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lunes, 27 de junio de 2016
ORACIÓN A DIOS PIDIENDO AYUDA
miércoles, 25 de mayo de 2016
TODA TRIBULACIÓN PRODUCE UN PESO DE GLORIA / Oración
2 Corintios 4:16-17 "Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día. Porque esta leve tribulación
momentánea produce en nosotros un cada vez más eterno peso de gloria"
El libro de 2 Corintios
fue escrito por el apóstol Pablo para la iglesia de Corinto. Pablo fue un
perseguidor de la iglesia de Cristo, quien luego tiene un poderoso y
sobrenatural encuentro con Jesús y desde ese momento su vida es transformada,
para luego convertirse en uno de los servidores de Cristo más destacados y
sobresalientes de las escrituras en el Nuevo Testamento, por su profunda y
apasionada relación con Cristo y su iglesia.
No obstante, a Pablo le tocó
pasar muchísimas aflicciones por amor a Cristo, quien nos dejó grandes
enseñanzas en cada palabra para no desistir, sino a confiar, a creer, alimentar
nuestra fe, a levantarnos sin desmayar. Aprendiendo a gozarnos en medio de los
problemas y situaciones externas y a renovarnos cada día en lo interior de
nosotros con la poderosa y viva palabra de Dios.
Todos los hombres y mujeres a
quienes Dios usó pasaron por grandes y terribles aflicciones, pero de todas
ellas los libró Dios, y todo fue usado para crecimiento, propósito, para
manifestar su poder y sabiduría ante los hombres y para gloria suya.
Cristo es nuestra luz y nos da de
su luz para que las tinieblas no prevalezcan en medio de nosotros, sino que
nuestro conocimiento sea iluminado y lleno de la palabra de Dios, renovando
nuestro entendimiento y nuestro espíritu para el completo conocimiento de la fe
en nuestro amado Jesús, quien nos advierte que en el mundo tendremos
aflicciones, pero confiemos con todo nuestro corazón en él, porque ya él venció
al mundo.
En las aflicciones y en el sufrimiento de Pablo ejerciendo su ministerio y por su fidelidad, lealtad y amor al Señor, llevado hasta la muerte. Sin embargo, sus palabras para nosotros son de amor, gozo, alabanza, esperanza y fe en nuestro amado y Señor Jesucristo, sabiendo que el que resucitó al Señor Jesús a nosotros también nos ayudará y resucitará con Jesús para gloria y honra suya. Su Santo Espíritu es nuestro Consolador, ayudador, compañero y guía; el que nos fortalece en medio de las aflicciones, para llevarnos de gloria en gloria y de victoria en victoria.
¿Estás pasando por una aflicción? A todos nos toca. Son parte de la vida; aún más en Cristo son necesarias para nuestro crecimiento y renovación espiritual. Corrección, disciplina, para que aprendamos a poner nuestra confianza en Cristo. Negándonos y muriendo a nuestros propios y egoístas deseos, para poder llegar a cumplir la misión para la cual fuimos creados. No viendo lo visible, sino al invisible, por medio de la fe, porque todo pasará, y todo es temporal, pero sus palabras no pasarán y sus promesas son eternas.
Oremos:
Padre Celestial, te doy las gracias por tu amor, por tu misericordia. Gracias por todo lo que me das, gracias por tu protección y sustento. Gracias aún por todo lo que estoy pasando, porque sé que tú estás conmigo y que no me dejarás, ni me desampararás, sino que me fortalecerás para no desmayar.
Señor Jesús, siento que me estoy desgastando, que no puedo más con esta aflicción, pero tu
palabra dice que viva por medio de la fe en Jesús y en tu viva y poderosa
palabra. Día a día mi espíritu será renovado por tu Santo Espíritu, porque todo
esto es tan solo una muy leve tribulación, y que es una situación momentánea
que tendrá un fin. Todo será para gloria tuya y descanso mío. Permite que essta aflicción produzca en mí un excelente y eterno peso de tu poderosa gloria.
Veré un milagro a mi favor, a
favor de mis hijos, de mi esposo, de mi familia, de mis
amigos, de mi trabajo. De mis estudios, a favor de mi provisión, de mi salud, de mi nación y a favor de mi relación espiritual
contigo.
Tú me defiendes del enemigo y de
mis angustiadores y de todo aquel que venga en contra de mi vida; tú eres Señor
de lo visible y de lo invisible. Destruye los planes del enemigo en mi contra. Tú levantas mi corazón, me defiendes del lazo del
cazador, del yugo del enemigo y me das libertad, porque ya venciste al
adversario de mi alma, solo tú, Señor me haces verdaderamente
libre. Esto te lo pido en el poderoso
nombre de Cristo Jesús. ¡Amén!
martes, 3 de mayo de 2016
RECONCILIADOS CON DIOS POR JESÚS
2 Corintios 5:18 Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilio consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación.
Jesucristo es el único que nos da la verdadera reconciliación y relación con Dios. Y le deja al creyente el "Ministerio de la reconciliación" plasmado en su preciosa palabra, para beneficio y bendición a los que la creen.
Para que haya una reconciliación tiene que haber una separación, una discordia, un alejamiento, un problema, una ruptura.
Un buen ejemplo de una reconciliación es cuando una pareja, un matrimonio se separa por problemas, diferencias personales, discusiones, infidelidad, adulterio, un enfrentamiento por alguna causa y deciden separarse, alejarse, rompen la comunicación y la intimidad uno con el otro. Pero lo que sucede cuando ambas partes deciden hablar y reconsiderar la decisión de estar separados para intentarlo nuevamente y volver a unirse; es allí que veríamos en una pareja una "Reconciliación"
La separación trae depresión, estrés, ansiedad del futuro, pelea, dolor, rabia, tristeza, melancolía, ira, incertidumbre, desanimo, confusión, distanciamiento, una separación rompe el vínculo entre dos que estaban unidos pero que ahora están separados. Para volver a estar unidos es necesario una conversación y reconocer que ambos desean tener una acción de reconciliación, cuando en una pareja hay amor verdadero, habrá lugar para una reconciliación.
Es necesaria una acción de arrepentimiento y perdón para sanar y lijar asperezas y sea posible volver al vínculo que los unía, dejando atrás el conflicto.
La reconciliación se da en todo ámbito, personal, familiar, corporativo, naciones, religiones, lideres, etc...
Reconciliación es " La acción y el efecto de volver a unirse" Jesucristo es quien nos reconcilia y nos une en una íntima comunión con Dios, porque nuestra relación con Dios a estado rota, en conflicto, por causa del pecado, Es por eso que vivimos llenos de confusión, dolor, tristeza, ansiedad, sin paz y con un amor trastornado, sin saber, ni entender, ni creer, en el futuro espiritual del cuál el Señor nos habla y las grandes promesas que nos entrega.
