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lunes, 20 de octubre de 2025

EL BIEN Y LA MISERICORDIA ME SEGUIRÁN

 


Salmo 23:6 Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, Y en la casa de Jehová moraré por largos días.

Creo que, todos en algún momento hemos declarado esta oración: “el bien y la misericordia de Dios me persiguen todos los días de mi vida

Pero, ¿a que se refiere con "El bien y la Misericordia"? Por un lado, he escuchado que el “bien y la misericordia” son dos ángeles que te producen el bien y la misericordia de Dios. Y por otro lado, dicen que el bien se refiere a la bondad, la generosidad y las bendiciones que Dios te provee cada día. 

Es todo lo bueno que experimentamos en la vida, como la salud, la provisión, las relaciones, la alegría, la paz etc, y cómo estas se estacionan en tu vida. Y la Misericordia la entendemos como el amor incondicional, la compasión y el perdón de Dios. Es su gracia, su capacidad de perdonar nuestros errores y de darnos nuevas oportunidades mientras caminamos en él y con él.

"Me seguirán todos los días de mi vida": Esto significa que el bien y la misericordia de Dios nos acompañarán constantemente, cada hora, cada minuto, a donde vaya y en cada momento de nuestra existencia. No importa si estamos en pruebas o pasando circunstancias duras, la palabra dice que: "Para los que aman a Dios, todas las cosas nos ayudan a bien". Y todos los días se refiere a una presencia constante, no ocasional.

"En la casa de Jehová moraré por largos días": Casa de Jehová, su presencia en la tierra, en su iglesia, al lugar de adoración, la koinonía con nuestros hermanos, en nuestra vida y la vida eterna con Dios. También "casa de Jehová" puede referirse o simbolizar la vida en comunión con Él para siempre; somos nosotros habitando en él, en su Reino en la tierra. Y la palabra “ciertamente”, nos asegura que es una determinación que es puntual y verdadera.

David, nos habla de fe y así la declara dándonos testimonio de su confianza en Dios. El salmista reconoce que el bien y la misericordia de Dios son constantes en su vida, y que él anhela vivir en el amor, en la misericordia y en la presencia de Dios cada día y para siempre.

Jesús de Nazaret nos dijo que el Consolador, su Espíritu, estaría con nosotros todos los días y hasta el fin del mundo. Él nos ayudaría, enseñaría y nos revelaría toda su verdad; para mí, esto es parte del bien y la misericordia de nuestro Padre Celestial. Es parte de su amor, fidelidad y su bondad. Por ello, así como David lo proclama, yo lo proclamaré, creyendo en fe que su bien me sigue y en gratitud me regocijaré y lo exaltaré por sus bondades, en su casa y con todos mis hermanos en Cristo Jesús. 

Dios es bueno, por eso hoy estoy más segura que en cualquier época de mi vida, y después de tantos procesos y pruebas, que el bien y la misericordia de Dios me han seguido y me han alcanzado. Así mismo, te animo a que tengas fe y a que lo creas con todo tu corazón y lo declares como el salmista David, porque tu Padre es bueno y te ama con amor eterno, sus misericordias para ti han sido nuevas cada mañana y su bien te ha sustentado cada día. ¡Gloria a Dios!


Puedes continuar leyendo la Serie del Salmo 23 en estos enlaces: 

Unges mi Cabeza con Aceite 

Aderezas Mesa delante de Mi

Jehová es mi Pastor

Confortará mi Alma

Tu Vara y tu Cayado me Infunden Aliento

Aunque Ande en Valle de Sombra y de Muerte


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jueves, 9 de octubre de 2025

JEHOVÁ ES MI PASTOR

 


Salmo 23:1 “Jehová (YHWH) es mi pastor”.

Desde que tengo uso de memoria, siempre escuché que el nombre de Dios era “Jehová”, Dios único, creador de la humanidad, por quien inicio el mundo y la fe cristiana, ya que es Padre de Jesucristo el Salvador. No obstante, cuando llegamos a la fe, leemos las escrituras, escuchamos sermones y eso nos ayuda a aprender muchas cosas más del poderoso nombre de Dios, conociendo también que, tiene muchos otros nombres compuestos. 

