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jueves, 6 de noviembre de 2025

A SUS ÁNGELES MANDARÁ QUE TE GUARDEN Salmo 91

 


Salmo 91:11 "Porque a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos”. 12 En las manos te llevarán, para que tu pie no tropiece en piedra”.

La palabra ángel proviene del griego, y significa “mensajero”. Estos son emisarios de Dios entre el cielo y la tierra. 

Hay diferentes tipos y rangos. Se nombran en las escrituras, serafines, querubines, tronos, dominios y poderes. También hay arcángeles y estos tienen un rango más elevado y son enviados de Dios para hacer misiones de máxima importancia. Eso lo podemos ver en el libro de Apocalipsis.

Tenemos la historia de Jacob “Ángeles bajaban y ángeles subían”, dándonos a entender que, llevaban peticiones y traían respuestas. Los ángeles que llegan a Sodoma a casa de Lot. Los ángeles que visitaron a Abraham. El ángel de Jehová que se le aparece a Gedeón. Elías, Daniel. El ángel que anuncia el nacimiento de Sansón.

Recordemos al ángel Gabriel, Mensajero, quien vino a Maria para decirle que de ella nacería el Mesías y Salvador del mundo. Así como a Elizabet, quien tuvo un hijo y le pusieron por nombre Juan. A José para que no abandonara a María, a los pastores a quien ángeles le anunciaron el nacimiento del salvador. A Jesús después de la tentación. Mateo 4:11 “El diablo entonces le dejó y he aquí vinieron ángeles y le servían.” A cornelio, Pedro, a Pablo y muchos más. No hay dudas de que los ángeles son mensajeros y protectores de parte de Dios para su pueblo. Tanto el Antiguo, como el Nuevo Testamento, nos dejan grandes evidencias. Hebreos 1:14: dice: "¿No son todos ellos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que han de heredar la salvación?"

Pero, este tema de los ángeles es muy controversial en la iglesia, lo que debemos tener claro es que los ángeles no se adoran, sino que están al servicio y al cuidado de los hijos de Dios. Apocalipsis 22:8-9 Juan dijo: “… Cuando las oí y las vi, me postré para adorar a los pies del ángel que me las mostró. Pero él dijo: No, no me adores a mí. Yo soy un siervo de Dios tal como tú y tus hermanos los profetas… Adora únicamente a Dios.”

El pasaje del salmo 91, entre otros, nos asegura de que Dios designa ángeles para proteger y guiar a sus fieles. No debemos adorarlos porque ellos son seres que nos ayudan a cumplir la voluntad de Dios y son efectivos en la protección y en la guerra espiritual.

Ahora bien, tenemos una contraparte, los ángeles caídos. Estos son los que siguieron a Lucifer en su rebelión contra Dios. ¿Por qué? Porque los ángeles tienen voluntad propia. Efesios 6:12 nos dice: “Porque no tenemos lucha contra carne y sangre, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este mundo, contra las fuerzas espirituales de maldad en las regiones celestes.” Pero Pablo nos aconseja que nos pongamos la armadura de Dios para resistir el día malo y al maligno. Mientras que Jesús en Lucas 10:19 dijo: “Miren, les he dado autoridad contra todos los poderes del enemigo.”

Salmo 34:7 dice: "El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, y los defiende." Este versículo resalta la presencia constante de los ángeles en la vida de los creyentes, ayudándoles y brindándoles protección y defensa.

Salmo 91:14 “El Señor dice: Rescataré a los que me aman; protegeré a los que confían en mi nombre”. No estamos solos, nuestro Padre amado vela por el cuidado de sus hijos de su pueblo y de su iglesia.

Sin dudas, estas verdades bíblicas reflejan una verdad y una creencia indiscutible de que Dios cuida y ayuda a sus hijos a través de sus ángeles. “Porque a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos”. Amén.


Yubisai Suniaga Rada

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miércoles, 29 de octubre de 2025

DIOS TE LIBRARÁ DEL LAZO DEL CAZADOR Salmo 91

 


Salmo 91:3 "Porque él te librará del lazo del cazador, de la peste destructora".

Este, es uno de muchos versículos en el salmo 91 que nos habla y nos enseña sobre la protección divina que está disponible para aquellos que creen y confían en Dios. Nos asegura que, al buscar refugio en nuestro Poderoso Dios, seremos resguardadas de los peligros y de las adversidades que nos pueden acechar cada día, tanto en el ámbito espiritual como en el físico. 

Nos recuerda que “El Ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen y los defiende”. Jehová es, Esperanza mía y castillo mío”. Esto, es porque tenemos un enemigo que "Anda buscando a quien devorar", enemigo de los hijos de Dios. Pero debemos confiar en que el Eterno es nuestro protector y siempre nos cuidará de todo peligro y de todo mal.