Dios deseaba la comunión la reconciliación con su creación con sus hijos, la palabra dice que él nos reconcilio consigo mismo por medio de Cristo; Dios hizo por amor y misericordia un puente de acercamiento entre la humanidad y él para poder restaurar una relación que se había roto y que se había distanciado abismalmente; Dios entregó lo que más amaba por esa reconciliación, y con ella la paz, el amor y el gozo de estar juntos otra vez amándonos. -¿Tú que estás dispuesta a entregar por esta relación?Es por medio de la sangre derramada de Jesucristo que son reconciliadas todas las cosas, las que están en los cielos y las que están en la tierra, el mundo entero queda reconciliado con Dios únicamente por medio del sacrificio de su Hijo; es por ello que siempre les digo que es incorrecto buscar saltar la talanquera y buscar un camino personalmente cómodo. Dios no puede ser burlado, seamos sabias y atendamos el llamado de Dios por medio de su Hijo Amado, quien es nuestro único mediador y por medio de quien se hizo un arreglo y son posibles todas las cosas que se refieran entre Dios y nosotros. Jesús dijo: "El Padre y yo, uno somos".... Jesús es nuestra única oportunidad de arreglarnos con Dios y el boleto para poder habitar con él cuando salgamos de este cuerpo mortal... Está reconciliación nos conviene y es eterna.
Romanos 5:11 Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliación.
Es necesario arrepentirse ante el Señor, pedir perdón con un corazón sincero reconociendo que hemos fallado, cambiar de dirección y permitir que la palabra renueve nuestros pensamientos; recibir el perdón y gozarnos en nuestra unión y relación íntima de amor y paz con nuestro Dios y Señor.
Efesios 2 :14 Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación.
Si reconciliarse con un familiar, con nuestros padres, con un esposo es hermoso, que será reconciliarse con nuestro único y poderoso Dios, tener al Hijo como nuestro Rey y hermano mayor y a su Santo Espíritu como un sello de "Unido al Padre"
Ya no habrá conflicto entre el cielo y yo, de verdad que eso trae paz a tu vida, calma, alegría, confianza, verdad, seguridad, firmeza, identidad y con ello un hermoso ministerio para que otros se reconcilien también con el Padre Celestial.
Colosenses 1:20 Y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz.
A todos nos conviene tener el perdón, la paz y todos los beneficios que trae reconciliarse con Dios, no habrá jamás nada más grande y poderoso que una relación personal con tu creador por medio de Cristo, que fortalecerá todas tus bases personales y relaciones familiares, matrimoniales, de trabajo, con la comunidad y con cualquier ámbito en que te rodees, la reconciliación será parte de ti cuando tu alma se goce en Cristo y el amor verdadero y sanador entre a tu interior por medio del Espíritu Santo; ese amor perfecto, restaurador, purificador, y perdonador que solo el Señor nos puede dar, para que puedas vivir alimentando cada día la relación Padre-hija y disfrutar de las bendiciones que te permiten tener el haber aceptado a Jesucristo en tu corazón quien directa e inmediatamente te reconciliará con tu único Dios.
Cristo murió para anular nuestros pecados y así entonces la humanidad ser reconciliada y ser justificada para vivir en completa armonía con Dios.
2 Corintios 5:19 Que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación.
lunes, 25 de abril de 2016
CONFIESO A JESÚS COMO MI SALVADOR
Muchas personas dicen creer en Dios, mas no creen en el Hijo, porque lo relacionan directamente con una religión. Hay también los que creen el Padre y en el Hijo, pero no entienden nada del asunto; creen que es verdad y no saben nada más. Otros creen que es mejor fijarse y concentrarse única y exclusivamente en Dios, y así se evitan problemas con tantas religiones y se evitan problemas entre tantas creencias. Otro grupo mayoritario no tienen idea de quién es que papel hace el Espíritu Santo. Otros buscan una cómoda opción espiritual. Y otros ya no creen en nada.
Pero entendamos hoy, que por algo vino el Hijo de Dios a este mundo, había un propósito para beneficiar a toda la humanidad, él mismo Dios nos hace la presentación de su Hijo; el problema esta en que no conocemos y no queremos creer las escrituras.
Mateo 3:17 "Y hubo una voz de los cielos que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia"
Dios envía a su Hijo como un hombre, con la misión de salvar a una humanidad sumergida en el mal, en el dolor, en el pecado; una humanidad sin esperanzas y desesperada por ser rescatados. Una humanidad guiada por el padre de la mentira, satanás.
Religiones hay mas de tres mil en el mundo, pero hay un solo salvador y un solo mediador autorizado entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre.
Hechos 4:12 "Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos"
La mayoría de las personas creen que todo es un juego y que yo decido en donde me siento mejor y punto y Dios no tiene nada que decirme; pero créame que todo lo creado se somete a su creador y Dios a colocado las pautas, los puntos a seguir y nos a dado la dirección para que podamos tener entrada a su presencia. La entrada no la produce "Mi" religión, la produce y la activa "El Hijo"
No es lo que yo diga, es lo que él ya dijo, me guste o no me guste, este de acuerdo o no; lo entienda o no; Lo que Dios ya dijo no lo va a cambiar, todo será hecho... Dios hizo, y coloco toda la creación en manos de su Hijo Jesús; y quizás usted a escuchado que los dos son el mismo; entonces este tranquila sabiendo que si confía en el Hijo esta igualmente en manos del Padre y este Padre esta complacida de su obediencia a lo que él ya a manifestado.
Filipenses 2:11 "Y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre"
Mira que dice "Toda lengua" -¿Tiene usted una lengua?- ... ¡Pues confiéselo! porque cuando usted ama y acepta y confiesa a Jesús como su Señor y único y suficiente Salvador para vida eterna entonces el Padre será glorificado en la aceptación de su amado Hijo.
1 Juan 4:15 "Todo aquel que confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él y él en Dios"
"Todo aquel" Sin excepción de nación, raza, cultura, color, lengua, rasgos, hombre, mujer o niño etc... El que proclame a Jesús con su boca como Señor, está completo y lleno de Dios, este sería un lleno en su totalidad de la comunión con el Altísimo; porque Dios comenzará a permanecer en la persona y la persona comenzará a permanecer y a habitar en espíritu y en verdad con su Dios.
Prov. 28:13 "El que encubre sus pecados no prosperará; Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia"
Para muchos que dicen "No" ser pecadores y ser "Buenos" aquí encuentran una traba, porque entonces por orgullo, grosería y rebeldía, no quieren pedir perdón y confesar todos los pecados delante de Dios; buscando misericordia para ser perdonados, que precisamente entra cuando Jesucristo es crucificado para el perdón de "Tooooodosss", nuestros pecados. No hay una puerta trasera amigas y amigos. no hay un muro que brincar. ni un abogado no asignado por Dios que contratar, el único abogado defensor asignado por Dios es Jesucristo Hijo, así que aquí hay que ser humilde de corazón, valiente y yo diría que vivo, porque esta mucho en juego y hay mucho que perder. La palabra dice que no hay Justo ni aun uno, todos son culpables de juicio, sin embargo cuando aceptamos a Cristo él justifica nuestras faltas ante el Padre y nos da entrada a la presencia de Dios.
Y por otro lado, a Jesús le dijeron "Maestro bueno" y le contesto "Tu porque me llamas bueno, bueno solo es Dios":... AUCH..... No hay excusas...
Mateo 9:6 "Pues para que sepas que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados..."