Su nombre tiene un significado muy pero muy profundo. Hoy, con tanto conocimiento hay controversias del significado y de cuál es su verdadero nombre según el idioma original. Entonces, vamos a tratar, con sencillez, y en nuestro idioma, de entender un poco del nombre de nuestro Dios y del poder que posee.

También es importante saber porque le decimos “Dios”, y esta palabra se refiere a un “Ser Supremo” y tiene sus raíces en la palabra latina “deus”, que está conectada a un antiguo concepto indoeuropeo que significa "brillo" o "luz". En la biblia el nombre Elohim, se traduce como "Dios" y en él se refleja la majestad y el poder del Creador del universo. Cuando se habla del “Dios de Israel” marca Soberanía y es presentado como el único Dios verdadero.

El nombre Jehová es un nombre adaptado a nuestro idioma, proviene de las letras hebreas YHWH, sin vocales, que se consideran el tetragrámaton. Su significado se traduce comúnmente como "Él será", "Él es" y "Él fue", lo que refleja la eternidad y la inmutabilidad de Dios. Según las escrituras y el idioma hebreo, este es el nombre del Dios Creador de la humanidad, de todas las cosas y quien las sustenta. Ahora, YHWH (Jehová) La Biblia Reina Valera traduce este nombre comúnmente como "Yo soy el que soy" e igual representa la eternidad y la inmutabilidad de Dios, llenándolo todo. Al invocar y proclamar su nombre, los creyentes reconocen su soberanía, amor, paternidad y fidelidad. Isaías 42:8: "Yo soy Jehová. Ese es mi nombre; y a ningún otro daré yo mi propia gloria." Su nombre resalta su grandeza, así como su deseo de ser reconocido y adorado.

Salmos 68:4: "Canten a Dios, canten salmos a su nombre; aclamen a quien cabalga sobre las nubes, y regocíjense en su presencia. ¡Su nombre es el Señor!" Aquí se nos invita a alabar y glorificar el nombre de Dios, reconociendo su grandeza y majestad.

Éxodo 20:7: "No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque Jehová no dará por inocente al que tome su nombre en vano." Este versículo enfatiza la reverencia que debemos tener hacia el nombre de Dios y la seriedad de su uso.

Hay poder en su nombre. Jehová es reconocido como el Dios Todopoderoso. Su poder se manifiesta en la creación del mundo, en los milagros realizados a través de los profetas, la palabra profética junto a su cumplimiento y en la redención de toda la humanidad. Este poder es una garantía de que él puede cumplir todas sus promesas y propósitos, mostrando que no hay nada imposible para Él. El nombre de Jehová también simboliza una relación íntima y personal con su pueblo. A lo largo de la Biblia, Jehová se presenta como un Dios que se preocupa por sus seguidores, por sus hijos, por eso los guía y los protege. Su cercanía invita a los creyentes a confiar en Él con todo su corazón y a buscar su dirección para vivir sus vidas.

Nombres compuestos de Dios: Sus nombres compuestos nos muestran su nombre con uno de sus muchos atributos. Veamos cinco de estos nombres.

Jehová-Jireh: Significado: "El Señor proveerá". Génesis 22:14, cuando Dios le provee un carnero a Abraham como sacrificio en lugar de Isaac. Hoy también nos provee.

Jehová-Rapha: Significado: "El Señor que sana". Éxodo 15:26, donde Dios promete sanación a su pueblo. Hoy también nos sana.

Jehová-Nissi: Significado: "El Señor es mi estandarte". Éxodo 17:15, después de la victoria de Israel sobre Amalec. Hoy nos da el triunfó y levantamos bandera.

Jehová-Shalom: Significado: "El Señor es paz". Jueces 6:24, cuando Gedeón construye un altar al Señor después de recibir una promesa de paz. Hoy también nos da la paz que sobrepasa todo entendimiento.

