Jueces 6:12 “Y el ángel de Jehová se le apareció, y le dijo: Jehová está contigo, varón esforzado y valiente.
En este pasaje, del libro de
Jueces 6, leemos la historia del llamamiento de Dios a Gedeón. Podemos ver cómo
el ángel de Jehová se le aparece a Gedeón y empieza a hablar con él y lo llama:
“Varón esforzado y valiente”. Pero no solo eso, le dice: “Jehová
está contigo”.
Para el asombro de este joven, el
Dios de Israel se le aparece y le afirma: “Jehová está
contigo”. En este tema, nos vamos a enfocar en la presencia de
Dios en la vida de este joven y en la de nuestras vidas. Entenderemos que Dios
quiere, puede y prometió estar con nosotras, en todo tiempo.
Gedeón, después de hacerle varios
cuestionamientos a Dios, el Ángel de Jehová le habla, y le dice: “Ve
con esta tu fuerza y salvarás a Israel… ¿No te envío yo?”. Es lo mismo
que decir: “Yo te envío”, pero Gedeón, en su naturaleza, no podía
entender cómo era que Dios le estaba llamando y diciéndole que estaba con él.
Entonces él le respondió: “He aquí que mi familia es pobre en
Manasés y yo, el menor de la casa de mi padre”. Pero Jehová le
dijo: “Ciertamente, yo estaré contigo”; así le
corrobora lo que le había dicho en un principio. Ciertamente, es una
confirmación de algo que es verdad; no hay quien lo refute, dice: “Yo
estaré contigo”; no le importa su edad, ni su estatus social. Luego
le revela la razón por la que estará con él. “Derrotarás a los
madianitas como a un solo hombre”.
Imagínate a Gedeón tratando de
entender lo que está pasando y lo que Dios le dice. Él, el más pequeño de la
casa, derrotaría a sus enemigos, no como si estuviera con un ejército, sino
como si fuera un solo hombre. Interesante, pero esto no se trataba de Gedeón.
Él consideraba que él no era digno de la tarea que Dios le entregaba; nadie lo
es, pero la verdad es que lo que Dios nos dice que hagamos va a funcionar,
porque él estará con nosotras como lo estuvo con Gedeón. Dios es el
Todopoderoso. Dicen por allí que “Dios y yo somos mayoría”; la
labor no dependía de la fuerza humana, sino de la fuerza, el poder y la
intervención divina.
Sin embargo, él le pide una señal
a su Creador, para saber si lo que está escuchando realmente era verdad. Dios
acepta sin ningún problema. Después de darle la señal, entonces Gedeón hizo
allí un altar al Señor.
En esta historia, tan hermosa y
poderosa, podemos ver la interacción de Dios con un hombre que ha sido escogido
y llamado para una labor específica. Él derrotaría a los madianitas, a los
enemigos de Israel. En ese momento, los tenían prisioneros y se comían sus
sembradíos. El pueblo de Dios se escondía en cavernas, mientras que los
madianitas destruían los frutos de sus cosechas. Era un tiempo de dura prueba y
de hambre para Israel. Pero Dios se le apareció a Gedeón cuando estaba
sacudiendo el trigo en el lagar, para esconderlo de los madianitas, y le dio
buenas nuevas. El fin de sus opresores estaba cerca.
Podemos observar, en este pasaje,
cómo Dios trata con sus hijos. Él no nos abandona. Entendiendo que Dios aparece
en tu vida cuando tú menos te lo imaginas. Quizás cuando la opresión del
enemigo te ha robado la esperanza, el Señor aparece en tu vida y te devuelve la
confianza y la fe, porque él no se ha olvidado, ni se olvidará de ti.
En los tiempos de prueba, creemos
que Dios nos echa a un lado. Y pensamos que ya no escucha nuestro clamor. Pero
podemos ver en la historia de Gedeón que Dios no se olvida de su pueblo.
Asimismo, yo quiero decirte hoy que el Altísimo jamás se olvidará de ti. Dios
no abandona a su pueblo, a su gente, a sus hijos, a sus santos. No los abandono
en el pasado y tampoco en este tiempo. Él es nuestro Padre y nos cuida y nos
ama.
Si hoy estás pasando por alguna
situación, por algún problema, una enfermedad, una división familiar, no tienes
trabajo, no tienes dinero, te falta comida; yo quiero decirte que Dios está
viendo tu situación y que tu clamor está llegando a su trono. Jueces 6:7 dice:
“Los hijos de Israel clamaron a Jehová”. Clama a Dios,
y verás su poder y su mano poderosa ayudándote, dándote las estrategias para
vencer a todos tus enemigos. Él te va a ayudar a derrotar las tinieblas que te
afligen, porque el poderoso está contigo para librarte.
Dios es nuestro ayudador, un
Padre bueno, y todos sus planes para nosotros son altos y grandes. La mayoría
de los procesos nos trasladan, nos levantan, nos sacan carácter, frutos,
autoridad. Nos permiten ver el rostro, el carácter y la fidelidad de Dios.
Dios es fiel. El apóstol Pablo
escribió en el libro de Romanos 8:28: “Para los que aman a Dios
todas las cosas ayudan a bien”. Debemos seguir confiando en
nuestro Señor Jesús. Su Santo Espíritu nos guía a la victoria. Hay que seguir
creyendo que él nos socorrerá y nos rescatará de cualquier situación que
estemos pasando, porque su mano poderosa no se ha acortado.
Jesús nos dijo: “En
este mundo tendréis aflicción, pero confíen, yo he vencido al mundo”.
Sigue confiando. Levántate y verás al poderoso de Israel actuando a tu favor.
Recuerda, él no te ve como tú te ves, él ve lo que realmente tú eres en él y
cómo él te creó.
A Gedeón le dijo: “Varón
esforzado y valiente”. Hoy a ti también te dice: Mujer
esforzada y valiente. Mujer de fe, mujer virtuosa. Mujer trabajadora,
luchadora. Guerrera del Señor. Dios sabe que eres una mujer que no desmaya. Una
dama llena de la palabra de Dios. Que, aun en los tiempos más difíciles,
seguirás confiando y creyendo que tu Rey te sujeta para que no caigas. El
Espíritu de Dios aviva tu fe: “Yo estoy contigo”. Verás milagros del
Señor en tu vida. Su gloria se manifestará en ti, en tu matrimonio y en tus
hijos, en tu negocio, en tu salud. En toda tu casa y tu labor.
Dios no miente. Somos templo del
Espíritu Santo de Dios, y tienes que confiar en tu Señor, Rey y Salvador,
porque ciertamente, él está contigo como poderoso gigante y te dará el triunfo
que esperas. ¡Amén!