Mateo 28:18 "Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra"
¿Que es lo que hoy tenemos y nos conviene entender? que Dios le entrego todo a Jesucristo, incluso perdonar pecados y que él tiene toda autoridad en lo que se hace en el cielo y en la tierra, visible o invisible... Es decir; nos conviene confesarlo como Señor, porque es por medio de él que los cielos se abren para tí y para mí y solo así se puede tener contacto con Papá. Jesucristo está al mando. "De tal manera Dios amo al mundo, que entrego a su Hijo único" Dios nos amó tan infinita e indescriptiblemente que envió y entrego a su Hijo, un Rey sin mancha y sin pecado santo y puro, a morir por nosotros llenos de maldad y sabiendo que desde el principio muchos lo despreciarían.... Su sacrificio tenía que cumplirse, para que se cumpliera la escritura, porque era un plan de salvación para beneficio de toda la humanidad...1 Juan 4:2 "En esto conoced el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios"
EL Espíritu Santo de Dios está aquí en la tierra con cada uno de los creyentes y es quien guía a las personas a Jesús y les da convicción de pecados, los llena de frutos de su Espíritu, dones, los cambia, restaura, limpia, regenera, santifica, perfecciona, reconociendo que fue el Hijo de Dios aquel que vino a morir aquí a la tierra en una muerte de Cruz por nosotros para darnos salvación, paz, vida eterna y vida en abundancia.... Entre miles de promesas más... El Espíritu Santo es quien nos muestra al Dios vivo, verdadero, fiel, compañero, amigo, refugio, piadoso, benigno, Padre amoroso, y hermano mayor paciente...
El que tiene y confiesa al Hijo; tiene al Padre y tiene al Espíritu Santo; es decir; lo tiene todo y nada en él te faltará.
"Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación"
Cuando crees en Jesucristo con todo tu corazón como tu salvador, tus pecados son justificados ante Dios y cuando lo confiesas con tu boca como tu Señor, lo confiesas y declaras para salvación de tu alma. Hoy es una oportunidad para pedir perdón y confesar a Jesucristo como Señor y Salvador y así darle entrada a la presencia de Dios a nuestra alma y espíritu.
Confesión de Fe: Padre Celestial gracias por enviar a tu Hijo en rescate por mi alma. Señor Jesús hoy vengo ante ti pidiéndote perdón por todos mis pecados, me arrepiento de todo lo malo que he hecho delante de ti, me arrepiento de haberte desechado, deseo y necesito tu perdón. Señor Jesús entra a mi corazón, te confieso y declaro mi Rey, Señor y mi único y suficiente Salvador. Escribe mi nombre en el libro de la vida. Ayúdame a agradarte y cámbiame y restaura mi vida. El día que muera, solo quiero partir a tu regazo, porque yo te pertenezco; eres el Señor de mi vida... En el nombre del Señor Jesucristo... Amén!
Juan 1:12 "Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios"
miércoles, 6 de abril de 2016
DIOS ES BENIGNO
Uno de los tantos atributos de nuestro amado Dios es que él es benigno. No hay mal en él. Para la Real Academia Española, su definición es: "Afable, benévolo, piadoso, templado, suave, apacible". ¡Precioso es nuestro Dios!, quien se deja conocer por medio de las escrituras, dejándonos pistas no solo de su poder, sino también de su carácter apacible y delicado.
La benignidad es una
naturaleza que sale del corazón de Dios. En la medicina, describen a un tumor o
una enfermedad que no muestra un grave peligro, o que no es mortal para el
paciente.
Este es nuestro
Padre Celestial, un Dios que es bueno y compasivo, un Dios que día a día anhela
la alabanza y la honra de sus hijos, un Padre que desea que vengamos y le
adoremos en espíritu y en verdad y deseemos su compañía. Conocerle por medio de
su palabra, comunicarnos con él por medio de la oración, que confiemos en sus
promesas y en sus planes como hijos, como ovejas de su prado, en
agradecimiento, en amor, tomándolo en cuenta cada día en todas nuestras
decisiones y planes. Sabiendo que, tomados de su mano, estamos firmes,
cuidados, seguros y somos superbendecidos. Tenemos que confiar en que, si nos
dejamos guiar por él, todo nos saldrá bien; él es nuestro hacedor, conoce
nuestro plan de vida y sabe para qué nos creó y cuál es el propósito fructífero
que tiene para nuestras vidas.
Nuestro Padre
jamás desea vernos comportar como cabritas tercas y necias que se caen y
resbalan una y otra vez; que por desobediencia se mantienen en un voladero
porque se niegan a escuchar la voz de su Padre, quien jamás les hará daño ni
ningún mal, porque él es benigno.
Es lamentable
leer en algunos lugares, fuera de contexto, sobre la ira, la destrucción, el
castigo, el juicio y la venganza de Dios en contra de los seres humanos,
"su creación". Y esto me hace entender por qué muchas personas, aun
creyentes, le tienen miedo y terror a Dios. Yo era una de esas personas, porque
me habían enseñado religiosamente de un Dios malvado, perverso y castigador,
pero el Espíritu de Dios quitó ese terror de mí.
Jehová de los
ejércitos venció a Satanás y a sus demonios por su creación. Pero muchos creen
que Dios se alista a diario para acabar con la humanidad. Si Dios hubiese
querido hacer eso, nada se lo hubiese impedido. En los tiempos de Noé, era
tanta la maldad del hombre que Dios determinó acabar con él. Sin embargo, envió
la oportunidad de salvación con Noé, y ni uno le siguió; nadie le creyó que
venía un diluvio; después hizo pacto con Noé y su descendencia. Hoy muchos no
quieren creer que Cristo vino a salvarnos y que tendrá una segunda venida a la
tierra, pero esta vez ya como un Rey para buscar a los que por voluntad propia
se han entregado a él como su único Señor y Salvador.
Ahora deseo
aclarar que Dios sí tiene ira (la ira de Dios), pero es "...tardo para la
ira..." "Porque un momento será su ira..." "El día de la
ira..." Pero la ira de Dios no tiene nada que ver con la ira del hombre;
la ira de Dios es santa y actúa en justicia. La ira del hombre arremete contra
quien se le atraviese sin piedad y puede ser demoníaca. Si hay un juicio para
la humanidad, si existe la venganza de Jehová, no podemos manipularlo o hacer
con él lo que nos venga en gana, pero muchas veces esto se saca fuera de
contexto y se muestra a un Dios malvado e iracundo que vive para hacerle mal al
hombre y desea destruirlo y hacerlo sufrir. Veamos qué es: "un día"
"un momento", "es tardo" para la ira y no es su
característica principal.
Todos le podemos
fallar a Dios segundo a segundo. Pero gloria a su amor, que es eterno. Él es
amor, y envió a su Hijo, para salvación y perdón de pecados. Dios siempre
actuó, actúa y actuará benignamente y en justicia. La sangre de Jesucristo nos libra del día de
la ira de Dios para los tiempos finales. Salmos 103:8: "Compasivo y
clemente es el Señor, lento para la ira y grande en misericordia".
El sol sale para
buenos y malos, para justos e injustos. Dios no nos ha ocultado que hay una
guerra espiritual, una lucha de Satanás en contra del hombre y la creación de
Dios, y un fin; pero ya Jesucristo venció al enemigo de nuestras almas, por
ello nos conviene estar bajo la cobertura del Hijo de Dios, porque es él quien
nos justifica ante el Padre y quien nos defiende del enemigo y sus demonios.