Jehová-Sabaoth: Significado: "El Señor de los ejércitos". Este nombre enfatiza el poder de Dios como líder de los ejércitos celestiales y se utiliza en varios pasajes, como por ejemplo en 1 Samuel 1:3. Hoy Dios pelea por ti y por mí y destruye toda obra de nuestros enemigos.

Sus nombres compuestos reflejan diferentes aspectos del carácter y de la naturaleza de Dios, mostrando que él se manifiesta a su pueblo según su necesidad, dándole provisión, sanación, protección, paz y mostrando su poder, su justicia y mucho más.

También vemos que el uso del nombre de Jehová en la adoración y la oración es un acto de fe que fortalece la relación entre Dios y sus seguidores, recordándoles su fidelidad, sus promesas y amor. Estos puntos destacan la importancia del nombre de Jehová en la vida espiritual de los creyentes, así como su eterno poder y propósito en el mundo y fuera de él.

Esto es solo un poco de lo que es nuestro Dios, Omnisciente, Omnipresente y Omnipotente. En sus manos estamos y de él somos. En este tiempo aprendemos de él por medio de las escrituras y por la revelación del Espiritu Santo, quien nos muestra su poder deidad y misericordia. Jesús de Nazaret es su imagen visible y por medio de quien él hizo la muestra de amor más grande para la humanidad. Juan 3.16 dice. “porque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su hijo unigénito para que todo el que cree en él no se pierda más tenga vida eterna.

“Más a todos los que creyeron en su nombre (Jesús) les dio potestad de ser hechos HIJOS de Dios”

Este es tan solo una pequeña reseña de lo que significa el nombre de nuestro Dios. Nuestro Abba Padre. Ese fue el que David dijo en el Salmo 23:1 “Jehová es mi pastor” Solo quiero que entendamos quien es ese que nos pastorea y nos cuida. Dios Eterno, Dios de amor Dios de pactos. Y es por medio del poder de su amor, de su bondad, de su provisión, de su fidelidad y por el poder de su nombre y misericordia que le amamos, le servimos y en él estamos. ¡Gloria a Dios!


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Unges mi Cabeza con Aceite 

Aderezas Mesa delante de Mi

El Bien y la Misericordia me Seguirán

Confortará mi Alma

Tu Vara y tu Cayado me Infunden Aliento

Aunque Ande en Valle de Sombra y de Muerte


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lunes, 29 de septiembre de 2025

UNGES MI CABEZA CON ACEITE


Salmos 23:5 “Unges mi cabeza con aceite…”

Estoy segura de qué, muchas de ustedes han experimentado o han escuchado sobre ungir la cabeza. En la biblia, este acto fue meticulosamente ordenado por Dios a Moisés, para que ungiera a Aarón y a sus hijos para apartarlos para su servicio. Es entonces Aarón, la primera persona a quien se le unge la cabeza, ya que, él fue escogido como el primer sumo sacerdote del pueblo de Israel. 

Esta historia está en Éxodo 29:7. La unción con aceite tenía un profundo significado, ya que, con ella, eras consagrado, apartado, dedicado para el servicio a Dios. Ella también simboliza la presencia del Espíritu Santo en el creyente y la autoridad delegada por Dios para un oficio.

David dice: “unges mi cabeza” La cabeza en la biblia representa la identidad, el ser completo, la dignidad, el centro de mando de una persona. Este acto era una práctica común en el pueblo de Dios. Con ella también se marca el honor, la hospitalidad y el cuidado. Así como, representa la bendición y el favor de Dios sobre la vida del que es ungido. Destaca el ser escogido sobre todos para una misión, así lo muestran las escrituras cuando los profetas ungían a los sacerdotes y a los reyes.

El aceite era preparado de una forma específica. Dios instruyó a Moisés en Éxodo 30 para crear el aceite de la santa unción con ingredientes específicos y proporciones exactas, para obtener un “aceite sagrado” para ungir también lo material, como el Tabernáculo, el arca, y todos los utensilios del templo. El aceite, como ya mencioné, es símbolo de la presencia del Espíritu, y representa la santidad, la sanidad, la prosperidad y la alegría. Ungir la cabeza con aceite es una señal de unción divina, protección y respaldo sobre una persona.

