Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí". Juan 14:6
Desde que nacemos hasta que
morimos, vivimos decidiendo por dónde andar en la vida; en esta oportunidad
vamos a analizar por qué o cuál es el camino por el que estamos llevando
nuestra vida.
En algún momento y por infinidad
de razones, debemos tomar la decisión de seguir o de dejar caminos. ¿Has
escuchado la frase?: "Fulanito va por mal camino". Lo que quiere
decir que hay caminos de bendición y caminos de perdición; eso en lo natural,
pero así mismo en lo espiritual, hay caminos que nos pueden llevar al cielo,
pero otros que en cuestión de segundos nos pueden llevar al mismo infierno.
Es de humanos equivocarnos, pero
lo mejor es que hay un camino espiritual que debemos seguir y Dios, atento a su
creación, le dejó directrices a la humanidad de cómo pueden llegar hasta ese
camino seguro. Quizás tú te estés preguntando: ¿Cómo puedo saber cuál es el
camino correcto que me conecta con Dios?
Esa pregunta llega cuando, te sientes perdida
o no tienes paz espiritual. En Juan 14:5-6 dice: “Le dijo Tomás:
Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino? Jesús le
dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por
mí".
La palabra de Dios es el manual
del fabricante; y el que nos creó en una revelación de gran magnitud nos hace
saber que "Jesús" es "el camino" para llegar hasta él.
Ahora, ¿cómo un hombre puede ser identificado como un camino?
En la actualidad y para mal de la
humanidad, hay cientos de caminos señalados por el hombre para llegar al cielo
y llegar a Dios. Caminos, deidades, hombres, doctrinas, rituales, religiones
que nos prometen ser el camino. También hay cientos de caminos que te llevan a
la maldad. Y entre tantos caminos, confusión y tantas enseñanzas, cada uno cree
seguir el camino correcto u otros siguen el camino que les conviene. Si
hiciéramos una suma de cuántos caminos se han diseñado por el hombre para
llegar a Dios, no podríamos parar de contarlos. Así mismo, nos decepcionarían
por sus grandes fallas. Dios nos dejó "El Camino" ¡Listo! Y esta señalado
en una persona y es la persona de Jesús.
"Jesús dijo: Yo soy el
camino..." ¿El camino a qué? Al Padre Celestial, al cielo, a la eternidad.
Jesús es el único puente a la reconciliación con Dios.
Jesucristo no es "un" camino",
él es "EL" camino que debe seguir la humanidad. Solo por medio de él
un día podremos encontrarnos en la presencia de la gloria de Dios y poder verle
cara a cara. "Nadie" viene a Dios Padre, si no es por medio de Jesús.
Romanos 6:23: "Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios
es vida eterna en Cristo Jesús, Señor nuestro".
El reloj de Dios parece estar
llegando a la hora de cerrar las puertas para andar y recorrer el camino que
nos lleva a su presencia. Dile: ¡Fuera el orgullo!, ¡fuera la soberbia!, ¡fuera
las religiones! y que sean la fe genuina, la esperanza y el amor de Dios que
cobijen tu corazón por medio del único mediador entre Dios y los hombres,
Jesucristo hombre.
Oremos: Padre Celestial,
gracias por dejarnos el camino perfecto. Señor Jesús, te pido que entres a mi
corazón y que perdones mis pecados. Te declaro mi único Señor y mi salvador. En
el nombre del Señor Jesucristo. Amén.