Ya en sus manos,
nosotros podemos ser como él, tenemos los frutos del Espíritu y allí está la
benignidad. Gálatas 5:22-23: "Mas el fruto del Espíritu Santo es amor,
gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, dominio
propio..."
La naturaleza de
Dios es hacer el bien, ser benevolente, paciente y misericordioso con su
creación; su amor incondicional habla de su naturaleza benigna; no hay mal en
él. Efesios 4:32 "Antes pues sed benignos unos con otros, misericordiosos,
perdonándonos unos a otros, como Dios también nos perdonó a nosotros en
Cristo".
lunes, 7 de marzo de 2016
FE QUE AGRADA A DIOS

Hebreos 11:1 "Es, pues, la fe, la certeza de lo que se espera la convicción de lo que no se ve"
Todos necesitamos tener fe, y la buena noticia es que todos tenemos fe. La fe es activada cuando la usamos; es por medio de ella que podemos ver al mañana, grandes hechos, milagros, sueños cumplidos, metas alcanzadas y resultados poderosos.
Dios le dio una
medida de fe a cada ser humano, porque para creer en un Dios que no vemos y
colocar nuestra confianza en un Salvador para perdón y vida eterna, hay que
indispensablemente tener fe. La palabra dice que sin fe es imposible agradar a
Dios. Es decir que cuando nosotras llevamos una vida basada en hechos de fe,
Dios está complacido con nosotras.
Abraham es
llamado padre de la fe; salió de su tierra a un lugar que no sabía porque un
Dios que no conocía y se le revelaba como el Dios verdadero y eterno le ordenó
salir e ir a donde él lo llevaría, dándole grandes promesas a él y a su esposa
Sara, quien, por medio de la fe, siendo estéril, concebiría a su hijo Isaac en
la vejez.
Un terrible
enemigo de la fe, es el miedo y la incredulidad; estos dos la anulan, frenan
las promesas, alargan los tiempos y pueden hacer que Dios nos lleve a pruebas
que nos obligarán a tener fe. Por otro lado, las emociones negativas son un
veneno para desarrollarla. Ella es como un músculo que, mientras más la usamos,
más crece y se agiganta.
¿Cuál es la
diferencia entre la fe que tiene el hombre incrédulo, que no ha colocado su
confianza en Dios, y el hombre que ha creído y entregado su vida a Cristo?
En el caso del
hombre incrédulo, hay muchas filosofías y organizaciones que están cimentadas
en la fe. Pero, ¿la fe en quién? La fe en sí mismos, en hombres, religiones y
en deidades. La fe en sí mismo alimenta el "egocentrismo" y coloca al
hombre interior con un nivel de superioridad, convirtiéndose él en su propio
dios. También el hombre ha seguido filosofías, estudios creados por hombres en
donde, por medio de la fe, creen que después de morir, sin importar las
advertencias de Dios, ellos estarán bien. Así mismo, las religiones crean un
enfoque cultural y moral y la creencia en deidades como medio para llegar a
Dios.
En el caso del
hombre que le cree a Dios y ha colocado su confianza y fe en Jesús de Nazaret y
en la verdad de su Palabra, su fe se cimentará en la obediencia. Si Dios dice
que Jesucristo es su Hijo y que él lo envió a morir por nosotros para perdón de
pecados y vida eterna, y sin la comunión del hombre con el Hijo nadie podrá
llegar al Padre, así será, y así tendrá una relación personal con él.
Hebreos 11:6:
"Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que
se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le
buscan".
En este caso, ya
no se trata de mí, sino de que "en Cristo todo lo puedo". No es fe
para conseguir más y más bienes materiales, sino es fe para creer en lo que
Dios me dice y llegar a donde Dios me envía, así parezca imposible. Es fe para
realizar buenas obras, es fe para agradarlo a él. Es fe para vivir sabiendo que
él cuida de mí todos los días de mi vida.
La fe para creer
que el Señor me defiende de los ataques de Satanás. Es fe para confiar en que
llevaré su palabra hasta lo último de la tierra. Con fe confiaré en que él es
mi máximo proveedor. Es fe para alcanzar todas las promesas que Dios dejó para
mi vida, mi familia y las naciones. Es fe para creer que cuando parta de este
mundo me encontraré con el Rey de reyes.
La fe es la que
nos lleva a creer en grandes dones, milagros de sanidad, prodigios
sobrenaturales; es por fe que obedecemos la palabra de Dios. Por medio de la fe
servimos a un Dios invisible y glorificamos el nombre del Señor Jesucristo.
La visión de fe
está segura de que verá lo que espera, está convencida de que lo prometido será
una realidad y de que en el tiempo de Dios lo palpará y disfrutará. Cree y crea
lo que no existe. La fe construye, llega al fin del mundo, atrae y consigue lo
inimaginable, te aparta de la muerte y te hace vivir en paz; esa es la fe que
proviene y provee Dios por medio de su Santo Espíritu en el creyente.
Podemos decir
ahora que la fe del creyente no es para vanagloriarse, ni para beneficiarse
egoístamente; todo es por gracia y por amor de su nombre; es para cumplir su
propósito en nuestras vidas. Hebreos 11:3: "Por la fe entendemos haber
sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve
fue hecho de lo que no se veía".
Si Dios te ha
dicho o prometido algo, créelo en fe, porque a su tiempo llegará y se cumplirá
la promesa que él te ha dicho; olvida las circunstancias y lo natural y
recuerda que la fe mueve los montes, hace lo imposible posible. Teniendo esto
claro, todos tenemos una medida de fe y claro que puedes creer por grandes
cosas para ti y los tuyos, guiada siempre por el Espíritu Santo.
Una vez en
Cristo, todo lo alcanzado en fe, sea espiritual, salvación, dones, obras,
promesas, propósitos, sanidades, milagros, restauración, bendiciones
personales, plenitud, familiares, materiales, monetarias, empresariales,
siempre va a ser para dar testimonio y honor al Todopoderoso Dios.
Efesios 2:8:
"Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros,
pues es don de Dios".
La Biblia nombra
a muchos héroes de la fe; pero en este tiempo, Dios quiere que hombres y
mujeres dejen una poderosa huella y sean ejemplo de fe para todos aquellos que
los rodean y que sean recordados en el cielo y en la tierra por creerle a Dios
y vivir caminando en lo invisible para llegar a las visibles promesas del
Señor. Amén.
miércoles, 24 de febrero de 2016
JEHOVÁ TE SOSTIENE Y TE AYUDA
Isaías 41:13: "Porque yo, Jehová, soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo".
Qué alivio es necesitar ayuda y que una persona venga a
nosotros y nos diga: "¿Qué necesitas? Yo te ayudo", sin importar de
qué se trate y sin poner condiciones.
Podemos darnos cuenta de que en este versículo, Dios entra haciendo una directa y poderosa presentación de él. Es como quien dice: "Hola, yo soy Manuel, el mega-ultra-súper-abundante hombre, y vengo a ayudarte". Con una presentación así, no dudaríamos de que ese sea el indicado para resolvernos un asunto.