David amaba a Dios y él en el Salmo 23 nos habla de la cercanía y el cuidado que nosotros podemos tener con Dios y la de Dios con nosotros. En el Nuevo Pacto por causa de Jesús, vemos la unción de una forma más espiritual, somos honrados por él, bendecidos y proveídos en todas las cosas. El Espíritu Santo nos sella, nos unge, nos bautiza y nos aparta para buenas obras. El libro de Santiago dice que, podemos ungir a los enfermos y estos serán sanados. Jesús, el Mesías, es el ungido de Dios. Y Juan nos dice que nosotros tenemos la “Unción del Santo”, hemos sido consagrados y completamente apartados para nuestro Dios. Somos sus hijos amados. Él a ungido nuestra cabeza con su aceite santo. Suyo somos. ¡Amén!


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 Jehová es mi Pastor

Aderezas Mesa delante de Mi

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miércoles, 24 de septiembre de 2025

ADEREZAS MESA DELANTE DE Mí

 


Salmo 23:5 "Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores…"

No sé, como te imaginas una escena así, quizás veas a Dios arreglando una mesa esplendida con todo lo mejor para ti, y tus enemigos físicos y espirituales enfrente de ella mirando, llenos de odio, y crujiendo los dientes. Vamos a tratar de ver en su contexto como puede ser esa escena.

La palabra: “Aderezas” en hebreo, implica un significado mucho más profundo que simplemente poner comida en una mesa, sugiere también que se pone todo en orden, bien arreglado y embellecido. Es una mesa real, un banquete abundante con todos los adornos y utensilios necesarios para un rey.

Esto nos dejar ver que, Dios prepara un banquete o una mesa de provisión para cada uno de sus hijos, haciéndole una honra pública, porque según el versículo, esto no sucede en lo secreto, sino frente, a la vista de tus enemigos o de aquellos que te persiguen. Los que te inventan falsos testimonios, te calumnian, te angustian, te atormentan, ellos estarán presentes observando la honra que Dios te va a hacer.

Pero, aquí también podemos ver la protección Divina, la protección que Dios ofrece a sus hijos. Incluso cuando estamos enfrentando desafíos, adversidades, enfermedades, tragedias. Dios nos asegura que él nos provee un lugar seguro y nos está cuidando. Esto nos certifica que no estamos solos en ninguna de nuestras luchas, él no nos abandonará, no nos dejará, su amor y paternidad nos provee protección ante las pruebas y ante la oscuridad.

La “mesa” es un lugar de provisión, alimento, reunión. Está simboliza la comunión, el pacto, la hospitalidad de Dios. Es un lugar sagrado de conexión con lo divino, donde se recibe y se comparte la bendición que el eterno nos a dado. Es provisión y saciedad, no solo en lo natural sino también en lo espiritual. Es palabra, fe, el pan y el vino, poder, las "Buenas Nuevas". Es Cristo a la mesa, son las Bodas del Cordero. Entonces “Aderezar mesa" implica una especie de celebración y un acto de victoria amenizado por Dios. Por medio de Jesús podemos experimentar la paz y la abundancia, incluso en presencia de aquellos que intentan hacernos caer, hacernos mal o daño. Estas palabras de David nos dan seguridad y nos afirman a saber que el mal, ni satán, ni los hombres, ni las circunstancias, ni los errores, tienen la última palabra de nuestras vidas.

Los "angustiadores" son personas u otras entidades que traen opresión, dolor, calamidad, aflicción y ansiedad a la vida del creyente, buscando siempre desviarla del camino y de la verdad de Dios. Por eso, cada día debemos buscar más y más de la presencia de nuestro Padre. El hecho de que Dios prepare la mesa "delante de mí" me muestra su cercanía y su constante presencia en mi vida. Solo en él encontramos consuelo, fortaleza y dirección, sin importar lo que suceda, somos parte de su cuerpo y de su grey. Su protección divina estará sobre mí y ahuyentará a quienes quieren hacerme daño. 