Cada momento podemos ver las trampas del enemigo, enfermedades mortales, conflictos, oposición, pobreza, bloqueos, destrucción, división, muerte, los ataques sean físicos o espirituales están a la orden del día. Las versiones bíblicas varían y usan palabras como: "trampa" o "lazo", y "peste destructora" o "pestilencia mortal".

El "Lazo del cazador": me hace pensar en trampas y peligros ocultos que nos pueden acechar y atrapar. Así como planes malvados del enemigo para desestabilizarnos de nuestra relación con el Señor. Es caer en las artimañas del enemigo para hacernos dudar de Dios y vivir atemorizados o lejos de él.

La "Peste destructora": Puede tener que ver con enfermedades graves, epidemias, pandemias, crisis. Situaciones difíciles que pueden amenazar nuestra estabilidad y nuestra fe. Pueden ser también enviaciones oscuras de hechicerías, maleficios, maldiciones, conjuros para matar y destruirnos.

Pero, tomemos en cuenta que lo primero que dice es que Dios te librará Esto implica que seremos protegidos, y en ciertos casos rescatados y liberados de esos lazos o trampas que el enemigo usará para sacarnos de la morada Santa del Señor. Dios puede librarnos de cualquier situación que nos ponga en peligro. Esta promesa nos llena de esperanza y confianza en el poder y en el amor de Dios. “Dios es nuestro refugio y nuestra fortaleza”

El Apóstol Pablo nos aconsejó en Efesios 6:11: "Pónganse toda la armadura de Dios para que puedan hacer frente a las artimañas del diablo". Los hijos de Dios tenemos que ponernos la armadura de Dios para contar con la protección divina que está nos proporciona y vivir activos en su palabra, que es la espada del espíritu.

Santiago 4:7 dice: "Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros". Tenemos que saber que cada uno debe someter su vida y su voluntad a la palabra y a los mandatos del Señor, apartarse del pecado y de la oscuridad, vivir en comunión con el Espiritu Santo le hará resistencia al enemigo y este huirá de nuestras vidas. Nosotras vivimos en un mundo sobrenatural, tenemos que poner en práctica nuestra fe y activar el discernimiento y el poder de la palabra, y con decisión firme, mantenernos resguardadas bajo la poderosa mano de Dios. El Espiritu Santo esta con nosotras y nos a dotado de poder y sabiduría espiritual para que podamos detectar y detener todos los dardos del enemigo.

Ten fe y confianza en el Señor Jesús. Dios nos librará de estas trampas, y nos protegerá de las influencias negativas del mundo. Él nos guiará por el camino seguro. Jesús puede sanarnos y llenarnos de fuerzas para superar todas las dificultades de la vida.

Mantente firme creyéndole a Dios, sabiendo que él te librará de todos los planes del enemigo y que toda peste, todo lazo y toda pestilencia es destruida en tu vida. Ningún agorero, ni hechicero podrá destruir tu casa ni tu familia. Los diseños del enemigo son derribados y la protección divina es activada, en el poderoso nombre de Cristo Jesús. ¡Amén!


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Salmo 91 Salmo de Poder

El que Habita al Abrigo del Altísimo


Yubisai Suniaga Rada

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jueves, 23 de octubre de 2025

SALMO 91 SALMO DE PODER

  
1 El que habita al abrigo del Altísimo, morará bajo la sombra del Omnipotente.

2 Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; Mi Dios, en quien confiaré.

3 Él te librará del lazo del cazador, de la peste destructora.

4 Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro; Escudo y adarga es su verdad.

5 No temerás el terror nocturno, ni saeta que vuele de día,

6 ni pestilencia que ande en oscuridad, ni mortandad que en medio del día destruya.

7 Caerán a tu lado mil, y diez mil a tu diestra; Mas a ti no llegará.

8 Ciertamente con tus ojos mirarás y verás la recompensa de los impíos.

9 Porque tú has puesto a Jehová, que es mi esperanza, al Altísimo por tu habitación,

10 no te sobrevendrá mal, ni plaga tocará tu morada.

11 Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos.

12 En las manos te llevarán, para que tu pie no tropiece en piedra.

13 Sobre el león y el áspid pisarás; hollarás al cachorro del león y al dragón.

14 Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré; lo pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre.

15 Me invocará, y yo le responderé; con él estaré yo en la angustia; lo libraré y le glorificaré.

16 Lo saciaré de larga vida, y le mostraré mi salvación.

(Versión Reina Valera)


El Salmo 91 es un salmo de poder. Creo que muchas de ustedes conocen a alguien que tenía una biblia en la sala abierta en el salmo 91. Pero este no es un salmo mágico, son verdades espirituales que actúan en la intimidad, autoridad y comunión de un individuo con Dios. Personalmente, pude experimentar una gran liberación por causa de este salmo.

También, es un himno de confianza y seguridad en nuestro Creador, especialmente en tiempos de peligro y adversidad. Es entender que si nos refugiamos en Dios estaremos protegidas de cualquier mal. Dios en Jesús es nuestra fortaleza donde podemos escondernos y estar a salvo. Promete protección contra plagas, trampas y ataques del enemigo.