Cuando necesitamos algo y consideramos a alguien o a una institución, es importante el nombre, las características, el perfil del posible prospecto a quien se le va a pedir una ayuda. Dependiendo de qué se trate, algunos quedarán descartados. Otros los apropiados. Y claro que nosotros siempre buscamos primero la ayuda del hombre, pero cuando confiamos y creemos en nuestro Señor y Dios, él y nadie más que él será el único indicado para encargarse de nuestros asuntos, y veremos que él será el que nos recomiende a los hombres. Y si solo estás pensando horita en algo muy sencillo y cotidiano, dile a tu hijo, a tu esposo o a tu mejor amiga que por favor te ayude.
"Porque yo, Jehová, soy tu Dios..." La pregunta que tendrías que hacerte a ti misma es: "¿Es Jehová tu Dios?" En caso de que estés un poco confundida y dudes de quién es tu Dios, o tenga otro nombre, vamos a resolver y a eliminar esa duda:
Deut. 4:35 "A ti te fue mostrado, para que supieses que Jehová es Dios, y no hay otro fuera de él". En este punto hay que aclarar que las imitaciones siempre son malas y detrás de ellas hay una mano negra y una mafia. Al Todopoderoso Dios tratan de imitarlo, pero ¡JAMÁS! podrán igualarlo. "Jehová es Dios, y que no hay otro".
"... quien te sostiene de tu mano derecha… Después de presentarse y hacernos saber que el Todopoderoso Dios de los cielos continúa por darnos la confianza, el alivio, la paz, el consuelo de que nos está “sosteniendo". Qué horrible es sentir que estamos a punto de caer, pero confiar en que la mano de Jehová nos sostiene por la mano derecha. En la cultura de Israel, la mano derecha es un símbolo de confianza, amistad, firmeza, pacto, seguridad, no enemigos, sino amigos. Y aun en nuestra cultura, estrechar la mano derecha es símbolo de amistad y cordialidad.
"...y te dice: No temas, yo te ayudo". Querida amiga, escucha, entiende y confía en lo que Dios te está diciendo hoy; no importa la situación que estés pasando, Dios te dice: ¡Yo te ayudo!
El Señor está listo para escuchar tu clamor, tu petición, tu auxilio y venir a ti y ayudarte a salir adelante, para que vivas en paz, en abundancia, en sanidad, en amor, alegre, confiada en que la mano de Cristo te sostiene. Tu salud, tu matrimonio, tu casa, tu familia, tu trabajo, tu ciudad, tu barriada, tus hijos, tus padres, la infidelidad, las contiendas, el dolor, la muerte, la soledad, la escasez, la persecución, todo puede ser tocado y transformado por Dios. El Dios Omnisciente está en todos lados; su Santo Espíritu se mueve entre nosotros.
miércoles, 20 de enero de 2016
EL PERDÓN DE UN PARALITICO
Se me hace tan reveladora e interesante leer esta historia de sanidad hecha por
el mismo Jesús, y cómo señalan a unos "hombres", no dice si eran
amigos, hermanos, conocidos, o simplemente eran personas que andaban entre la
multitud y, al ver la necesidad y la incapacidad de este paralítico de poder
llegar a los pies de Jesús para encontrar su milagro de sanidad, estos actúan
en fe y, arriesgándolo todo, pusieron frente a los ojos de Jesús al paralítico
para sacar de él su gran milagro.
Fue tanta su fe, que llamó la atención de Jesús, quien se detuvo para
entregarles a estos hombres la dicha de ver a su compañero levantarse de ese
lugar. Tomemos en cuenta que a Jesús le impresionó la fe de los
"hombres" no habla de la fe del paralítico en sí.
Al ver Jesús la fe de ellos, le dijo al paralítico: "Hijo, tus pecados
quedan perdonados". Hay que prestarle mucha atención a esto:
"Tus pecados quedan perdonados". No le dijo:
"Eres sano", ¿por qué?, si estaba enfermo, paralizado. Le dijo:
"Estás perdonado". Aquí el Señor nos deja ver cómo
el pecado y la falta de su perdón pueden hacer y actuar en contra de nosotros
terriblemente. El pecado puede mantenernos paralizados, inútiles de por vida en
diversas áreas. Hoy, hay tanta gente enferma a causa del pecado, por causa
de no perdonar a otros. Transgredir la ley de Dios trae en sí castigo, no para
el vecino, sino para uno mismo, y hasta para nuestra descendencia. El mal, que
por naturaleza vive en la humanidad, los mantiene atados, esclavizados,
encadenados al mal; mental, espiritual, emocionalmente, y esto se
manifiesta en el cuerpo.
Venir a buscar a Cristo hace la gran diferencia; su presencia, su perdón es la
medicina que nos libra de dolores y de muchas enfermedades, de la falta de paz
y la frustración que han llegado a nosotras por la naturaleza pecaminosa que
tenemos de hacer y tratar de esconder nuestros errores culpando a otros. Cuando
somos perdonados, instantáneamente empezamos a sanar, a vivir y a experimentar
la sanidad divina desde el espíritu, siendo renovados, redimidos y purificados
por la sangre preciosa de Cristo Jesús. Así mismo, el perdón puede
traer sanidad en el cuerpo.
Él se levantó, tomó su camilla en seguida y salió caminando a la vista de
todos. Ellos se quedaron asombrados y comenzaron a alabar a Dios". Yo
puedo dar testimonio de esto; llegué a los pies de Cristo con tantos temores,
tan cargada, cansada y enferma. Llena de rabia, sentía que la vida me había
tratado a las patadas. Estaba llena de rencor, de tristeza, de amargura; tenía
tantos problemas internos y con ellos muchas enfermedades. Era esclava del
dolor, de las pastillas y de la autocompasión. Todos los días luchaba por
sobrevivir.
Cuando, por fin, decidí acercarme a Jesucristo, le pedí que entrara a mi
corazón; y unos 2 meses después, me di cuenta de que ya no tenía varias
enfermedades. No sabía por qué; en aquel momento parecía extraño, se me habían
quitado solitas y no podía explicarlo, pero ya no estaban en mí.
La historia del paralítico de
Bethesda me muestra claramente que cuando Jesús entró a mi vida y perdonó mis
pecados, me hizo libre de muchas enfermedades y entes demoníacos que moraban en
mí, esclavizándome y paralizándome en cuerpo, alma y mente.
Hoy, puedo ver tantas mujeres enfermas, tristes, llenas de dolor, sin paz,
amargadas, solitarias, depresivas, confundidas, inseguras; y creo que tan
solo con aceptar el amor y la salvación de su creador quedarían sanas de muchas
aflicciones del espíritu y del alma. Entendiendo que hay sanidades que ameritan
de procesos de restauración y de un trato espiritual con el Espíritu Santo para
una sanidad interior.
Los hospitales están llenos de gente
enferma a causa del pecado, enfermos espirituales por falta de perdón, y buscan
una medicina física, pero su dolor está alojado en el alma y allí solo Jesús
puede llegar y sanar. Entiende que los medicamentos pueden anestesiar los
dolores del cuerpo, pero no quitan los dolores de un trauma, un abuso, una
ofensa o de un pasado doloroso.
