Mostrando entradas con la etiqueta liberación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta liberación. Mostrar todas las entradas

viernes, 20 de marzo de 2026

3 VERDADES BIBLICAS PORQUE DEL CORAZÓN SALEN LOS MALOS PENSAMIENTOS


 Marcos 7:21 “Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos…”

Los pensamientos son las diferentes formas en que el cerebro procesa una información y tenemos varios tipos de pensamientos, algunos de ellos son: el analítico, creativo, crítico, general, particular, lógico, reflexivo y se clasifican entre lento y rápido. 

Nosotros somos creación de Dios y tenemos que tener muy claro que nuestros pensamientos están ligados a nuestro conocimiento, crianza, enseñanzas, el ejemplo, sucesos, experiencias, lo que vemos, leemos, escuchamos o hacemos, pero también de todo lo que Dios ha depositado dentro de nosotras.

Sabiendo esto, es interesante prestarle atención a lo que dice este versículo, porque los pensamientos no son estrellas fugaces o imágenes sin sentido que a veces se muestran en nuestra mente, sino que la mayoría de ellos tienen una conexión con nuestra vida y es lo que está almacenado en el corazón, sea bueno o sea malo. Los pensamientos también necesitan ser depurados y esto va junto con la limpieza del corazón.

Veamos 3 enseñanzas claras y profundas que puedes usar para limpiar tus pensamientos:

1. El problema no es externo, es interno

Jesús deja muy claro que el origen del pecado no está afuera, sino que se aloja dentro del corazón. Por eso, no podemos culpar siempre a las circunstancias, a la vida y a otras personas; necesitamos ser sinceras con Dios y sacar el pecado que sabemos que mora dentro de nosotras, limpiar nuestra mente y pedirle al Espíritu Santo que nos ayude para que nuestro interior sea transformado, porque lo que no sana dentro, se verá afuera.

2. Los pensamientos revelan el estado del corazón

Los malos pensamientos no aparecen de la nada; son evidencia de lo que estamos viendo, escuchando, aprendiendo, curioseando o de un suceso del pasado. Si no tenemos cuidado y sabiduría todo se puede alojar en el corazón y luego dará un fruto. Si queremos una mente limpia, debemos cuidarnos y llenarnos de la palabra de Dios, para que podamos tener un corazón rendido al Señor, porque tu mente se alimentará de lo que tu corazón guarda.

3. La verdadera liberación comienza en el corazón

La liberación espiritual no es solo externa y afianzada en que los demonios te revuelcan y te enloquezcan, sino que cuando decidimos limpiar nuestra mente y corazón, ya estamos siendo libres de muchos demonios que influencian nuestra mente y nuestro corazón, con información falsa, mentiras, manipulación, malas noticias, ansiedad, enfermedades, consejos alejados de los principios de Dios, libertinaje, resentimientos, etc. Todos necesitamos una transformación interna, profunda y espiritual, pero no es magia; es ser participativas y, de la mano del Espíritu, llevarle al Señor lo que está en nuestro corazón y eliminar y sacar todo pensamiento de pecado y contrario a Dios.

Si eres de esas mujeres que dicen: “Yo soy así”, pero siempre piensas y analizas el mal, tienes pensamientos sucios, pornográficos, de ira, odio, chisme, rencor. Eres crítica extrema, analítica, pero del mal, creativa para la desgracia, reflexiva para chismear; es hora de ir a tu altar de oración y empezar a depurar tu corazón, para que tus pensamientos sean limpiados junto con él, porque cuando Dios cambia un corazón, cambian también los pensamientos, decisiones y acciones.

Ya no vas a decir: “Yo soy así”, sino que vas a entender que tú tienes que ser imitadora de Dios como hija amada. Tus pensamientos serán como dice Efesios 4:8: “Todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre, si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad”. 


miércoles, 22 de octubre de 2025

SALMO 51 "PURIFÍCAME CON HISOPO Y SERÉ LIMPIO"

 


Salmos 51:7 “Purifícame con hisopo, y seré limpio; Lávame, y seré más blanco que la nieve”.

Según lo que nos relata la biblia, David escribió este salmo después de que el profeta Natán lo confrontó por su pecado con Betsabé y por la muerte de su esposo, Urías. Después del encuentro con el profeta, David se da cuenta de la gravedad de su pecado, y que no era oculto a los ojos de Dios y se sintió profundamente conmovido y arrepentido.

Con esta historia, el rey David nos deja una gran enseñanza de lo que significa el pecado y sus amargas consecuencias. Pero también nos enseña ha como ir delante de Dios y humillarnos ante él arrepentidas y en busca de su misericordia. 

Este salmo es poderoso y revelador, y todo el salmo nos guía a desnudar el corazón ante nuestro creador y clamar por su perdón y la restauración de nuestras vidas.

Lo primero que tenemos que hacer ante una caída, es arrepentirnos con profundidad, lloro, clamor y suplica, reconociendo la gravedad de nuestras acciones, sin defendernos, excusarnos o culpando a otros. Admitir en su presencia que le hemos ofendido y que hemos entristecido al Espíritu Santo. David no intenta justificarse ni minimizar su culpa, nosotras tampoco debemos hacerlo. Tenemos que quitarnos esa falsa idea de que, “yo soy buena”, la biblia dice que bueno solo es Dios. Hay que reconocer abiertamente nuestras maldades, iniquidades, transgresiones, así como la necesidad del perdón y de que seamos limpiadas. “Purifícame con hisopo y seré limpio”, “lávame”.

Dios es un Dios de restauración, él anhela restaurarnos, pero nosotras también debemos anhelar ser restauradas para mantener una comunión abierta con el Señor. Perdonadas, limpiadas y liberadas. En el pecado le damos parte al enemigo, por eso, es importante pedir liberación y renunciar a entes de maldad en nuestra vida. Y todo esto lo podemos lograr con humildad, reconociendo que somos frágiles y que sólo podemos depender de la Gracia de nuestro Señor. “Esconde tu rostro de mis pecados, Y borra todas mis maldades”.

  • 1.       Expresión de arrepentimiento.
  • 2.       Confesión de pecado.
  • 3.       Súplica por el perdón
  • 4.       Liberación
  • 5.       Restauración de nuestra relación con Dios.

Todo pecado es una ofensa contra Dios, y las primeras afectadas somos nosotras, así como también podemos afectar a otros, y con ello una gran fractura en nuestra relación con el Espíritu Santo. Tenemos que anhelar un corazón puro y recto. Este salmo es importante aun hoy para todos los creyentes. Dicho esto, pidámosle al Espíritu Santo que nos ayude espiritualmente a quedar más blancas que la nieve, y que seamos transformadas por el poder de Dios, Jesucristo pagó por todos los pecados de la humanidad, y clavó en la Cruz toda acta de decretos que nos era contraria, en él tenemos redención y por él podemos ser perdonadas. Ven a sus pies, pide perdón y no peques más. 

Y, si todavía Jesucristo no es tu Señor y Salvador dile así: "Señor Jesús, entra a mi vida, entra a mi corazón y perdona toda mi maldad y todos mis pecados, me entrego a ti. Inscribe mi nombre en el libro de la vida y guíame con tu Santo Espiritu".  ¡Amén!

Efesios 1:7: "En él (Jesús) tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia".