
Mateo 25:15 "A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a sus capacidades; y luego se fue lejos."
Tomemos en cuenta las hermosas enseñanzas que nos deja la parábola
de los talentos. Los talentos que Dios nos ha dado nos sirven para servir
a otros, para prosperar en nuestra vida y para glorificar a Dios en todo
tiempo.
1. DIOS DA EN DIFERENTES MEDIDAS: Dios
le ha dado a cada persona habilidades y capacidades distintas, pero somos
nosotras las que debemos descubrirlas, pulirlas y multiplicarlas.
2. HAY QUE SER BUENAS ADMINISTRADORAS:
Administra correctamente todo lo que Dios ha depositado en ti, incluyendo los
talentos. En este mundo no somos dueñas de nada, todo es un regalo de Dios y no
he visto que entierren a nadie con todas sus posesiones y dinero; con nada
venimos al mundo y nada nos llevamos cuando partimos de él, por eso debemos
administrar bien y disfrutar las dádivas de Dios.
3. CUIDA TUS TALENTOS DEL MIEDO: ¿A
cuántas mujeres y hombres el miedo los ha paralizado, evitando así que usen
todas las habilidades con que Dios los ha creado? El miedo es inducido por una
palabra o por la mente, y puede convertirse en un problema espiritual; nunca he
visto a alguien que le tenga miedo al pasado, siempre se le tiene miedo al
futuro, a lo desconocido. ¿Podré o no podré? ¿Soy o no soy? ¿Será que puedo? Y
cuando nos damos cuenta, estamos paralizadas por miedo al fracaso o a la
crítica. Dios te dice hoy: "No temas", "Esfuérzate y sé
valiente" “Te sostendré por la mano derecha”.
3. SUEÑA Y CONQUISTA CON TUS TALENTOS:
Si tienes un sueño en tu corazón y sientes que Dios te ha entregado una
habilidad y el sueño tiene que ver con esas habilidades y talentos que posees,
prepárate y sal adelante. Eso que sabes hacer es lo que harás con alegría,
pasión y con todo tu corazón. Dios siempre ha sido bueno con nosotras; él sabía
que necesitábamos comer, vestir y suplir necesidades básicas y que íbamos a
tener que pagar por ello, por eso nos dio talentos a cada uno de los seres
humanos para sustentar nuestras familias. Así mismo debemos rendirle esos
talentos a nuestro Dios para ganar almas, llevar el evangelio a todo lugar y
dar para su iglesia. Él es nuestro proveedor y ayudador.
4. TEN RESPONSABILIDAD: Dios nos pedirá
cuentas, la parábola de los talentos lo deja muy claro, por eso debemos ser
responsables y multiplicar lo que se nos ha confiado; por eso no escondas lo
que tienes, según tu capacidad aliméntalo y ponlo a producir.
Testimonio: Así como en la parábola de
los talentos, yo escondí varios talentos que Dios me dio durante toda una vida.
¿Por qué? Por temor, sentía miedo de hacer todo aquello que me gustaba y amaba
y lo que sabía que estaba dotada para realizar. ¿Y saben cómo me sentía?
¡Frustrada! ¡Paralizada! Escuchaba voces que me decían: No puedes, eres bruta, nadie
va a pagar por lo que haces. Y ahora pienso: ¿Cuántas personas allá afuera
sienten lo mismo? Sé que millones de personas no hacen lo que nacieron para
hacer. Gracias al amor y a la misericordia de Dios, después de conocer a Jesús,
fue él quien me mostró y quien me ha guiado a realizar parte de lo que él puso
en mi interior; me gusta y quiero cumplir los sueños de Dios y los míos. Sé que,
como yo, tú puedes ayudar a otros, servirle a él y prosperar en todas las cosas.
¡Vamos en el proceso!
Mujer, Dios nos creó a todos con un propósito que realizar. El
Todopoderoso te entregó grandes talentos y habilidades; úsalos y exalta el
nombre del Señor.
¡Dios te bendiga!
















