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martes, 26 de agosto de 2014

DIOS ES AMOR

1Juan 4:8 El que no ama no ha conocido a Dios porque Dios es amor.

Hace varios años, cuando aún no le había entregado mi vida a Cristo, estuve en una iglesia y recuerdo que, hablando con una mujer, ella me habló del amor de Dios. 

No pude entender lo que ella trataba de decirme, así que le refuté: "Yo escucho música romántica y ellas hablan de amor. ¿Qué tiene eso de malo? Sí, amor es amor. Pero aquella sabia mujer, más que confrontarme, me dijo: "¡Vamos a orar por eso y Dios se encargará!".  

Años más tarde, acepté a Jesús como mi Salvador y ha sido realmente el tiempo, la palabra de Dios y su Santo Espíritu, quienes me han ido mostrando y enseñando el verdadero eterno e infinito amor de Dios.

 Hoy, entiendo que el amor de Dios no tiene nada que ver con el amor que se nos muestra en nuestros hogares, con nuestras amistades, en las canciones, relaciones, y no hay ningún parecido ni siquiera en sueño con el amor más intenso que se pueda tener entre un hombre y una mujer.

Dios entregó a su propio Hijo a la muerte en una cruz para conseguir la salvación, la libertad, la sanidad y la eternidad de cada uno de los seres humanos.
 Juan 3:16 "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna"

Dios es la principal fuente de amor verdadero. Su amor es como un imán que, cuando se encuentra contigo, no puede parar la atracción. No es dañino, sino que es bueno, perfecto y puro. Por su amor, Él te sacará de la cueva de los leones, del pozo cenagoso, de la ruina espiritual y de las mismas garras del Diablo. Dios purifica y reaviva el amor en ti, aunque esté muerto.

Si Dios es primero, te suple de su amor restaurador y divino y tendrás amor del bueno para dar, porque Él es la fuente idónea para beber. El amor de Dios es auténtico y sin ningún interés; más bien te llena de beneficios y bendiciones. No está contaminado y no es infiel.  Y es Jesús, el Hijo de Dios, quien, por medio del Espíritu Santo, te llena de su perfecto, inigualable e incomparable amor. Y es por su amor que te acepta y te perdona.

En 1 Corintios 13:5, la palabra dice que “el amor no busca lo suyo”, es decir, que es un amor genuino y desinteresado. No manipula, sino que da, porque es sacrificial. Dios no rechaza a nadie por cómo es, sino que lo recibe y lo restaura, porque su amor se basa en dar, restaurar y transformar. Jesucristo en la Cruz nos mostró con hechos la profundidad del amor del creador.

Por eso, Jesús nos ama con amor verdadero y desea empezar a tener una relación personal con cada una de nosotras. El amor de Dios es benigno, entregado, infinito, comprensivo, duradero, intenso, limpio, paciente y desinteresado. Es proveedor, protector, tierno y dador de vida. Su amor aviva nuestro espíritu y es el único que nos puede dar una esperanza de vida en la eternidad. ¡Imprégnate del poderoso y grande amor de nuestro Padre y Dios! ¡Dios es amor!