Así que, esta escena, nos apunta a que hemos vencido a nuestros enemigos, pero también debemos reafirmarnos, porque esto provocará a nuestros angustiadores y buscarán la forma de hacernos caer. Por eso debemos permanecer siempre en su presencia. Pero, no solo es eso, al preparar la mesa en presencia de nuestros angustiadores, Dios también muestra su poder, autoridad y su respaldo sobre nuestras vidas, propósito y sobre nuestro linaje. Esta es una forma de demostrarle al enemigo y a los que nos persiguen que, Él está en control y que nada puede separarnos de su amor y cuidado. Es una declaración audaz de fe y confianza que nos hace el cielo. Nosotras debemos ser humildes y rendirnos ante el cuidado de nuestro Padre.

Por ende, podemos corroborar, que habrá abundancia y tendremos la bendición de Dios en nuestra mesa. Todo esto es un símbolo de abundancia y bendición para sus hijos. Dios nos ofrece más de lo que necesitamos, abundantemente e incluso en los momentos más difíciles. Él proveerá. Y nos invita por medio de Cristo Jesús a disfrutar de su provisión y a experimentar la alegría y la paz que solo él nos puede dar. El Espíritu Santo nos hará disfrutar y vivir las grandezas de nuestro Padre Eterno. 

Recibe hoy la mesa real. Siéntate porque el banquete está servido. Tu Dios ha preparado para ti y para los tuyos un gran agasajo y Jesús está a la mesa. "Nada nos podrá separar de su amor" ¡Aleluya!

Salmo 23:5 (DHH) dice: "Me has preparado un banquete ante los ojos de mis enemigos…”


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 Jehová es mi Pastor

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martes, 23 de septiembre de 2025

EL BIEN Y LA MISERICORDIA ME SEGUIRÁN

 


Salmo 23:6 "Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida; y en la casa de Jehová moraré por largos días."

El versículo comienza diciendo: "Ciertamente" esta palabra enfatiza una verdad o una promesa, indicando que algo es seguro, indudable, o de absoluta certeza. Podemos ver una hermosa y poderosa afirmación, de lo que es la presencia constante del bien y de la misericordia de nuestro Dios en nuestras vidas. Por eso tenemos que proclamar la palabra de Dios con fe, creyendo que es una verdad irrefutable y verdadera para los hijos de Dios.

David nos habla de lo que es la Presencia Constante de la misericordia y el bien de Dios, no se trata de tenerla en momentos pasajeros; el bien y la misericordia nos acompañarán todos los días y en todo tiempo. Esto nos recuerda que, sin importar las circunstancias, los problemas, la persecución, la escases o las pruebas, siempre podemos contar con Su presencia, su amor y su bondad.

Así podemos ver que la misericordia de Dios nos ofrece la oportunidad cada día de ser restaurados y perdonados. No importa cuántas veces fallamos, su misericordia no nos abandona, sino que nos da la esperanza y la fuerza para que tengamos un nuevo comienzo y la posibilidad de siempre levantarnos y seguir creciendo en él, para poder llegar a la estatura del varón perfecto que es Cristo Jesús.

El Espíritu Santo nos guía en la vida, su voluntad es buena, agradable y perfecta para mí, por eso Dios nos guía en nuestras decisiones y acciones, para que cada instante de nuestras vidas veamos su amor llevándonos de la mano y guiándonos por el buen camino.

En la casa de Jehová moraré por largos días” Eso es lo que Dios quiere, que permanezcamos en su casa, en donde nos reuniremos con nuestros hermanos y escuchemos sus promesas de Vida Eterna. Cuando buscamos y vivimos en la presencia de Dios, tenemos una perspectiva más amplia sobre nuestras vidas y lo que somos y esto nos motiva a vivir llenas de fe y gratitud. Tendremos seguridad y confianza en el Señor, tanto en esta vida como en la eternidad. En su casa podemos disfrutar de su bien, protección y bondad.

