Esta pregunta le hizo
Pilatos a Jesús antes de entregarlo para que fuese crucificado: "¿Qué es
la verdad?", preguntó. Y Jesucristo, la verdad hecha hombre, estaba frente
a sus ojos, mirándole y hablándole; sin embargo, Pilatos no pudo ser persuadido
por sí mismo de a qué verdad se enfrentaba...
Ahora, hoy muchos hombres
y mujeres, al igual que Pilatos, se preguntan: "¿Cuál es la verdad?-
Y pues ahora el hombre
maneja muchos tipos de verdad; así que leyendo un poco, me encontré con por lo
menos 11 tipos de "verdad", que consisten en la visión, creencia y
raciocinio del hombre. Verdades científicas, filosóficas, absolutas, racionalistas,
humanistas, necesarias, provisionales, religiosas, etc.
La verdad se define como coincidencia entre una afirmación y los hechos.
Fidelidad a una idea. Veracidad y confirmación de las palabras.
Es interesante saber que, antes que todo, en el cristianismo la
"verdad" tiene vida porque es una persona, y es la persona de Jesús.
No es un simple concepto, no es según la razón, según la realidad o según el
pensar y el estudio del hombre y sus creencias. La "verdad" que Dios
nos presenta salió de él mismo, de su Espíritu, y fue enviada a la tierra de
los vivientes y es llamado el Hijo de Dios, quien nos manifiesta la única,
absoluta e indiscutible verdad de la creación y de la condición de todos los
seres humanos. Verdad de verdades, desde el inicio, el hoy y para el futuro de
la creación de Dios. Jesucristo es el camino, la verdad viviente, quien nos
advierte que "nadie" llega al Padre Celestial si no es por medio de
su apremiante y expresada verdad.
En un mundo donde reina la mentira y esta se ha hecho parte de nuestra cultura,
costumbres tradiciones, creencias, noticias y vocabulario, al hombre le cuesta
abrirse a la verdad de Dios, lo cuestionan con la mente lógica, incrédula,
limitada, natural y religiosa. Pero la verdad de Jesús se recibe con un
espíritu humilde y abierto, un espíritu de fe, que cree, que está listo para
seguirlo así no lo entienda, dejándose guiar por su Espíritu Santo quien lo
liberta y lo introduce al Espíritu de verdad
En Jesús, la verdad no se
mueve con el conocimiento y la razón humana; se mueve por medio de la fe, por
medio de creer en la palabra de Dios y por medio de una comunión con su Santo
Espíritu, quien es llamado en las Escrituras Espíritu de Verdad, porque él te
guía a la verdad que es Jesús y te revela la verdad de las santas escrituras,
dejadas en la Biblia.
Entonces la verdad de Dios es viva, no es estática, tiene un mover, un sentir,
habla, cambia, transforma, limpia, restaura, purifica, lava, perdona, levanta,
sana, te da esperanza y te garantiza un futuro al lado de tu precioso
Creador. Juan 8:31: Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará
libres.
En el mundo muchos se
creen libres, y tristemente hay una falsa verdad que trae una falsa libertad,
en donde nosotros y no Dios somos el motor principal; creemos lo que queremos y
hacemos cuanto creemos. Con tanta información y conocimiento, al hombre le
cuesta rendirse y creer ciegamente ante lo que no ve, o ante lo que
anticipadamente no se le dé una garantía palpable que pueda llevarlo a
entregarse a la verdad viviente y a la verdad manifestada en las escrituras.
¿Quién nos ofrece y envió esta verdad? Nuestro creador, el hacedor y dueño de
todas las cosas. Verdad absoluta, inamovible, sin sombra de variación: Padre,
Hijo y Espíritu Santo, el Eterno, el Todopoderoso, la Roca fuerte, el que es,
el que era y el que ha de venir, Dios creador del hombre a su imagen y a su
semejanza y quien conoce todas sus necesidades, condición y su destino final.
El Único y Verdadero Dios. Juan 8:36: Así que, si el Hijo os
libertare, seréis verdaderamente libres.
El hombre humilde de corazón es bienaventurado, según las escrituras, es feliz;
ese hombre de corazón humilde es aquel que no se opone ni se cree mayor a su
Dios y quien viene a él para decirle: Encamíname, enséñame tu verdad. Te
necesito, Dios, trae salvación a mi alma; en ti están mis días, en ti confío,
cuídame, susténtame, trae vida, paz, sabiduría y conocimiento de tu palabra;
quiero conocer tu preciosa verdad, deseo agradarte, Señor, y decido vivir en tu
presencia. Salmo 25:5: Encamíname en tu verdad, y enséñame,
porque tú eres el Dios de mi salvación; en ti he esperado todo el día.
Debemos sumergirnos en el
Espíritu de verdad para ser moldeados y modelados, transformados y hechos a la
medida del varón perfecto que es Cristo Jesús; así nuestro fruto será bueno.
La verdad que da paz y le hace falta al mundo entero es Cristo Jesús, no es la
religión o una filosofía. Nosotros le pertenecemos a Dios y él ama y añora a su
creación con él; es por eso que sacrificó a su amado Hijo para darte a ti y a
mí una oportunidad de vida, libertad y sanidad del alma que nos guiará a vivir
en el espíritu y nos enseña su eterna y poderosa verdad, nos alumbra para salir
de las tinieblas y nos quita el velo. En el mundo muchas verdades cambian, y
son realmente mentiras; hoy es verdad, mañana, quién sabe... En Dios la verdad
no cambia, la verdad es eterna y la verdad confronta al hombre, no lo consiente
y lo mima, sino que lo examina y luego le da una esperanza de vida.
No te dejes engañar por medias verdades que a la final son mentiras, o por
verdades cambiantes que te hagan sentir bien al momento o te convengan; según
el hombre y el modernismo. Tampoco existe la verdad por repetición; te lo crees
de tanto escucharlo. El mundo está extraviado y confundido, ha preferido
fábulas e historietas, pero su corazón siempre va a querer y va a anhelar
llenarse de Jesús, porque solo él completa y perfecciona al ser humano.
Hoy, espero que su verdad salga de la mejor y más confiable fuente de vida que
es la "Biblia", la palabra de Dios. Dios quiere guiarte a ti y a
todas tus generaciones. Santiago 1:18: Él, de su voluntad, nos hizo nacer
por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas.
Señor Jesús perdona mis pecados, entra a mi cotazón y envia a tu Espiritu de verdad para que me guíe en tu palabra... Amém

La verdad es nuestro Señor Jesucristo, El Espíritu Santo de Dios, El Dios Todopoderoso que nos amó aun cuando somos pecadores!
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