Gálatas 5:1 "Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud"
Desde el comienzo de la historia de
la humanidad o "En el principio..." el ser humano creado por Dios
"Adán" fue hecho perfecto a imagen y semejanza de Dios y fue hecho
completamente libre, nunca fue el plan de Dios crear o tener a una humanidad
cautiva, eso nos queda claro cuando leemos que el hombre fue creado y colocado
en el Huerto del Edén para que lo guardara y lo trabajara y esté se paseaba por
el Huerto libremente y hablaba con Dios quien le delegó autoridad y labores, y
luego fue creada su compañera "Eva" y ambos andaban por el Huerto
felices, libres y desnudos y eso no les avergonzaba.
Sin embargo, Adán y Eva pecan por la
astucia del enemigo y desobedecen a su Creador; es así como toda la humanidad
es arrastrada y contaminada y cae inmediatamente en tinieblas de muerte y es
cautiva del enemigo para ser esclavos del pecado. Inevitablemente por la
desobediencia la libertad del hombre es quitada, y robada de una forma abrupta.
No sé si alguna vez has estado tras
las rejas, pero la peor cárcel que hay es la cárcel del pecado. La cárcel del
espíritu, del alma, de la mente, del cuerpo. La mentira, aquella que te hace
creer que eres libre, y realmente pareces libre, pero no lo eres, estás preso,
eres cautivo de Satanás, estás en tinieblas, pero caminando por las calles,
estás sentado en la silla de tu casa, quizás trabajando, estudiando, o en una
relación. Metida en una secta satánica y muchas veces si te sinceras contigo
misma podrías confesar que estás asistiendo cada domingo a una preciosa
iglesia.
Pero no soy yo, eres tú quién sabes
si sigues cautiva, nadie mejor que tú sabes que algo no está bien dentro de ti.
Pues el Espíritu Santo nos da convicción de pecado y nos hace saber cuál es
nuestra condición: si sigues atada al pecado, a un mal, en relaciones ilícitas,
a la envidia, a la idolatría, a la falta de perdón, a una enfermedad, a una
religión, orgullo. Quieres ser salva por tus propios medios, hacer obras y
saltarte la cruz, egolatría etc... No sé, ponle tú el nombre.
La libertad es un regalo poderoso de
Dios para el ser humano, nacimos para ser libres, el Señor Jesucristo te ama y
desea que seas completamente libre, no te quiere medio libre, porque Cristo no
fue medio crucificado, la obra empezó y fue terminada. Así mismo, él desea que
cada persona que viene a él reciba completamente los beneficios de la Cruz. Se
tienen que abrir las cárceles del alma, las cárceles mentales, las que atan al
espíritu y al cuerpo. Se rompen las maldiciones, todo lo que te mantenía
relacionada con las tinieblas se van de tu vida en el nombre den Jesús.
La obra de Jesús en la Cruz, su
poderosa Sangre derramada tiene todo poder y autoridad para perdonarte todos
tus pecados, iniquidades, rebeliones, rebeldías. Él vino ha salvarte,
libertarte, sanarte, darte alegría, paz, prosperarte, embellecerte y llenarte
de vida en abundancia. Darte su favor y su gracia, así que en el nombre de
Cristo Jesús recibe tú libertad.
Es por lo que Pablo nos exhorta a que
cuidemos y nos mantenernos firmes en nuestra libertad. Pero nos advierte y nos
recuerda que no podemos usar está libertad para darle rienda suelta a la carne
y a sus deseos, y terminar en libertinaje.
No entendamos mal la libertad de la Cruz. La
libertad de Cristo nos abre las prisiones espirituales internas y externas y
nos liberta de los deseos de la carne, cambia nuestra visión de la vida,
mientras que el Espíritu Santo nos abre el entendimiento para leer la palabra
de Dios, para adorar, orar, dar testimonio, recibir la predicación de la
palabra, usar los dones y con todo esto también disfrutar la libertad. Entonces
empezamos a valorar y a amar lo que Jesús ama, servimos, aprendemos a amarnos y
a considerarnos unos a otros; deseamos obedecer a Dios, por eso debemos amar y
cuidar nuestra libertad, porque por ella muchos podrán ser libres, empezando
por tú casa.
Y pues podría decirles que me las sé
todas, pero después de tantas pruebas y fuertes procesos, y aun dentro de una
iglesia por muchos años, vivía atada y no sabía cómo recibir esa libertad.
Estaba engañada por el enemigo, abrumada por los problemas, media sana, media
libre, media salva, batallando, con dones, aún aprendiendo a usarlos, sigo
siendo procesada. Sigo creciendo y madurando; han sido tiempos de liberación
para mí y para mi casa, hay que decir: ¡Ya basta! Hay que recibir la libertad
que Cristo compró para nosotras en la Cruz del Calvario.
Jesús avergonzó a Ha Satán
públicamente en la Cruz, refúgiate sin razonar en la verdad y en el poder de la
Cruz y sé libre. Jesús es y será el único Mediador y libertador delegado por
Dios para perdonarnos y libertarnos del pecado. La libertad te llama hoy.
¡Recíbela!
Gálatas 5:13: "Porque, vosotros, hermanos, a
libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión
para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros".
Oración: Señor Jesús, gracias por amarme; hoy
te entrego mi vida, entra a mi corazón, te pido que me perdones, y recibo tu
perdón, tu sanidad, tu paz, renuncio a las tinieblas, al pecado y recibo mi
libertad como hija de Dios. Amén.