Para nosotras las que ya hemos creído en Cristo, esta promesa nos anima y nos revela como la misericordia de nuestro Padre eterno, no solo nos proveerá un hogar eterno en el cielo, sino que nos promete bendiciones y cuidados terrenales, y su sabiduría que nos permitirá conocer más de su palabra. Implica vivir cada día con una buena actitud, y con un corazón que busca y permanece firme en la presencia del Señor, reflejando siempre una vida de adoración y dependencia.

Por eso, hoy creo con todo mi corazón que, “El bien y la misericordia de Dios me seguirán cada día”. Prepárate, porque a donde quiera que vayas, su bien, su propósito, sus bendiciones, su amor, su protección, te seguirán y te alcanzarán. En el nombre poderoso de Cristo Jesús. ¡Amén!


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Jehová es mi Pastor y Nada me Faltará

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Tu Vara y tu Cayado me Infunden Aliento

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lunes, 15 de septiembre de 2025

TU VARA Y TU CAYADO ME INFUNDEN ALIENTO


Salmo 23:4 “… Tu vara y tu cayado me infunden aliento".

Este versículo comienza así: "Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré", y ya hablamos de esta parte, y recordaremos que es la total confianza de David en que Dios estaba con él. Pero sigue diciendo: “Tu vara y tu cayado me infunden aliento”. Esto representa la presencia y la intimidad plena en la protección divina, en momentos de angustia y de aflicción extrema, como lo era para David ese valle de sombra y muerte.

Pero estas parecen ser dos especies de herramientas que le producen aliento al salmista en este momento tan difícil. Y ellas son: “La vara y el cayado”, los cuales le dan aliento; el “aliento” representa la vida que Dios nos da. Veamos sobre la vara y el cayado.

La vara representada en la Biblia como un símbolo de autoridad y protección. Era usada por los pastores para defender al rebaño de sus enemigos, como, por ejemplo, lobos, serpientes, osos, coyotes, perros salvajes, etc. Simbólicamente representa el poder de Dios para protegernos del mal.

La vara. Éxodo 14:16 – Moisés y el Mar Rojo. “Y tú, alza tu vara, y extiende tu mano sobre el mar, y divídelo…”

Dios le da a Moisés la vara como un instrumento de poder y es cuando, atendiendo la voz de Dios, Moisés, el pueblo y aun quienes los perseguían, pudieron ver uno de los milagros más extraordinarios y poderosos que presenció Israel, y esto fue la abertura o división del mar Rojo. La vara nos da un simbolismo o una representación de la autoridad divina delegada por Dios para proteger y liberar a su pueblo de sus enemigos.

El cayado es un símbolo de guía y cuidado. Es una especie de bastón largo, con una curva en la punta, y este servía y aún es usado para guiar un rebaño, corregirlo con suavidad o alejarlo del peligro. Puede representar el amor y la guía pastoral que Jesús de Nazaret nos da, su consuelo y orientación.

El cayado: En Miqueas 7:14 dice: “Apacienta a tu pueblo con tu cayado, el rebaño de tu heredad…”

Miqueas pide a Dios que guíe y cuide a su pueblo como un pastor a sus ovejas, propiedad suya. Esto nos recuerda la primera frase de David en este Salmo: “Jehová es mi pastor, nada me faltará…” David nos confirma que su pastor le da sustento y protección, así como tiene disciplina y autoridad sobre sus hijos. También el cayado es usado para marcar el ritmo, controlar la dirección y es útil a la hora de contar y separar las ovejas.

En un sentido bíblico, representa la fuerza, la guía y la corrección que Dios hace a sus hijos. Este cayado representa el Espíritu Santo, que nos guía con amor y consuelo, y es un instrumento con el que puede rescatarnos de situaciones peligrosas y traernos de vuelta al camino, no con fuerza, sino con su Espíritu. Así que el cayado es un símbolo de guía amorosa que Dios da a su pueblo.

