2 Corintios 5:18 Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilio consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación.
Jesucristo es el
único que nos da la verdadera reconciliación y relación con Dios. Y le deja al
creyente el "Ministerio de la reconciliación" plasmado en su preciosa
palabra, para beneficio y bendición a los que la creen.
SEPARACIÓN: Para que haya una reconciliación, tiene que haber una
separación, una discordia, un alejamiento, un problema, una ruptura.
Un buen ejemplo de una reconciliación es cuando una pareja, un matrimonio, se
separa por problemas, diferencias personales, discusiones, infidelidad,
adulterio, un enfrentamiento por alguna causa y deciden separarse, alejarse,
rompen la comunicación y la intimidad el uno con el otro.
La separación trae depresión, estrés, ansiedad del futuro, pelea, dolor, rabia,
tristeza, melancolía, ira, incertidumbre, desánimo, confusión, distanciamiento;
una separación rompe el vínculo entre dos que estaban unidos, pero que ahora
están separados.
RECONCILIACIÓN: Pero lo que sucede cuando ambas partes deciden hablar y reconsiderar la decisión de estar separados para intentarlo nuevamente y volver a unirse; es allí que veríamos en una pareja una "reconciliación". Para volver a estar unidos es necesaria una conversación y reconocer que ambos desean tener una acción de reconciliación; cuando en una pareja hay amor verdadero, siempre habrá lugar para una reconciliación.
ARREPENTIMIENTO: Pero, es necesaria una acción de arrepentimiento y perdón
para sanar y lijar asperezas y que sea posible volver al vínculo que los unía,
dejando atrás el conflicto.
El arrepentimiento y la reconciliación se da en todo ámbito: personal, familiar, corporativo,
naciones, religiones, líderes, etc.
UNA RELACIÓN: Es "la acción y el efecto de volver a unirse".
Jesucristo es quien nos reconcilia y nos une en una íntima comunión con Dios,
porque nuestra relación con Dios ha estado rota, en conflicto, por causa del
pecado. Es por eso que vivimos llenos de confusión, dolor, tristeza, ansiedad,
sin paz y con un amor trastornado, sin saber, ni entender, ni creer en el
futuro espiritual del cual el Señor nos habla y las grandes promesas que nos
entrega.
CRISTO ES EL MEDIO: Dios deseaba la comunión y la reconciliación con su
creación, con sus hijos. La palabra dice que él nos reconcilió consigo mismo
por medio de Cristo; Dios hizo por amor y misericordia un puente de
acercamiento entre la humanidad y él para poder restaurar una relación que se
había roto y que se había distanciado abismalmente; Dios entregó lo que más
amaba por esa reconciliación, y con ella la paz, el amor y el gozo de estar
juntos otra vez amándonos. —¿Tú qué estás dispuesta a entregar por esta relación?
Es por medio de la sangre derramada de Jesucristo que son reconciliadas todas
las cosas, las que están en los cielos y las que están en la tierra; el mundo
entero queda reconciliado con Dios únicamente por medio del sacrificio de su
Hijo; es por ello que siempre les digo que es incorrecto buscar saltar la
talanquera y buscar un camino personalmente cómodo.
Dios no puede ser burlado;
seamos sabias y atendamos el llamado de Dios por medio de su Hijo Amado,
quien es nuestro único mediador y por medio de quien se hizo un arreglo y son
posibles todas las cosas que se refieran entre Dios y nosotros. Jesús dijo:
"El Padre y yo, uno somos". Jesús es nuestra única oportunidad de
arreglarnos con Dios y el boleto para poder habitar con él cuando salgamos de
este cuerpo mortal... Esta reconciliación nos conviene y es eterna. Romanos
5:11 Y no solo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por el
Señor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliación.
Es necesario arrepentirse ante el Señor, pedir perdón con un corazón sincero
reconociendo que hemos fallado, cambiar de dirección y permitir que la palabra
renueve nuestros pensamientos; recibir el perdón y gozarnos en nuestra unión y
relación íntima de amor y paz con nuestro Dios y Señor.
Efesios 2:14 Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno,
derribando la pared intermedia de separación.
Colosenses 1:20: Y por medio de él reconciliar consigo todas las
cosas, así las que están en la tierra como las que están en los
cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz.
A todos nos conviene tener el perdón, la paz y todos los beneficios que trae
reconciliarse con Dios; no habrá jamás nada más grande y poderoso que una
relación personal con tu creador por medio de Cristo, que fortalecerá todas tus
bases personales y relaciones familiares, matrimoniales, de trabajo, con la
comunidad y con cualquier ámbito en que te rodees.
Por medio del
Espíritu Santo recibimos el amor perfecto, restaurador, purificador y
perdonador que solo el Señor nos puede dar, para que puedas vivir alimentando
cada día la relación Padre-hija y disfrutar de las bendiciones que te permiten
tener el haber aceptado a Jesucristo en tu corazón, quien directa e
inmediatamente te reconciliará con tu único Padre y Dios.
2 Corintios 5:19 Que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación.

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