En él se nos muestra la fidelidad de Dios y su compromiso de proteger a quienes lo aman y lo conocen. Dios promete librarlos, honrarlos, y darles una larga vida. Se cree que este salmo lo escribió Moisés y él da testimonio como Dios lo ha guardado y le ha sido fiel a sus promesas. Pero hoy, nosotras también podemos dar testimonio de como Dios nos a protegido de las artimañas de Satanás y de cómo su cuidado a través del Espiritu nos a dado las estrategias y aun con este salmo, nos a instruido para proclamarlo y destruir las obras del diablo en nuestras vidas.

Vivamos en la presencia de nuestro Dios, oremos con fe en Cristo Jesús y pidamos al Espiritu la sabiduría para creer que él nos hace fuertes, nos guarda y contesta nuestro clamor. Hay autoridad y poder en nuestra boca por causa del Señor. Defiéndete del mal y proclama victoria. ¡Gloria A Dios!


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Yubisai Suniaga Rada
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jueves, 11 de septiembre de 2025

EL QUE HABITA AL ABRIGO DEL ALTÍSIMO SALMO 91

 


Salmo 91:1 “El que habita al abrigo del Altísimo, morará bajo la sombre del omnipotente”.

Las palabras habitar y morar nos hablan de vivir, residir en un lugar. El abrigo simboliza el amparo de Dios, su protección y cuidado. La sombra es la cobertura que nos da nuestro Dios y Padre, quien es potencia y poder. Él todo lo sabe, todo lo puede y todo lo ve. El gran Yo Soy. 

El Altísimo es aquel que nada ni nadie puede superar, ni alcanzar; solo él lo puede llenar todo. En mi rendición y lealtad a él decido habitar y hacer de él mi morada permanente.

El término "Dios Altísimo" enfatiza la suprema autoridad, poder y supremacía de Dios sobre toda la creación. Él está por encima de todo, un Dios digno de adoración y respeto. Los hebreos lo identifican con el nombre: El Elyon, que significa "el más elevado" y refleja la naturaleza alta y sublime de Dios.

Para nosotras:

Él es Refugio y Protección: Este Salmo comienza con una poderosa declaración sobre la seguridad que podemos encontrar en Dios. "Habitar al abrigo del Altísimo" implica una relación íntima y permanente con nuestro Padre. Él es mi refugio, mi protección divina en medio de las dificultades, peligros, ataques, pruebas y tentaciones de la vida. Sea cual sea la prueba, refúgiate en él.

Yo confío en la sombra del Omnipotente: "Morar bajo la sombra del Omnipotente" es una metáfora de la protección y su cuidado constante. La sombra habla de amparo, frescura y seguridad. La invitación es para que confiemos plenamente en el poder y en la presencia de Dios, teniendo fe en que Él no miente, así que nos protegerá en todo momento. Por eso y más, yo decido confiar en él y meterme bajo su fresca sombra.

Decido tener una relación personal con Dios: Los judíos le atribuyen este salmo a Moisés; otros estudiosos dicen que es anónimo. Lo más importante es que en él se enfatiza la importancia de una relación personal con Dios. Al "habitar" y "morar" en Él, establecemos una conexión profunda, pero también familiar. Esta relación de confianza y dependencia es la clave para experimentar la protección y el consuelo que Dios nos ofrece. Por eso, decido tener una relación personal con mi Señor y Salvador Cristo Jesús, y desde su persona se activarán las promesas de Dios.

Somos hijos del Dios Altísimo; él es nuestro castillo, el Dios en quien hemos confiado. Tenemos que permanecer bajo su cobertura. Más adelante, nos asegura que nos librará del lazo del cazador, de la peste destructora, del terror nocturno, de saetas, pestilencias, mortandad, plagas; este es un salmo poderosísimo; si nosotras habitamos en él, podemos proclamarlo y recibir las promesas que nos aseguran que nos librará de las amenazas del mundo, de nuestros enemigos y de nuestro adversario el diablo.

Él responde a nuestra confianza. Es por lo que al final, hablando con su siervo, responde: “Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo lo libraré, le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre”. Llevamos su marca, somos templo del Espíritu Santo, él habita en nosotras y nosotras habitamos en él, hemos reconocido su nombre en la tierra de los vivientes. Jesús de Nazaret es “Enmanuel, Dios con nosotros”. Él nos da identidad y protección; le amamos, aunque él nos amó primero. Nosotras sabemos en quién hemos creído.

Creceremos en él y con él. Veremos su majestad y le alabaremos, exaltaremos su nombre y proclamaremos su misericordia en las naciones. ¡Amén!

Toca el enlace y lee el salmo 91 Salmo 91 Salmo de Poder

Cuéntanos cómo habitas en la presencia del Señor.