¿Cuántas de nosotras podemos decirle al Señor?: “Tu vara y tu cayado me han infundido aliento”. El Espíritu Santo está con nosotras; Jesús nos delegó autoridad y es como esa “vara”, pero en nuestra boca; es el poder de la palabra y con ella nos cuida de toda asechanza y destruye todos los planes del maligno. Así como con su cayado, nuestro pastor nos guía con amor, pero también nos corrige o nos hace un llamado de atención cuando nos estamos desviando o alejándonos del rebaño que es su iglesia, su cuerpo. ¿Qué hace la diferencia? Su poderosa presencia, el Espíritu del Señor en nuestras vidas. Por eso él escribe y reconoce que nada le pasará: “porque tú <Dios> estarás conmigo”. ¡Aleluya!

"Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento".


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sábado, 13 de septiembre de 2025

AUNQUE ANDE EN VALLE DE SOMBRA DE MUERTE


Salmo 23:4, "Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno"

El Señor me ha estado hablando con el Salmo 23 desde hacen unos meses atrás, por eso quiero meditar con ustedes en las promesas tan poderosas que hay en este salmo. Los salmos son canticos, himnos y poesías cantadas, escritas en el idioma hebreo, estos exaltan los hechos de Dios y adoran sus atributos, grandeza y la fidelidad de Dios con su pueblo. Creo que la mayoría de nosotras sabemos que fue escrito por el dulce cantor y Rey David, a quien se le atribuyen 73 Salmos de 150.

En ellos vemos abundantes cantos, poesía, oraciones, lamentos, tristezas, peticiones de auxilio, amor e intimidad con Dios. Confianza, consuelo, guerra. Elevan la divinidad de Dios en su máxima potencia y buscan magnificar sus grandes proezas.

Pero en este salmo, David habla de un “Valle”, los valles pueden tener forma de “V” o de “U”, son áreas bajas, con profundidad, y ese “Valle de Sombra de Muerte” del cual nos habla David, nos trae a la mente, una imagen de peligro, oscuridad y desafíos. A nosotras puede representarnos los momentos más difíciles de nuestra vida, donde nos sentimos hundidas en la oscuridad, enfrentando miedos, incertidumbres, pruebas, enfermedad, persecución, traumas, dolor, falta de perdón, muerte, depresión. Es un lugar donde la vulnerabilidad, la ansiedad y la soledad son evidentes.

Pero, luego David nos dice que, aunque está en ese “valle”, quizás enfrentando la muerte, declara: “No Temeré”: Está declaración de "no temeré" es un acto de fe y confianza en su Creador. Es un hombre y una mujer que han conocido y saben en quien han creído. Este valle en mi vida me va a envolver en el miedo, o en la valentía que creo que proviene de una fuente superior a mí, la fe que me dice que uno más grande que todo está conmigo y ese es mi Dios Todopoderoso en quien confiaré. Hay una promesa de protección que hoy está presente, incluso en medio de ese valle de adversidad y muerte. Y cabe destacar que, en la mayoría de los valles hay ríos, agua, por eso vamos a confiar en que, los ríos de agua viva de nuestro Señor, nos saciarán, el agua espiritual de la palabra nos alimentará, restaurará y nos levantará. ¡Aleluya!

"No temer mal alguno" sugiere que, los desafíos existen, siempre habrá una batalla, "en el mundo tendrán aflicción", pero yo tengo un Dios que tiene el poder de dominarnos y de dominarlo todo, porque él ya venció. David nos recuerda que, siempre debemos tener esperanza y seguridad en el Altísimo, basada en la creencia de que la presencia del Espíritu Santo nos acompaña y nos protege, él nunca nos dejará, y con él y la espada del Espiritu, que es la palabra de Dios, podemos superar cualquier dificultad.