Cuando te llenas
de valentía y decides creerle a Dios y pones tu vida en sus manos, te
va a pasar lo mismo que a este hombre: ¡Serás sana! Y te levantarás y
actuarás en fe... "Él se levantó, tomó su camilla en seguida
y salió caminando a la vista de todos..." Jesús levanta tu
espíritu afligido, mujer, y te da nuevas fuerzas y saldrás caminando con la
frente en alto a la vista de todos, para ser testigo en el mundo del poder
sanador del Señor Jesucristo. Nosotras nos convertimos en testigos
de la veracidad de la palabra de Dios; esta se manifiesta en nuestra vida
entera, en nuestros cuerpos, en nuestra familia, en nuestro entorno, en cada
actividad, en nuestras metas, en los cambios positivos, en el plan perfecto de
Dios para cada una. Lo que creemos derrota a Dios, puede transformarlo en una
victoria.
Quizás la fe de otro obre a nuestro favor, quizás Dios vea la fe
persistente de una madre, una esposa, una hija, una amiga o de un conocido para
hacer y traer un milagro a tu vida, a tu matrimonio, a tu familia. El Señor
desea que todos vengamos a él llenos de fe, creyendo que él es capaz
de concedernos nuestras peticiones. Dile hoy a Jesucristo: "Entra a
mi corazón y perdona mis pecados. Te entrego mi vida". Recibe sanidad en el nombre de Jesús.
lunes, 4 de enero de 2016
SI DIOS QUIERE LO HAREMOS
Santiago 4:13-15: "Presten
atención, ustedes que dicen: Hoy o mañana iremos a tal cual ciudad y nos
quedaremos un año. Haremos negocios allí y ganaremos dinero. ¿Cómo saben qué será de su vida el día de
mañana? La vida de ustedes es como la neblina del amanecer: aparece un rato y
luego se esfuma.
Lo que deberían decir es: Si el Señor
quiere, viviremos y haremos esto o aquello.
De lo contrario, están haciendo alarde de sus propios planes
pretenciosos, y semejante jactancia es maligna".
Como seres humanos, nos gusta
ponernos nuevas metas a cada instante; retomamos lo que no hicimos en años
anteriores, declaramos cambios: cero problemas, cero peleas, paz, ser más
positivos, comer más sano, bajar de peso. Viajes, ganar mucho dinero, hacer el
negocio de mi vida, encontrar un esposo, amor, éxito, prosperidad en
abundancia, etc.
Y muchas estarán pensando: "¿Y
qué hay de malo en eso? ¡Pues nada! Yo le hice varias de esas peticiones a
Dios. Lo único que deseo es que hagamos un análisis interno y nos preguntemos
esto:
—¿Se lo pediste a Dios? ¿Lo tomaste en cuenta en las peticiones? Dijiste: ¡Si Dios quiere!"
—¿Son planes pretenciosos y egoístas?
—¿Sabes cuál es tu propósito en Dios en la vida?
—¿Tomaste en cuenta el área espiritual?
—¿Deseas impresionar a alguien?
—¿En todos tus deseos está Dios incluido?
—¿Lo hiciste porque todos lo hacen?
Repasemos el versículo base:
"Presten atención, ustedes que dicen: Hoy o mañana iremos a tal cual
ciudad y nos quedaremos un año. Haremos negocios allí y ganaremos dinero. ¿Cómo
saben qué será de su vida el día de mañana?”
Este versículo nos da mucho en qué
pensar y nos confronta, porque la verdad es que, no tenemos el día de mañana asegurado y
tampoco tenemos control de los días. La palabra de Dios siempre nos va a
enseñar y a presentar la forma agradable de cómo debemos hacer las cosas.
¿Cuántos planes, no hacemos a diario, planificamos de un año para otro, vamos
de un lugar a otro, nos metemos en proyectos, negocios, y no incluimos a Dios?
Y no sabemos si viviremos el día de mañana, no sabemos qué nos acontecerá y si
podremos cumplir con aquello que nos hemos pautado. Vivamos y soñemos con fe y
en grande, creyendo en un mañana mejor, pero siempre tomadas de la mano de
Dios.
Que quede claro que no hay nada de
malo en hacer planes, ni en ejecutar un proyecto, en cuidarse y salir adelante;
solo que debemos aprender a reconocer que Dios tiene el control de todo y
debemos decir: “Si Dios quiere”.
Por otro lado, si fracasamos, no le
echemos la culpa a Dios. Tengamos en cuenta que, cuando obtenemos el plan de
Dios para nuestras vidas, nuestros proyectos y peticiones siempre los vamos a
basar en ese propósito que ya nos fue revelado. Entonces, ya no pensaremos solo
en nuestras necesidades, con egoísmo, sino por el amor al prójimo y el deseo de
agradar a Dios, y si Dios está metido en tus proyectos, esos proyectos
naturales y espirituales serán un éxito.
"...La vida de ustedes es como
la neblina del amanecer: aparece un rato
y luego se esfuma" Algo es seguro: el que nace algún día morirá. La vida
pasa tan rápido. ¿Cuántas personas vimos morir este año de una forma
inesperada? ¿Cuántas veces has pensado? —¡He perdido mi vida! No sabemos hasta
qué edad Dios nos va a permitir estar en la tierra. Para morir no hay una edad
estipulada y la maldad del hombre ha acelerado la partida de muchos. Si tú
sientes que no has aprovechado tu vida, ¡ven a Cristo! Y no importa tu edad, ni
tu pasado; en él tus días tendrán propósito y tendrás paz del mañana.
"...Lo que deberían decir es: Si
el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello. De lo contrario, están
haciendo alarde de sus propios planes pretenciosos, y semejante jactancia es
maligna".
De la palabra de Dios sale la frase:
"¡Si Dios quiere!" Voy a tomar en cuenta a Dios en todo. Y prestamos
gran importancia cuando nos dice que ignorar esto es “jactancia” y es
“maligna”. Carne y tinieblas, renunciemos a eso y rindamos nuestros planes a
Dios y tengamos un corazón limpio y agradable a él en cada día que vivamos y en
cada proyecto que hagamos.
Y sepa que lo que Dios siempre
"quiere" es que usted venga al conocimiento de Cristo y sea salvo,
que lea y aprenda y ponga por obra su palabra, que vaya a la iglesia, que
crezca espiritualmente, que se aparte del mal, que cambie y renuncie al pecado,
que le obedezca y haga su buena y perfecta voluntad. Que ame a su prójimo, que
cumpla su llamado, que viva en paz, que gane almas para Cristo y glorifique su
nombre porque eso tendrá recompensa.
jueves, 31 de diciembre de 2015
FELIZ AÑO 2016
Gracias por poner tus preciosos ojos sobre nuestra vida, hoy sé que se trata de tu amor por mí, y no de algo que te a impactado de mi, pecadora soy, y solo por la gracia de Jesucristo hemos sido redimidas y ungidas con la presencia de tú Santo Espíritu en cada vida para hacer grandes obras y traer fama y gloria a tu amado Hijo.
