1 Juan 5:14: "Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye".
La espera que desespera. Qué difícil es esperar algo que deseamos
grandemente y que nos agrada y que creemos será de bendición para nuestras
vidas, sobre todo ahora que estamos viviendo en un tiempo en que todo es para
ayer, tipo microondas; pedimos para recibir "ya" y esperar nos
desespera hasta el punto de la impaciencia, la rabia, la tristeza, la
desesperanza, la ansiedad y el dudar que en algún momento llegará lo que
estamos pidiendo y esperando.
Esperar en Dios es toda una prueba, es cuestión de fe, de tiempo
justo, es cuestión de propósito, de muerte al yo. A él no lo podemos manipular,
ni apurar, ni reclamar lo que creamos una tardanza. Dios nunca llega tarde, es
por eso que con él desarrollamos "paciencia", una paciencia que no
desespera, sino que trae paz, fe y esperanza en el Dios que cumple sus promesas
y trae a cumplimiento lo que él le a prometido a sus hijos.
Muchas veces las cosas salen mal porque nosotros intervenimos y
queremos acelerar los tiempos de Dios, porque nos gana el desasosiego y no
estamos dispuestos a esperar lo que nos toca; luego nos dolerá vivir las
consecuencias de no saber esperar en Dios. Y vendrá la pregunta: "¿Por qué
Dios permite que me pase esto?". Sin embargo, Dios es tan bueno que de
nuestros desastres saca muchas cosas buenas, y nos ayuda. Tenemos que ser
capaces de pedirle perdón y, si esperamos en él, nos dará soluciones y podremos
seguir adelante. Sin embargo, hay casos de casos en donde quedarán grandes
heridas y el no respaldo del Señor. Rom. 15:13:"Y el Dios de
esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en
esperanza por el poder del Espíritu Santo".
Un caso que se hace ya muy común es en donde no esperamos al hombre
o la mujer con quien nos tenemos que casar y escogemos según lo que diga el
ojo, las emociones, en apuros porque me va a dejar el tren, por la necesidad de
los deseos desenfrenados, por soledad. Cuando creemos que somos de yugo
semejante, o porque Dios le dijo a alguien que me dijera que me casara con fulano
de tal. Es justo allí donde podemos ver no la gloria de Dios, sino las puertas
del mismo infierno. Así que, amiga querida, no te desesperes; el matrimonio es
un pacto muy hermoso y serio para Dios y debe ser muy valioso y un gran
compromiso para los novios, así que espera la persona que el Señor ya tiene
guardada para ti; espera sin desespero, para que luego no lo lamentes, porque
después de aceptar a Cristo como tu Salvador, el matrimonio es una de las
siguientes decisiones más importantes del ser humano.
También pasa con los ministerios y el llamado que entrega el Señor:
queremos ejercer antes del tiempo y de la preparación del Espíritu Santo, y
como este es un mundo espiritual, entonces vienen los ataques despiadados del
enemigo y pasamos por el peor valle de sombra de muerte en donde nunca debimos
estar. Deje que el Espíritu de Dios le dé señal de partida; mientras tanto,
espera que Dios trate contigo y te empodere para ejercer tu llamado, con gran
poder espiritual, sanidad y autoridad en Cristo Jesús.
Esperar la respuesta de Dios a cada una de nuestras oraciones es a
veces agotador; algunas respuestas son inmediatas o rápidas. Sin embargo,
tenemos que saber que no todo lo que le pedimos a Dios nos conviene. Muchas
veces podemos orar con ego, con rabia, con ideas egoístas, con deseos de
venganza, en la carne y no en el espíritu, y es por eso que no todo lo que
pidas el Señor lo va a responder.1 Juan 5:14: "Y esta es la
confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad,
él nos oye".
Tenemos que primero conocer al Dios justo en el cual hemos creído;
sus planes no son nuestros planes. Él sí desea ayudarnos en nuestras
relaciones, matrimonios, familias, trabajo, estudios, etc. Pero habrá cosas que
solo él sabe cómo y cuándo tendrán respuestas. Muchas veces pedimos y lo que
Dios tiene para nosotros es mejor y mucho más grande de lo que hemos pedido;
nuestra mente es finita, su mente es infinita; él conoce el futuro, él ve el
panorama completo y nosotros solo vemos un poco. Nosotras somos más del alma y
la razón y nos conducimos por una mente terrenal y natural que, según los años,
caduca. El Señor es eterno.
Tenemos que entender que nos conviene esperar en Dios y que las
pruebas y sufrimientos que pasamos nos hacen crecer, madurar, nos pulen y nos
preparan para hacer aquello para lo cual él nos ha llamado y creado.
Podemos desobedecer, desesperarnos, angustiarnos, dudar, renegar,
alejarnos y tomar malas decisiones a causar de no saber esperar en Dios,
pecando, contristando y desagradando al Espíritu del Señor. Es necesario pedir
perdón, ayuda y guía por medio de la palabra de Dios para tomar las mejores
decisiones y orar sin cesar para que nuestra espera sea en gozo, en fe y en
amor sabiendo que el Dios eterno no nos ha desamparado, ni se a olvidado de
nosotros, Él está atento a nuestras necesidades porque nos ama, somos sus hijas
amadas, él vela por nuestro futuro.
Todos sus planes son buenos, agradables y perfectos para con
nosotros, nada hay imposible para él, así que con el siempre ganamos y todo
trae bendición y buenos resultados para nuestras vidas, nuestras familias,
casas, nuestros negocios, nuestra salud, y nuestras generaciones. Aprende a
tener paz y a esperar en él.