Somos “Ovejas de su Prado”, nuestro Padre cuida de nosotras. El Señor Jesucristo nos prometió al Consolador, al poderoso, ponte la armadura de Dios y ten fe de que pronto saldrás de ese valle y vencerás a la muerte y a la oscuridad en tu vida. Canta, ora, llora, ponte a cuentas con el Señor, guerrea, está atenta a su revelación, pero, ante todo, exalta sus maravillas y la grandeza de tu Dios. Saldrás de allí y contarás sus milagros y prodigios en tu vida. En el nombre de Cristo Jesús. ¡Amén!

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jueves, 4 de septiembre de 2025

JEHOVÁ ES MI PASTOR Y NADA ME FALTARÁ

 


Salmo 23:1 "Jehová es mi pastor; nada me faltará" o "El Señor es mi pastor, nada me falta".

El salmo 23 fue escrito por David. Se cree que lo hizo en medio de una dificultad o al final de su vida, recordándose a sí mismo la fidelidad y el amor de su Dios.

Este salmo nos muestra la intimidad y la confianza que él tenía en el Señor. En sus primeras palabras está la identidad, la conexión, el amor y la confianza que él tenía con Jehová como su pastor y su guía, quien lo cuidaba y amaba. David como pastor, entendía muy bien la labor que Dios hacía como pastor de las almas, ese pastor que celosamente protege a su rebaño, lo alimenta con verdes pastos, no solo naturalmente, sino espiritualmente. Lo vigila y protege de los peligros de los lobos, de las plagas, de las enfermedades, de los ladrones.

Habla de una oveja en un sentido figurado, nosotros somos esas ovejas, él es nuestro fiel pastor. Es por lo que, podemos confiar ciegamente en que Dios cuida de nosotros y su alimento puro y santo, siempre estará allí para saciar nuestra sed y hambre, para fortalecernos y darnos un sano crecimiento.

Dios no duerme, de noche y de día nos protege y nos cuida. La parábola de la oveja perdida nos cuenta que, en su amor, cuando uno ovejita se sale del redil, él deja a las 99 que están resguardadas, y va y busca a la que se salió o extravió. Esta historia nos habla, no solo de su inmenso amor, sino también de su preocupación como Padre, de ese sentir en su corazón de que, jamás te va a abandonar, no te va a dejar, no te va a soltar, así como tampoco te va a juzgar cuando te encuentre, él solo quiere que vuelvas a casa. A veces, podemos salirnos del redil de una forma incorrecta, o ser engañado, o manipulado por nuestros deseos, pero eso no lo detendrá, su anhelo más grande siempre va a ser que vuelvas a él y si no vuelves, él está dispuesto a irte a buscar donde sea. ¡Gloria a Dios!

El alimento que Dios nos brinda es esencial para vivir natural y eternamente. Es un alimento puro, espiritual, brindado por la palabra de Dios. Es el pan y el agua de vida. Es el Verbo manifestado en Jesús, el único alimento que nos da vida en abundancia. Nos sacia, nos satisface el espíritu, el alma y beneficia al cuerpo. Aún nuestra carne, puede mostrar las bendiciones del alimento que Jehová nos da. Por eso todas debemos decir lo que dijo David: ”Jehová es mi pastor y nada me faltará”.

David, nos muestra en este primer versículo del salmo 23, al Dios proveedor. “Jehová Jireh”, eso nos invita a tener siempre toda nuestra confianza en que, nada, absolutamente nada, nos faltará. Él suplirá todo lo que nos haga falta, según sus riquezas en Gloria. En Mateo 7:7 dice: ("Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis") En Filipenses 4:19 dice: ("Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta"). Otra prioridad es que, siempre debemos poner a Dios en primer lugar, como indica el Salmo 37:4 ("Deléitate asimismo en el Señor, y él te concederá las peticiones de tu corazón").

No importa por lo que estés pasando, quiero que confíes en que eres una hija amada por Dios, él te sustenta, te cuida, te provee, te ama. Dios es el mejor y mayor Padre y como Padre es un protector que vela por sus ovejas, por sus hijos, por sus santos. No pierdas la fe.

La confianza de cada una de nosotras debe estar firme, en la provisión, guía y en el cuidado divino que Dios nuestro Padre nos provee. Nada te faltará. ¡Aleluya!


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