Confió que este año nuevo 2016 tu presencia estará conmigo fortaleciéndome, ayudándome, guiándome, purificándome, santificándome y llevándome a caminar nuevos rumbos, dándome nuevas oportunidades; sorprendiéndome, bendiciéndome en gran manera y trayendo a mi vida grandes milagros para vivir en el poder y en la fe de tu Santa y verdadera Palabra.
1 Cor. 2:9 "Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido al corazón del hombre, son las que Dios ha preparado para quienes le aman"
¡Gracias Señor Jesús! Que en este 2016, millones de mujeres vengan a tu encuentro y tu Santo Espíritu se derrame sobre cada una de ellas, dándole paz, amor, gozo y alegría y sanando cada una de sus heridas; tocando a sus familias: padres, esposos, hijos, amigos, tíos, primos, etc; haciendo familias nuevas llenas de amor, unidas en un mismo sentir y en un solo Espíritu, glorificando tu nombre y siendo ejemplo para que otros deseen venir a ti.
Señor eres precioso y maravilloso no hay otro como tú, Sé que nos amas y que cuando confiamos en ti y caminamos en fe, puertas se abren y todo lo que era imposible humanamente, tu lo haces posible. En el 2016 abrirás el mar para que tus ovejas pasen y del otro lado vivamos la vitoria.
Queridas amigas que la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento sea derramada sobre sus hogares y que este año 2016 sea una oportunidad más para apegarnos y hacer valer el amor y la palabra de Dios en nuestras vidas. Contigo Señor ya somos más que vendedoras...
miércoles, 16 de diciembre de 2015
VENCIENDO LA TENTACIÓN
Hebreos 2:16 "Pues en cuanto él mismo (Jesús) padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados"
Ahora; claro que se puede ser ¡Feliz! Cuando usted tiene a Cristo en su corazón, venga lo que venga usted es feliz y se goza en medio de la aflicción porque está bajo la sombra del Altísimo, porque usted sabe que el poderoso de Israel jamás la dejará, no la desamparará, no la pondrá en vergüenza, la defenderá del maligno, del hombre, la consolará en medio del dolor, le dará la salida y junto con la salida le dará la victoria, cuando usted descansa y confía en Dios aún en la aflicción usted es Feliz, porque Jesús mora en su vida y porque su felicidad no está basada en lo externo sino en lo interno que vive en usted, el Santo Espíritu de Dios que la fortalece y la resplandece en los malos tiempos. Así que; la mala noticia es que: si padecerá; pero la inmensamente buena es que: Cristo la pasará con usted; la consolara, guiara, bendecirá, le dará fuerzas y valentía y usted obtendrá la victoria sea cual sea la situación. Induce al hombre a inventar y seguir religiones basadas y sacadas según sus propios deseos.
Mateo 26:41 "Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil"
1 Cor. 10:13 "No os a sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar"
Mujer; ¡Cristo te ama! Y gracias a su fidelidad él no permitirá que ninguna tentación te destruya, sino que él te dará la fuerza suficiente para vencer y tomada de su mano el Señor te mostrará la salida y con ella la contundente victoria. Colócate la armadura de Cristo, no te detengas sigue adelante. Busca la presencia del Dios Todopoderoso, Resguardate bajo sus alas y que su abundante misericordia te alcance a ti, a mi, y a toda nuestras familias, todos los días de nuestra vida... Orad sin cesar; hasta que Cristo Jesús venga por su precioso pueblo.
Dios te siga bendiciendo mujer y que su paz y amor resplandezcan sobre ti y los tuyos.
miércoles, 25 de noviembre de 2015
JESÚS CORDERO DE DIOS QUE QUITA EL PECADO
A una gran mayoría de personas no les
gusta que los llamen pecadores; ese título de mal gusto los enfurece y ofende.
Pero Dios, que es nuestro hacedor, el
que nos deja por escrito la historia de la humanidad y nos hace saber que desde
un principio el hombre transgredió su voluntad y le desobedeció, dejándose
llevar por sus propios deseos y deseando ser igual a Dios, rechazando su ley y
mandatos y abriendo una enorme puerta al mal, representado por Satanás, que
desde ese momento empezaría a introducir el mal en todas las generaciones, lo
que nos hizo pecadores.
Muchas veces, a través de los
terribles sucesos de la historia de la humanidad, el hombre se ha preguntado:
"¿Dónde está Dios?" "¿Por qué Dios deja que pasen estas cosas?
La tierra también fue afectada por el
pecado y la maldad del hombre y no tiene límites. Tanto la humanidad como la
tierra claman y necesitan a su Salvador y Redentor. Todo el globo está
influenciado por el pecado, y en él opera al que Dios llama el enemigo de
nuestras almas. Satanás no quiere que ninguno se salve y cada día arrastra más
y más hombres, mujeres y niños a hacer todo lo contrario de lo que Dios nos
demanda, influenciando a las naciones a que saquen a Dios de sus vidas,
eliminen su palabra y rechacen a Jesucristo como Salvador. Confunden a todos
para que tomen caminos errantes que no acercan al hombre a Dios, sino que los
alejan y los apartan de su gloria eterna, causando así la muerte espiritual de
todas las personas. Romanos 3:23: "Por cuanto todos pecaron, y están
destituidos de la gloria de Dios".
Todos somos pecadores y el pecado nos
ha apartado de nuestro creador, de nuestro Padre Celestial; porque Dios no es
Dios de mal, sino de bien. No es Dios de destrucción, dolor, tragedia, sino
Dios de edificación. Tampoco es separación, sino unión, orden y familia. No es
un Dios de la mentira, sino de la verdad. No es un Dios de tristeza, amargura y
odio, sino de alegría y regocijo. No es infidelidad, necesidad, enfermedad,
ruina, chisme, murmuración, brujería, adivinación, pornografía, hipocresía,
idolatría, ni homicidio, tampoco venganza. Es un Dios de amor y redención.
Más bien, él es la fuente de lo
perfecto, del verdadero amor. De la vida en abundancia. Es un Dios de
bendición, Dios de milagros, de poder. Es el único Dios Eterno, Rey. El
Todopoderoso, quien purifica a los hombres y mujeres y niños por medio de
Jesucristo para que sean libres del pecado, libres de Satanás y del mal que
mora en todos nosotros. Solo él puede librarnos de la rebelión y desobediencia
que hay en nuestros corazones, para que seamos nuevas criaturas, renovadas y
santificadas por el poder de Dios, para hacer lo agradable y bueno ante sus
ojos. Isaías 43:25: "Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí
mismo, y no me acordaré de tus pecados".
Jesús muere para vencer y entregarnos
una impagable e inmerecida victoria, resucitando al tercer día, porque él era
santo y no había pecado en él. Jesús tomó nuestro lugar y pagó la cuenta que
teníamos pendiente con Dios. Solo Jesucristo nos justifica ante el Padre del
Cielo; él es el único mediador entre Dios y los hombres. Confesemos nuestros
delitos y pecados ante Dios, reconozcamos que le fallamos a cada segundo,
seamos de corazón humilde y vayamos ya a arrepentirnos ante el Señor. Nadie más
nos puede perdonar los pecados, solo Jesucristo, porque fue él quien tomó
nuestro lugar y solo él puede hacernos libres del maligno, libres de la
esclavitud del pecado y purificar nuestras almas y dejarlas como él nos lo
promete, ¡blanca como la lana!
