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miércoles, 23 de noviembre de 2016

ESPERANDO EN DIOS

1 Juan 5:14: "Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye".

La espera que desespera. Qué difícil es esperar algo que deseamos grandemente y que nos agrada y que creemos será de bendición para nuestras vidas, sobre todo ahora que estamos viviendo en un tiempo en que todo es para ayer, tipo microondas; pedimos para recibir "ya" y esperar nos desespera hasta el punto de la impaciencia, la rabia, la tristeza, la desesperanza, la ansiedad y el dudar que en algún momento llegará lo que estamos pidiendo y esperando.

Esperar en Dios es toda una prueba, es cuestión de fe, de tiempo justo, es cuestión de propósito, de muerte al yo. A él no lo podemos manipular, ni apurar, ni reclamar lo que creamos una tardanza. Dios nunca llega tarde, es por eso que con él desarrollamos "paciencia", una paciencia que no desespera, sino que trae paz, fe y esperanza en el Dios que cumple sus promesas y trae a cumplimiento lo que él le a prometido a sus hijos.

Muchas veces las cosas salen mal porque nosotros intervenimos y queremos acelerar los tiempos de Dios, porque nos gana el desasosiego y no estamos dispuestos a esperar lo que nos toca; luego nos dolerá vivir las consecuencias de no saber esperar en Dios. Y vendrá la pregunta: "¿Por qué Dios permite que me pase esto?". Sin embargo, Dios es tan bueno que de nuestros desastres saca muchas cosas buenas, y nos ayuda. Tenemos que ser capaces de pedirle perdón y, si esperamos en él, nos dará soluciones y podremos seguir adelante. Sin embargo, hay casos de casos en donde quedarán grandes heridas y el no respaldo del Señor. Rom. 15:13:"Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo".

Un caso que se hace ya muy común es en donde no esperamos al hombre o la mujer con quien nos tenemos que casar y escogemos según lo que diga el ojo, las emociones, en apuros porque me va a dejar el tren, por la necesidad de los deseos desenfrenados, por soledad. Cuando creemos que somos de yugo semejante, o porque Dios le dijo a alguien que me dijera que me casara con fulano de tal. Es justo allí donde podemos ver no la gloria de Dios, sino las puertas del mismo infierno. Así que, amiga querida, no te desesperes; el matrimonio es un pacto muy hermoso y serio para Dios y debe ser muy valioso y un gran compromiso para los novios, así que espera la persona que el Señor ya tiene guardada para ti; espera sin desespero, para que luego no lo lamentes, porque después de aceptar a Cristo como tu Salvador, el matrimonio es una de las siguientes decisiones más importantes del ser humano.

También pasa con los ministerios y el llamado que entrega el Señor: queremos ejercer antes del tiempo y de la preparación del Espíritu Santo, y como este es un mundo espiritual, entonces vienen los ataques despiadados del enemigo y pasamos por el peor valle de sombra de muerte en donde nunca debimos estar. Deje que el Espíritu de Dios le dé señal de partida; mientras tanto, espera que Dios trate contigo y te empodere para ejercer tu llamado, con gran poder espiritual, sanidad y autoridad en Cristo Jesús.

Esperar la respuesta de Dios a cada una de nuestras oraciones es a veces agotador; algunas respuestas son inmediatas o rápidas. Sin embargo, tenemos que saber que no todo lo que le pedimos a Dios nos conviene. Muchas veces podemos orar con ego, con rabia, con ideas egoístas, con deseos de venganza, en la carne y no en el espíritu, y es por eso que no todo lo que pidas el Señor lo va a responder.1 Juan 5:14: "Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye".

Tenemos que primero conocer al Dios justo en el cual hemos creído; sus planes no son nuestros planes. Él sí desea ayudarnos en nuestras relaciones, matrimonios, familias, trabajo, estudios, etc. Pero habrá cosas que solo él sabe cómo y cuándo tendrán respuestas. Muchas veces pedimos y lo que Dios tiene para nosotros es mejor y mucho más grande de lo que hemos pedido; nuestra mente es finita, su mente es infinita; él conoce el futuro, él ve el panorama completo y nosotros solo vemos un poco. Nosotras somos más del alma y la razón y nos conducimos por una mente terrenal y natural que, según los años, caduca. El Señor es eterno.

Tenemos que entender que nos conviene esperar en Dios y que las pruebas y sufrimientos que pasamos nos hacen crecer, madurar, nos pulen y nos preparan para hacer aquello para lo cual él nos ha llamado y creado.

Podemos desobedecer, desesperarnos, angustiarnos, dudar, renegar, alejarnos y tomar malas decisiones a causar de no saber esperar en Dios, pecando, contristando y desagradando al Espíritu del Señor. Es necesario pedir perdón, ayuda y guía por medio de la palabra de Dios para tomar las mejores decisiones y orar sin cesar para que nuestra espera sea en gozo, en fe y en amor sabiendo que el Dios eterno no nos ha desamparado, ni se a olvidado de nosotros, Él está atento a nuestras necesidades porque nos ama, somos sus hijas amadas, él vela por nuestro futuro.

Todos sus planes son buenos, agradables y perfectos para con nosotros, nada hay imposible para él, así que con el siempre ganamos y todo trae bendición y buenos resultados para nuestras vidas, nuestras familias, casas, nuestros negocios, nuestra salud, y nuestras generaciones. Aprende a tener paz y a esperar en él.


2 Pedro 3:14 "Por lo cual, oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por él sin mancha e irreprensibles, en paz"