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martes, 25 de marzo de 2014

¿ESTAS MIRANDO LA VIGA EN EL OJO AJENO?

Mateo 7:3-5  ¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo?
¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo?
¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano.

La palabra de Dios nos confronta y nos da donde más nos duele. Por eso hay gente que prefiere verlo como un libro histórico, para así no tener que ser confrontado, pero eso de nada vale; aun así, cada palabra que salió de la boca de Jesús va directo a donde él quiere, y hacen lo suyo.

Y reflexionando, este es el pan de cada día: vivimos criticando y juzgando al que tenemos al lado, sea conocido o no. A papá, mamá, hermanos, vecinos, esposos, amigos, artistas, políticos, a reymundo y a todo el mundo. La prensa y la televisión hoy en día son un gran promotor de aprendizaje para estar más al pendiente de la vida de los demás que de la vida propia.

Gran ejemplo de ello es el seguimiento o persecución que se les hace a los personajes públicos como políticos, deportistas, artistas, influencers, todo esto con el fin de opinar, criticar y, en la mayoría de los casos, hasta destruirlos y ofenderlos a ellos y a quien se atraviese de su familia, degradarlos hasta lo más bajo, expresando a juicio y ojo propio lo que creemos que debió decidir, hacer o vivir.

Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os seréis medido.  Mateo 7:2

Somos expertos juzgando y criticando a otros, aun cuando nuestra vida sea un desastre peor. ¿Pero estás tú preparada para ser medida con la misma vara con que mides a otro? Seguro que no. Pero quiero decirte algo que ya tú sabes: todos tenemos defectos y fallas, todos nos equivocamos, y puedes hasta tener fallas más graves y grandes que aquel que estamos criticando; así que mírate al espejo, ¿ya miraste la viga que tienes metida en el ojo tuyo? Es fácil ver la pajita en el ojo ajeno, y quizás nadie vea tu viga, pero Jesús hoy te dice: "¡Hipócrita! Saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano"...  

Y podemos juzgar: por envidia, por
Frustración, dureza de corazón, irrespeto a los demás por maldad, falta de amor al prójimo, falta de temor a Dios; nos creemos perfectas, un alma enferma, espíritus inmundos, por falta de una relación personal con Dios. Cero empatías, cero comprensión, falta de propósito en la vida.


Tenemos que arrepentirnos, aun la iglesia, de este flagelo del diablo que lo único que hace es dividir y mantener nuestra alma y nuestra lengua contaminadas.  Dios es perfecto y solo él tiene pleno derecho y autoridad de juzgar a la humanidad; sin embargo, el Señor en su misericordia es paciente con nosotros y nos corrige con amor, porque solo Dios sabe de dónde salen nuestras luchas.

Nadie en este planeta es mejor que nadie, no importa la clase social; todos tenemos problemas, a todos nos corre sangre por las venas, hay pecado y maldad en nuestro corazón, juzgamos a otros y los despedazamos; pero ¿y nosotras? ¿Quién soy yo para hablar mal de otra/o? Cuando escuchamos que Dios dice en su palabra que nos va a juzgar a todos por nuestras malas obras y acciones.

Dejemos de ser prepotentes, orgullosas, egocéntricas; la vida no gira alrededor de nosotras y no somos perfectas, ni las más santas. Juan 8: “El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra”.  Jesucristo vino a este mundo no a dar puras palabritas bonitas (aunque las tiene); vino a decirnos "Todos son pecadores". Él vino a ser un camino para ser justificados ante Dios Padre; quiere restaurarnos, transformarnos. Jesucristo no fue un filósofo; es por eso que sus palabras remueven y renuevan el alma.

La palabra de Dios es palabra viva. 2 Timoteo 3:16 dice: “Toda la escritura es inspirada por Dios, y útil para redargüir, para corregir, para instruir en justicia”. Con ella retrocedes del pecado y haces cambios.


Pidamos todas perdón al Señor por este pecado tan grave como lo es el juicio, porque esto nos separa de Dios, destruye relaciones, trae desobediencia, nos hace mentirosas y también nos hace usurpar el lugar de Dios.  Tengamos una relación de vida con Cristo para que él, por medio de su Santo Espíritu, nos liberte y nos ayude en nuestras debilidades; vivamos pendientes de Jesucristo y no de la vida ajena, porque Cristo viene pronto.


Criticar es fácil, cambiar es de valientes y de sabios; eso es lo que le agrada a Dios.
Mateo 7:1 "No juzguéis, para que no seáis juzgados".