Mujer, cuando te arrepientes de tus
pecados ante Jesucristo, la paz de la salvación entra a tu vida y transforma tu
corazón porque eres reconciliado con Dios. Por él somos santificadas y
justificadas; el nos da una estadía eterna en el Reino de Dios. ¡Aleluya!
Isaías 1:18: "Venid luego, dice
Jehová, y estemos a cuenta; si vuestros pecados fueren como la grana, como la
nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como
blanca lana".
sábado, 7 de noviembre de 2015
IDENTIDAD EN CRISTO
Todos los seres humanos tenemos
una identidad que nos define: nuestra manera de comportarnos, lo que hacemos,
cómo vestimos, pensamos, las cosas que seguimos, lo que nos ha formado
intelectualmente y nuestra forma de hablar, entre otras muchas cosas.
Lo que nos fue enseñado por
nuestros padres desde la niñez, la cultura, la religión. Todo esto nos
identifica y nos describe, dándonos así una identidad personal. La forma en que
nos conducimos habla a otros sobre nosotros, e incluso una cultura es identificada
con solo ver los rasgos, patrones que sigue un grupo, un pueblo o una persona. Veamos
el concepto de identidad: Conjunto de rasgos o características de una persona o
cosa que permiten distinguirla de otras en un conjunto.
En estos tiempos, nosotros hemos
sido invadidos en todo el mundo, para que seamos como, o sigamos a... Invitándonos incesantemente a ser imitadores
de cantantes, actrices, actores, deportistas, políticos, modelos, gente de
sociedad, etc. Los medios de comunicación nos invitan a ser, a vivir y a
conducirnos como estos personajes que están de moda, haciendo que muchas
personas echen su identidad propia a un lado, para tratar de ser quienes
realmente no son; intentando vivir la vida de otros.
La mayoría de los jóvenes de hoy
en día están tan confundidos y no tienen idea de quiénes son. La mayoría de las
mujeres quieren ser y vivir como fulana de tal. La chica de moda del momento.
Muchas se han entregado sin poder y sin tener a las cirugías que les invitan
día a día a ser "chicas perfectas", se visten con ropas que, aunque
no les quedan bien, están de moda.
Hombres, mujeres, jóvenes y niños
están distraídos buscando cada semana a quién quieren parecerse. Los psicólogos
llaman a esto "crisis de identidad". Esto es terrible; pareciera
tonto, pero es más serio de lo que nos imaginamos. Nuestra identidad es robada
día a día por la presión del mundo y sus intereses vacíos y cambiantes, que son
semana tras semana una oferta de fraude, para todos los que compran este molde
barato y fácil de romper. Esto, sin entrar en detalles sobre la confusión de la
identidad sexual. Estos patrones, externamente, dan un mensaje de felicidad;
pero solo Dios sabe el vacío espiritual y existencial que estas personas viven.
Todos, alguna vez, hemos visto
personas que se ven frágiles, inseguras, temerosas, nerviosas, con la cabeza
gacha, la mirada perdida. Les cuesta hablar con otras personas. Todos estos
rasgos pueden tener una profunda raíz en no haber tenido nunca un patrón seguro
y firme de identidad a seguir. Cada individuo es importante, tiene su valor, su
misión y propósito en la vida.
Jesucristo vino a buscar lo que
se había perdido y la humanidad está completamente perdida en los afanes de
este mundo pasajero, que cada vez da más y más señales del fin. Lucas 19:10:
"Porque el Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que se había
perdido".
Cuando una persona recibe a
Cristo como su Señor y su único Salvador, el Espíritu Santo de Dios que empieza
a morar en su vida le da la identidad de ¡Hijo de Dios! Jesús es nuestro modelo
a seguir como nuestro hermano mayor. Maestro de maestros, con una moralidad
intachable, con principios de vida en cuanto a la conducción de una persona.
Como hijas, como madres, como esposas, en la comunidad, como profesionales,
somos importantes para Dios. Jesucristo trabaja en nuestro espíritu y desde
nuestro espíritu; es por ello que la identidad no sale de la ropa, del dinero o
de los bienes materiales, sale de una relación personal, espíritu con Espíritu,
con tu creador Jehová.
El mundo nos guía desde nuestra
carne, necesidades y según nuestros deseos egoístas: "Yo" y más
nadie. Y si estás torcido y confundido, el mundo te dice que estás bien. Pero
cuando Jesucristo llega a nuestras vidas, nos da una identidad plena, y nos
hace aceptarnos en nuestro diseño original; nos da la paz de tener a ese Padre
bueno desde las alturas cuidándonos y amándonos. Esa relación nos da una
completa y firme seguridad, y ya nuestro comportamiento no va a ser según el
vecino o el cantante más famoso, sino según lo que Dios depositó en nosotros y
según lo que dice que somos para él.
Nuestra identidad NO debe salir
según la sociedad, o según sean nuestros padres, según el qué dirán, según la
farándula, o según una religión. La verdadera y más grande identidad de una
persona debe salir de lo que Dios hizo, ha dicho y dice de nosotras.
El mundo cada vez está más loco,
no va para mejor, sino para peor. Cristo
es el mismo ayer, hoy y por los siglos, y está listo para darte la seguridad
personal que tanto necesitas, para que seas luz y deseches todas las tinieblas
y la falsedad de tu vida. En Él soy hija de Dios. Cuando tienes en tu corazón
al Rey de Reyes, tienes una mentalidad de Reino y quieres y deseas complacer y
conducirte como el Rey manda, siguiendo a cada paso sus estatutos y
mandamientos. Ya basta de seguir las tendencias erróneas que nos da el mundo
para mantenernos distraídas y darnos una falsa seguridad en sí mismas, o en la
vida de aquel hombre o mujer lleno de problemas que también necesita de un
toque de Dios. No temas y entrégale tu corazón a Jesucristo y pon tu identidad
en el Hijo de Dios y serás transformada y afirmada en todas las áreas de tu
vida.
Satanás le ha robado la identidad
a los seres humanos como hijos de Dios; pero Jesucristo vino y lo venció en la
cruz del calvario y resucitó al tercer día para darte el privilegio a ti, que
lees, de ser llamada nuevamente ¡Hija de Dios!, hecha a su imagen y semejanza.
Naciste para darle gloria, honra y alabanza a tu Dios.
Mujer, para Dios eres más valiosa
que las piedras preciosas, eres la niña de sus ojos, una princesa. Real
sacerdocio, nación santa, eres escogida por Dios para grandes obras. Eres
única, un diseño exclusivo de Dios, hija amada, ¡LIBRE EN CRISTO! Coheredera en
Cristo. Eres luz, sal de la tierra. Embajadora de Dios para el mundo. Ungida
del cielo. Vales la sangre derramada del Hijo de Dios. Eres templo de su Santo
Espíritu. Escogida, ayudadora, valiosa.
Tú eres una mujer de gran virtud
y estima para Dios, quien te ama con amor eterno y te ofrece vida en abundancia
por medio de su Hijo Jesús. Tu gran valor está en Cristo, no en el mundo.
Gálatas 4:7 "Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo"
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