la bondad, la generosidad y las bendiciones que Dios te provee cada día. 

Es todo lo bueno que experimentamos en la vida, como la salud, la provisión, las relaciones, la alegría, la paz etc, y cómo estas se estacionan en tu vida. Y la Misericordia la entendemos como el amor incondicional, la compasión y el perdón de Dios. Es su gracia, su capacidad de perdonar nuestros errores y de darnos nuevas oportunidades mientras caminamos en él y con él.

"Me seguirán todos los días de mi vida": Esto significa que el bien y la misericordia de Dios nos acompañarán constantemente, cada hora, cada minuto, a donde vaya y en cada momento de nuestra existencia. No importa si estamos en pruebas o pasando circunstancias duras, la palabra dice que: "Para los que aman a Dios, todas las cosas nos ayudan a bien". Y todos los días se refiere a una presencia constante, no ocasional.

"En la casa de Jehová moraré por largos días": Casa de Jehová, su presencia en la tierra, en su iglesia, al lugar de adoración, la koinonía con nuestros hermanos, en nuestra vida y la vida eterna con Dios. También "casa de Jehová" puede referirse o simbolizar la vida en comunión con Él para siempre; somos nosotros habitando en él, en su Reino en la tierra. Y la palabra “ciertamente”, nos asegura que es una determinación que es puntual y verdadera.

David, nos habla de fe y así la declara dándonos testimonio de su confianza en Dios. El salmista reconoce que el bien y la misericordia de Dios son constantes en su vida, y que él anhela vivir en el amor, en la misericordia y en la presencia de Dios cada día y para siempre.

Jesús de Nazaret nos dijo que el Consolador, su Espíritu, estaría con nosotros todos los días y hasta el fin del mundo. Él nos ayudaría, enseñaría y nos revelaría toda su verdad; para mí, esto es parte del bien y la misericordia de nuestro Padre Celestial. Es parte de su amor, fidelidad y su bondad. Por ello, así como David lo proclama, yo lo proclamaré, creyendo en fe que su bien me sigue y en gratitud me regocijaré y lo exaltaré por sus bondades, en su casa y con todos mis hermanos en Cristo Jesús. 

Dios es bueno, por eso hoy estoy más segura que en cualquier época de mi vida, y después de tantos procesos y pruebas, que el bien y la misericordia de Dios me han seguido y me han alcanzado. Así mismo, te animo a que tengas fe y a que lo creas con todo tu corazón y lo declares como el salmista David, porque tu Padre es bueno y te ama con amor eterno, sus misericordias para ti han sido nuevas cada mañana y su bien te ha sustentado cada día. ¡Gloria a Dios!


Puedes continuar leyendo la Serie del Salmo 23 en estos enlaces: 

Unges mi Cabeza con Aceite 

Aderezas Mesa delante de Mi

Jehová es mi Pastor

Confortará mi Alma

Tu Vara y tu Cayado me Infunden Aliento

Aunque Ande en Valle de Sombra y de Muerte


Yubisai Suniaga Rada

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